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Ciencia

La NASA tiene un problema con el Hubble: el telescopio está cayendo lentamente hacia la Tierra y podría desaparecer en 2034. Ahora estudia una misión extraordinaria para salvarlo

Después de más de 35 años explorando el universo, el Hubble está perdiendo altura y podría reingresar en la atmósfera en 2033 o 2034. La NASA busca empresas capaces de elevar su órbita y evitar su final.
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El telescopio espacial Hubble lleva más de tres décadas observando galaxias lejanas, nebulosas y algunos de los fenómenos más extraordinarios del universo. Pero mientras continúa explorando el cosmos, enfrenta un problema que sus instrumentos no pueden resolver: está cayendo lentamente hacia la Tierra. La NASA calcula que, si nadie interviene, el observatorio podría reingresar en la atmósfera entre 2033 y 2034, poniendo fin a una de las misiones científicas más importantes de la historia.

Para evitarlo, la agencia espacial estadounidense acaba de abrir una convocatoria dirigida a empresas privadas con capacidades de mantenimiento orbital. El objetivo es estudiar si otra nave puede alcanzar al Hubble, elevar su órbita y prolongar su vida útil. La alternativa, si ninguna solución resulta viable, sería planificar su retirada definitiva. Y aunque todavía no existe una misión aprobada, la NASA considera que cualquier intervención debería realizarse antes de 2032.

El Hubble lleva décadas perdiendo altura y la NASA calcula que podría regresar a la Tierra mucho antes de lo que parece

La NASA tiene un problema con el Hubble: el telescopio está cayendo lentamente hacia la Tierra y podría desaparecer en 2034. Ahora estudia una misión extraordinaria para salvarlo
El telescopio espacial Hubble fotografiado desde el transbordador Atlantis en mayo de 2009. La NASA estudia cómo evitar que el observatorio pierda su órbita y termine reingresando en la atmósfera terrestre. © NASA.

Aunque el espacio suele imaginarse como un vacío absoluto, a cientos de kilómetros de la superficie terrestre todavía existen partículas de la atmósfera. Son extremadamente escasas, pero suficientes para generar una pequeña resistencia sobre los objetos que orbitan nuestro planeta.

Con el paso de los años, esa fricción reduce gradualmente la energía orbital y provoca que los satélites pierdan altura. Es exactamente lo que sucede con el Hubble, que además carece de un sistema de propulsión propio para recuperar la altitud perdida.

Según confirmó oficialmente la NASA el 30 de octubre de 2026, las estimaciones actuales sitúan su posible reentrada atmosférica entre 2033 y 2034. No se trata de una fecha exacta: la evolución de su órbita dependerá también de factores como la actividad solar y la densidad atmosférica.

La situación adquiere especial importancia porque el telescopio todavía funciona. Lanzado en 1990, superó ampliamente su vida útil prevista y continúa realizando observaciones científicas de enorme valor.

De acuerdo con Ars Technica, que analizó la convocatoria de la NASA, una de las posibilidades consiste en elevar el observatorio hasta una órbita de al menos 600 kilómetros de altitud. Esto reduciría la resistencia atmosférica y podría permitirle permanecer en el espacio durante más tiempo.

Sin embargo, acercarse a un telescopio tan antiguo, capturarlo y modificar su trayectoria sin dañarlo representa un desafío considerable. Una maniobra incorrecta podría comprometer instrumentos que todavía resultan fundamentales para los astrónomos.

La NASA busca una nave capaz de rescatar al Hubble, pero también contempla una solución mucho más definitiva

La NASA tiene un problema con el Hubble: el telescopio está cayendo lentamente hacia la Tierra y podría desaparecer en 2034. Ahora estudia una misión extraordinaria para salvarlo
Los astronautas Andrew Feustel y John Grunsfeld trabajan sobre el Hubble durante la misión STS-125 de 2009. Aquella operación permitió reemplazar y reparar instrumentos científicos fundamentales. © NASA.

El 29 de octubre, la NASA emitió una solicitud de información dirigida a la industria espacial. Las compañías interesadas tienen hasta el 30 de noviembre para presentar sus capacidades técnicas y posibles estrategias.

La convocatoria oficial contempla tres alternativas principales: elevar la órbita del telescopio, realizar tareas de mantenimiento para mejorar sus capacidades o ejecutar una retirada controlada cuando concluya su actividad científica.

La última opción es importante porque permitiría gestionar su descenso de forma segura, en lugar de depender exclusivamente de una reentrada no controlada.

La idea de intervenir sobre el Hubble tampoco es completamente nueva. Durante la última misión de mantenimiento, realizada en 2009, los astronautas del transbordador Atlantis reemplazaron baterías, giroscopios e instrumentos científicos. También instalaron un mecanismo diseñado para facilitar su captura por otra nave en el futuro.

Ahora, casi dos décadas después de aquella operación, ese componente podría adquirir una relevancia inesperada. La agencia no ha seleccionado ninguna empresa ni comprometido todavía una misión de rescate. Primero quiere determinar si existen tecnologías suficientemente seguras y económicas para intervenir sobre el observatorio.

El desafío es considerable: salvar al Hubble no significa únicamente impedir que caiga a la Tierra, sino garantizar que pueda seguir trabajando sin poner en riesgo su estructura ni sus instrumentos.

Después de más de 35 años de descubrimientos, el telescopio todavía tiene preguntas científicas por responder. La decisión que tome la NASA durante los próximos años determinará si continuará mirando hacia el universo o si uno de sus observatorios más emblemáticos se convertirá finalmente en parte de la atmósfera terrestre.

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