Netflix: “hacemos películas como Bright porque acaba viéndolas mucha gente, la crítica va aparte"

Imagen: Netflix

La batalla de Netflix por dominar la industria del vídeo parece tener una artillería cuasi infinita, financiada en parte por 20 mil millones de dólares en deuda, que se dice pronto, y la creación de contenido original a chorro disponible al instante en los 190 países en los que opera. La pregunta es ¿La calidad donde queda?

Al respecto, en Gizmodo en Español hemos hablado con Yann Lafargue, responsable de comunicación para la compañía en Europa. Sobre la mesa está la respuesta tibia a películas como Bright, una supreproducción con un presupuesto cercano a los 100 millones de dólares que causó sopor entre la crítica (un 27% en Rotten Tomatoes), incluida la nuestra, pero tuvo una acogida mucho más cálida entre el público (87% tambien en Rotten Tomatoes).

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El asunto llegó tan alto que el propio CEO de Netflix tuvo que atacar con ferocidad a la crítica, afirmando que “están desconectados de lo que quiere el público”. Al respecto, Lafargue amplía: “El asunto es que no podemos valorar ni poner un baremo absoluto para la “calidad”, que es donde a menudo se quedan la mayoría de los críticos, a cada persona le gusta una cosa diferente”.

Pongamos, por ejemplo, las películas de Adam Sandler en Netflix. El año pasado fueron de lo más visto en la plataforma, y muchos dirían que no son buenas, un placer culpable, pero ahí están, y se ven”. “Cuando Netflix se estrenó en Francia (yo soy francés) pensé que lo más visto sería alguna de las superproducciones que teníamos en el catálogo, pero el cabo de un mes, no te puedo decir lo que más se había visto pero créeme, no era nada de lo que sentirse muy orgulloso. El asunto es que se vio, y mucho

O lo que es lo mismo, aunque Lafargue esquivó la corroboración directa, el resumen de dicha política se parece demasiado a un “mirad, asumimos que esta producción en concreto no es lo mejor del mundo, pero se ve mucho, y como se ve mucho nuestros usuarios pasan más tiempo en la plataforma, y como lo hacen, a nosotros nos interesa porque siguen pagando”. Lafargue prosigue: “Puede que la crítica no tratase muy bien a Bright, pero eso va aparte, la película se disparó a lo más visto

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Sus respuestas, en cualquier caso, son interesantes porque ponen sobre la mesa un matiz importante que muestra hasta qué punto Netflix está cambiando varios paradigmas de una industria tan anquilosada como la cinematográfica, abocada casi por completo a la dictadura de la taquilla. Mientras Hollywood sigue con su fórmula de expandir franquicias, secuelas, precuelas y el cine de superhéroes (Dunkirk y Coco fueron las dos únicas películas originales del top 25 de la taquilla mundial el año pasado), en Netflix el enfoque puede llegar a ser mucho más práctico si el producto reúne una serie de características que, ya sea por mero placer culpable o por tener un actor popular en la portada, Will Smith en el caso de Bright, se acaban viendo masivamente (11 millones de espectadores en los 3 primeros días, según Nielsen). En lo que respecta a Netflix, eso les funciona.

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El ejemplo de The Cloverfield ParadoxEl reparto de The Cloverfield Paradox viendo las calificaciones de Rotten Tomatoes.

Otro ejemplo interesante, más reciente todavía que Bright, es The Cloverfield Paradox, anunciada por sorpresa en la SuperBowl del pasado domingo y disponible solo un par de horas más tarde en la plataforma. El movimiento, en sí, es sorpredente: de tráilers que anuncian películas en ocasiones hasta un año antes de su llegada, Netflix lanzó un tráiler para una cinta que iba a poder verse prácticamente al instante.

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The Cloverfield Paradox es la tercera película del universo Cloverfield, estrenada en 2007 por J.J. Abrams y que consta de varias entregas conectadas entre sí pero sin ser ninguna una continuación directa de la anterior. Aunque la segunda, 10 Cloverfield Lane en 2016, fue bien acogida tanto por crítica como por público, Cloverfield Paradox, sin entrar en absolutismos, es bastante mala (esta si que no se salva ni en Rotten Tomatoes).

El caso es que, según The Hollywood Reporter, desde Paramount Pictures eran plenamente consciente de que la cinta necesitaba “algo de trabajo”. El propio JJ Abrams intentó apañar la chapuza ya en post producción pero fue “demasiado poco, demasiado tarde” porque, según las mismas fuentes, el director estaba demasiado ocupado planeando la novena entrega de la saga Star Wars tras el despido de Colin Trevorrow.

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Así, una película que probablemente se hubiese pegado un batacazo en taquilla pasó al catálogo de Netflix por unos 50 millones de dólares, según fuentes, lo cual supone beneficio instantáneo para Paramount Pictures y para Netflix la posibilidad de tener una película “barata” con poca o ninguna promoción (tan solo un anuncio en la Superbowl que, sin ser barato tampoco, se queda lejos de una promoción cinematográfica tradicional hecha y derecha) y con un viral estupendo detrás: “acabamos de anunciar una película y puedes verla desde ya mismo”. Win-win.

Ah, sobre el posible acuerdo con Movistar, que todavía no es oficial por ninguna de las dos compañías, la respuesta es una críptica sonrisa.

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About the author

Carlos Rebato

Managing Editor de Gizmodo en Español