Screenshot: Marca (vía Jordi Wild)

Una parte de Internet celebra hoy que el youtuber MrGranbomba tenga que “pagar 500.000 euros” al repartidor que llamó caranchoa. Pero no es cierto. De hecho, el juicio no se ha celebrado aún. Esto es lo que ocurre realmente.

En diciembre de 2016, Sergio Soler, conocido en YouTube como MrGranbomba, publicó un vídeo en el que paraba a desconocidos por la calle con apelativos como “pringao”, “bocachancla”, “soplanucas”, “cabeza de almendra” o “spaghetti”. La broma le salió cara con el repartidor de paquetería al que llamó “caranchoa”. El hombre no se la dejó pasar y le propinó una bofetada que hizo que el vídeo se volviera viral.

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Internet se puso inmediatamente del lado del repartidor, Ricardo Osorio, reconvertido en verdugo de los insoportables youtubers de bromas. Pero Soler lo demandó por agresión y Osorio fue condenado a pagar una multa de 30 euros. Asombrosamente, y a pesar de lo rápido que olvidan las redes sociales, la cosa no quedó ahí: ahora es Osorio el que demanda a Soler.

De acuerdo con Genbeta:

El repartidor considera que la intencionalidad del joven era la de “injuriar y menoscabar su dignidad atentando contra su propia estima en aras de provocar una reacción que fuese digna de un vídeo con suficiente repercusión social como para adquirir notoriedad pública y lucrarse con ello”.

El abogado del mensajero sostiene que la viralidad del vídeo y los insultos que recibió tras la masiva difusión han causado un “daño moral y psicológico”. Es por eso que reclama una indemnización de medio millón de euros en concepto de esos daños morales.

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La cifra de medio millón de euros se habría calculado teniendo en cuenta las informaciones que decían que la empresa española Hawkers compró el canal de MrGranbomba por un millón de euros. Pero no es la justicia, ni la jueza, ni la fiscalía la que “pide” esos 500.000 euros a Mr. Granbomba, sino la acusación particular (el abogado del repartidor que propinó la bofetada).

Lo que sí es cierto es que la jueza, como medida cautelar, exige a Soler 500.000€ de fianza “para hacer frente a la responsabilidad civil derivada de una posible condena”. O sea, que Mr. Granbomba deberá depositar ese dinero en los juzgados para que tengan de dónde sacar el monto de una posible condena. Pero es improbable que vaya a pagar una cantidad tan grande. En ese caso, el resto de la fianza se devolvería: no la ha perdido.

Sin embargo, y por increíble que parezca, los 500.000€ no son lo único que pide la acusación. El abogado también reclama “el pago de multas que suman 16.200 euros por un delito continuado de injurias y un delito de calumnias realizado con publicidad” y “la declaración de responsabilidad civil solidaria de Google Spain SL, como propietaria de YouTube LLC”. Por lo que tanto Hawkers como YouTube podrían tener que declarar en el juicio.

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El tema ha acabado por darle la vuelta a la tortilla y hoy muchos de los que defendían al repartidor por la bofetada insinúan que se mueve por interés económico. Como recuerda EFE, a los pocos días de aparecer el vídeo, Ricardo Osorio intentó registrar las marcas “cara anchoa” y “caranchoa”.