Imagen: Nature / PBS

Lo que dicen de la primavera en el refranero es v√°lido tambi√©n en el mundo animal. Cuando llega la estaci√≥n de las flores, el colibr√≠ de Costa emprende una incansable b√ļsqueda de pareja para formar un nido. Durante la tarea del cortejo, el macho puede convertirse en un diminuto pulpo brillante.

O un alien p√ļrpura (dependiendo de lo impresionada que est√© la hembra).

El peque√Īo colibr√≠ de Costa es una especie com√ļn en los desiertos √°ridos del suroeste de Estados Unidos y la pen√≠nsula de Baja California. El macho se puede distinguir f√°cilmente de la hembra por las plumas de su cabeza, un capuch√≥n que le rodea el pico y los ojos hasta el pescuezo. Cuando despliega esas plumas, su cara destella un brillante color p√ļrpura.

Advertisement

Cuando llega el momento, el macho intenta impresionar a la hembra para anidar con ella antes de que sol del desierto caliente demasiado. Se coloca delante en un ángulo estratégico respecto a los rayos del sol y, sin romper el contacto visual, abre su máscara para ofrecer un espectáculo de color y brillo mientras revolotea enérgicamente. La evolución lo trajo hasta aquí.

Uno de los documentales de Nature para la PBS ofrece imágenes en primerísimo plano del increíble cortejo del colibrí de Costa. Quizá lo más llamativo del vídeo sea que, lejos de quedar impresionada, la hembra mira a su pretendiente con indiferencia y acaba yéndose a otra rama sin intención de volver. Seducir a alguien puede ser duro, también en el mundo animal.

Síguenos también en Twitter, Facebook y Flipboard.