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Ilustración para el artículo titulado
Imagen: AP

Aquí tenemos una pieza visual para que los conspiranoicos del mundo tomen a Bill Gates como el nuevo jefe supremo de una nueva orden mundial. Gates tomó la palabra en una charla TED en abril de 2015 para hablar sobre lo que creía iba a ser la próxima gran catástrofe global. La extraordinaria exactitud con la que están ocurriendo sus predicciones es remarcable.

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El cofundador de Microsoft salió a advertir sobre un “virus altamente infeccioso” que podría matar a millones de personas. Lo hizo en 2015, en un evento de TedTalk después de que el planeta evitara un brote global de ébola el año anterior.

Gates, de 64 años, advirtió que la comunidad internacional de científicos “no estaba lista para la próxima epidemia”, y agregó que tuvieron la suerte de evitar consecuencias catastróficas con el ébola, aunque el próximo brote “podría ser 1.000 veces peor”.

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Hoy, cinco años después, los peores temores de Gates podrían hacerse realidad, al menos en parte, ya que el coronavirus se propaga rápidamente por todo el planeta, aunque en China, epicentro de la epidemia, comenzamos a escuchar noticias esperanzadoras donde está remitiendo el número de contagios.

En cualquier caso, vale la pena recordar algunos de los puntos que explicaba el empresario estadounidense hace ahora cinco años:

Cuando era niño, el desastre que más nos preocupaba era una guerra nuclear. Por eso teníamos un barril en nuestro sótano lleno de latas de comida y agua. Cuando se produjera el ataque nuclear, se suponía que debíamos bajar las escaleras, agacharnos y alimentarnos del barril.

Hoy el mayor riesgo de catástrofe global no se ve así, si algo mata a más de 10 millones de personas en las próximas décadas, lo más probable es que sea un virus altamente infeccioso en lugar de una guerra. No serán misiles, serán microbios.

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Gates luego pasó a explicar la clave del problema y cómo deberíamos haber aprendido de las lecciones que dejó el brote de ébola:

Ahora, parte de la razón de esto es que hemos invertido una gran cantidad en elementos disuasivos nucleares, pero en realidad hemos invertido muy poco en un sistema para detener una epidemia. No estamos listos para la próxima epidemia. Miremos el ébola, estoy seguro de que todos lo leyeron en el periódico, grandes y complicados desafíos.

Lo seguí cuidadosamente a través de las herramientas de análisis de casos que utilizamos para rastrear la erradicación de la poliomielitis y, al observar lo que sucedió, el problema no era que hubiera un sistema que no funcionara lo suficientemente bien, el problema era que no creamos un sistema en absoluto.

De hecho, hay algunas piezas clave obvias que faltan.

Bill Gates luego pasó a identificar algunas medidas simples que deberían haberse tomado para evitar que la historia se repita:

No teníamos un grupo de epidemiólogos preparado, para que investigaran y vieran qué era la enfermedad, para averiguar hasta qué punto se había extendido. Los informes de casos llegaron en papers, se retrasó mucho antes de que se pusieran online y eran extremadamente inexactos. No teníamos un equipo médico listo, no teníamos una forma de preparar a las personas. Luego, gente como Medecins Sans Frontieres hizo un gran trabajo orquestando voluntarios.

Pero aun así, fuimos mucho más lentos de lo que deberíamos llevando a miles de trabajadores a estos países, y una gran epidemia requeriría que tengamos cientos de miles de trabajadores.

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Más tarde pasó a comparar, de manera ciertamente certera, la que podría ser la próxima epidemia con la gripe española, en caso de que los gobiernos de todo el mundo no estén preparados:

Podríamos haber tomado la sangre de los supervivientes, procesarla y volver a poner ese plasma en personas para protegerlos, pero eso nunca se intentó. La falta de preparación podría permitir que la próxima epidemia sea dramáticamente más devastadora que el Ébola.

La próxima vez, puede que no tengamos tanta suerte, puede ser un virus en el que las personas se sienten lo suficientemente bien mientras están infectadas como para subirse a un avión o ir a un mercado. De hecho, veamos un modelo de un virus que se propagó por el aire, como la gripe española en 1918.

Esto es lo que sucedería, se extendería por todo el mundo muy, muy rápidamente y se podría ver morir a más de 30 millones de personas por esa epidemia. Así que este es un problema grave, deberíamos preocuparnos mucho.

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Para finalizar la charla de hace cinco años Gates sugirió que era hora de poner en marcha una estrategia de respuesta global:

La fuente del virus podría ser una epidemia natural como el Ébola, o podría ser el bioterrorismo. Por tanto, hay cosas que literalmente empeorarían la situación mil veces.

Sin embargo, podemos construir un sistema de respuesta realmente bueno. Tenemos los beneficios de toda la ciencia y la tecnología de la que hablamos.

Tenemos teléfonos para obtener información y transmitirla, tenemos mapas satelitales donde podemos ver dónde están las personas y hacia dónde se mueven, tenemos avances en biología que deberían cambiar drásticamente el tiempo de respuesta para observar un patógeno y poder fabricar medicamentos y vacunas que se ajusten a ese patógeno.

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Podemos tener las herramientas, pero esas herramientas necesitan ser puestas en un sistema global de salud global”, zanjó en una charla que hoy se acerca peligrosamente a la realidad. [TED]

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