Un nuevo y masivo trabajo de investigación sugiere que hace falta seguir estudiando para entender los potenciales efectos sobre la salud de quienes viven cerca de plantas de energía nuclear. Los resultados de este trabajo llegan en un momento en que los hacedores de políticas de todo el espectro político presionan para ampliar la energía nuclear en EE.UU.
En este estudio se encontró que los condados de EE.UU. que están cerca de plantas de energía nuclear en operación (NPP) presentan tasas de mortalidad más altas que los condados que están más alejados. El estudio estuvo a cargo de investigadores de la Facultad de Salud Pública de Harvard T.H. Chan, y se publicó la semana pasada en Nature Communications.
“Nuestro estudio sugiere que vivir cerca de una planta de energía nuclear (NPP) podría implicar un riesgo medible de sufrir cáncer, y que ese riesgo se reduce cuando la distancia es mayor”, dijo el autor principal Petros Koutrakis, profesor de salud ambiental de Harvard, en un comunicado de prensa. “Recomendamos que se lleven a cabo más estudios que se centren en el tema del impacto de las centrales de energía nucleares en la salud, particularmente en este momento en que se promueve la energía nuclear como solución limpia para el problema del cambio climático”.
El trabajo de investigación brinda sus resultados ahora que la energía nuclear parece estar a punto de regresar. El año pasado el presidente Donald Trump emitió una orden ejecutiva para reformar la Comisión Regulatoria Nuclear que supervisa a la industria y administra las licencias. También convoca a ampliar la capacidad nuclear de EE.UU. de unos 100 gigavatios en 2024 a 400 gigavatios para 2050, argumentando que la energía nuclear podría asegurar la independencia energética de la nación al tiempo de respaldar al “industrias de avanzada, consumidoras intensivas de energía, como la inteligencia artificial y la computación cuántica”.
El apoyo
No es solo la derecha política quien apoya la expansión de la energía nuclear. Hay voces de centro izquierda que argumentan que si se reducen las barreras regulatorias para la energía limpia, incluyendo la nuclear, se trabajará en un factor esencial para resolver el problema del cambio climático. En 2022 el gobernador de California Gavin Newsom salvó a la última planta de energía nuclear de su estado de ser clausurada en 2025.
Estos hallazgos hacen que se cuestionen tales políticas.
La investigación analizó las operaciones de las plantas de energía nuclear y las tasas de mortalidad entre los años 2000 y 2018 utilizando modelos estadísticos avanzados. Se combinaron datos de ubicación de las plantas nucleares y fechas de operación, tomados de la Administración den Información de la Energía, con los datos de nivel de mortalidad por cáncer en cada condado, tomados de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.
Los modelos tomaron en cuenta variables como nivel de ingresos, raza, índice de masa corporal, tabaquismo y proximidad con hospitales. Pero incluso después de los ajustes por estos factores, los condados cercanos a plantas nucleares evidenciaban tasas más altas de mortalidad por cáncer.
Los investigadores calculan que unas 115.000 muertes por cáncer en EE.UU., unas 6.400 por año, se relacionaban con la proximidad a plantas de energía nuclear.
Con todo, también los investigadores señalan que los hallazgos no establecen causa y efecto, y que hace falta seguir investigando para entender mejor el mecanismo de exposición, el tiempo que tardan en aparecer los efectos sobre la salud, y si hay tipos de cáncer más probables que otros.