Photo: Hamza Butt (Flickr)

Ahora que se acerca el verano, ya empiezan a verse los típicos consejos para mantenerse hidratado como “bebe ocho vasos de agua al día”. En realidad, los médicos no tienen una recomendación determinada sobre la cantidad de agua que hay que beber (varía según el peso, la estatura, la temperatura ambiente, la actividad diaria y la comida que ingieres), pero sí que hay un truco para saber si estás deshidratado, y lo tienes al alcance de la mano.

Se trata de una prueba sencilla para medir la turgencia de la piel que consiste en pellizcar durante unos segundos el dorso de la mano y soltarlo. Una piel sana e hidratada volverá a la normalidad inmediatamente después de haberse estirado, pero una piel que ha sufrido pérdida de líquido tardará algo más en recuperarse.

Si has perdido turgencia, estás ante un signo avanzado de deshidratación. Pero si tu piel vuelve rápidamente a la normalidad, no te confíes. La deshidratación leve no afecta a la elasticidad de la piel y solo se manifiesta en forma de dolor de cabeza, fatiga, irritabilidad o dificultad para concentrarse. Si te sientes así, prueba a beber un vaso de agua antes de seguir con tus cosas. También puedes vigilar el color de tu orina para controlar la deshidratación. Ante la duda, consulta siempre con un médico.