Las profundidades del océano siguen sorprendiendo a los científicos con formas de vida que parecen sacadas de otro planeta. Esta vez, un equipo internacional de investigadores encontró frente a las costas de Costa Rica un coral de intenso color amarillo que crece como un pequeño árbol submarino.
El descubrimiento llamó especialmente la atención porque el organismo resultó ser tan diferente de los corales conocidos que los especialistas tuvieron que crear una nueva familia taxonómica para clasificarlo.
La especie recibió el nombre de Laurinque elenya y fue descrita en una investigación publicada en la revista científica ZooKeys.

Un árbol dorado escondido a cientos de metros de profundidad
El coral fue descubierto en montes submarinos cercanos a la isla del Coco y en otras zonas del Pacífico costarricense, a profundidades comprendidas entre 360 y 529 metros.
Sus colonias pueden superar el metro de altura y presentan una estructura ramificada que recuerda a un árbol de color dorado. Los investigadores encontraron numerosos ejemplares creciendo sobre superficies rocosas rodeadas de grandes concentraciones de ofiuras, animales marinos emparentados con las estrellas de mar.
Este paisaje submarino inspiró el nombre científico de la especie.
Laurinque significa «árbol dorado» en quenya, el idioma ficticio creado por J. R. R. Tolkien, mientras que elenya hace referencia a las estrellas.
Su ADN era tan diferente que no encajaba en ninguna familia conocida
Inicialmente, los científicos intentaron clasificar el coral mediante el análisis de tres genes utilizados habitualmente para estudiar estos organismos. Sin embargo, los resultados fueron contradictorios: cada gen señalaba relaciones evolutivas diferentes.
Para resolver el problema, recurrieron a técnicas de filogenómica, que permiten comparar cientos de genes simultáneamente. Los análisis revelaron que el organismo representa un linaje evolutivo distinto dentro de los octocorales, un grupo de animales marinos al que pertenecen diversas gorgonias y corales blandos.

Aunque presenta parentesco con la familia Eunicellidae, sus diferencias anatómicas y genéticas justificaron la creación de una nueva familia denominada Laurinqueidae.
Los investigadores también establecieron el nuevo género Laurinque para clasificar la especie.
Un robot submarino permitió descubrir esta extraordinaria especie
El hallazgo fue posible gracias a expediciones oceanográficas realizadas en 2019 y 2023 por el Schmidt Ocean Institute.
Durante estas misiones, los investigadores utilizaron el vehículo submarino operado remotamente SuBastian, capaz de explorar grandes profundidades y recolectar muestras mediante brazos robóticos. Los ejemplares fueron estudiados posteriormente por un equipo internacional encabezado por la investigadora Odalisca Breedy, de la Universidad de Costa Rica.
El análisis combinó observaciones anatómicas con técnicas genéticas para determinar las características del organismo y su posición dentro del árbol evolutivo.
El descubrimiento demuestra cuánto desconocemos de los océanos
Los jardines de corales profundos son ecosistemas especialmente importantes porque sus estructuras proporcionan refugio y superficies de asentamiento para numerosas especies. Sin embargo, estos hábitats también son vulnerables a actividades humanas que pueden alterar el fondo oceánico.
El descubrimiento de Laurinque elenya demuestra que todavía existen linajes completos de animales marinos desconocidos para la ciencia.
Incluso en regiones exploradas mediante expediciones científicas, las profundidades continúan escondiendo una biodiversidad mucho mayor de lo que imaginábamos.