El cerebro humano posee una característica que durante décadas ha despertado la curiosidad de los neurocientíficos: su hemisferio derecho controla gran parte de los movimientos del lado izquierdo del cuerpo, mientras que el izquierdo hace lo mismo con el derecho. Esta organización, conocida como contralateralidad, también aparece en numerosos animales vertebrados.
Ahora, una investigación publicada en Frontiers in Neuroanatomy propone una explicación evolutiva para este fenómeno. Según los científicos, el origen de estas conexiones cruzadas podría encontrarse en el sistema visual de nuestros antepasados más antiguos.
Los ojos podrían explicar cómo se organizó el cerebro
Para comprender esta particular conexión entre el cerebro y el cuerpo, los investigadores analizaron diferentes circuitos neuronales presentes en animales de cuatro extremidades, conocidos como tetrápodos. El estudio, desarrollado por Martin Wessendorf y Daniel Wang, de la Universidad de Minnesota, señala que las primeras pistas aparecen en el funcionamiento de nuestros ojos.
Cuando observamos un objeto, el cristalino proyecta una imagen invertida sobre la retina. Posteriormente, las señales visuales atraviesan el quiasma óptico, una estructura donde parte de las fibras nerviosas cruzan hacia el hemisferio contrario.
De esta manera, la información del campo visual derecho es procesada principalmente por el hemisferio izquierdo, mientras que la del campo izquierdo llega al derecho.
Esta distribución también involucra una estructura cerebral denominada tectum óptico, conocida como colículo superior en los mamíferos, que participa en las respuestas rápidas frente a estímulos visuales.
Las conexiones cruzadas también permiten sentir y mover el cuerpo
La investigación señala que esta organización no se limita a la visión. Diferentes vías nerviosas encargadas de transmitir sensaciones físicas presentan conexiones similares.
Por ejemplo, la vía de la columna dorsal transporta información relacionada con el tacto, las vibraciones y la posición corporal. Sus fibras cruzan hacia el lado contrario en el tronco encefálico. Por otra parte, el tracto espinotalámico transmite señales vinculadas con el dolor, la picazón y determinadas sensaciones táctiles, pero cruza hacia el lado opuesto dentro de la médula espinal.
Los científicos también analizaron conexiones motoras, especialmente la vía corticoespinal, fundamental para realizar movimientos voluntarios precisos.
En los seres humanos, este circuito permite controlar acciones complejas como escribir, manipular herramientas o mover los dedos de manera independiente.
Why do mirrors seem to reverse left and right? 🪞
Here's the strange part:
They don't.
A mirror actually reverses front and back.
Raise your right hand and your reflection's right hand is still on the right side of the mirror.
So why does it look reversed?
Because your… pic.twitter.com/7htMHgD7Xf
— The Daily Why (@DailyWhyHQ) October 3, 2026
Una organización que podría tener millones de años
Los autores proponen que las conexiones visuales cruzadas aparecieron mucho antes que los sistemas cerebrales responsables de los movimientos complejos.
Según esta hipótesis, los primeros vertebrados ya contaban con una organización contralateral que posteriormente habría influido en el desarrollo de otros circuitos nerviosos. Incluso sugieren que algunos peces sin mandíbulas del período Cámbrico, hace aproximadamente entre 538 y 486 millones de años, podrían haber presentado estructuras similares.
Sin embargo, esta explicación todavía constituye una hipótesis evolutiva y no una conclusión definitiva. Los investigadores reconocen que se necesitan nuevas evidencias para reconstruir con mayor precisión el origen de estas conexiones.
El trabajo plantea que el cerebro no necesariamente desarrolló esta organización porque fuera la más eficiente, sino porque la evolución aprovechó estructuras nerviosas que ya existían.
En definitiva, el particular funcionamiento cruzado del cerebro humano podría ser una herencia de los primeros vertebrados, conservada y modificada durante cientos de millones de años.