Se llama EmDrive y es un motor supuestamente revolucionario que la “NASA” ha probado con Ă©xito. Es casi “mĂĄgico”: no necesita combustible y en teorĂ­a podrĂ­a llevarnos a Marte en semanas en lugar de meses. ÂżFascinante? Lo serĂ­a si no fuera una idea tan rocambolesca como imposible que viola todas las leyes de la fĂ­sica.

¿Qué es?

El motor EmDrive es originalmente idea del inventor e ingeniero aeronåutico britånico Roger Shawyer. Hace 15 años Shawyer creó una especie de caja de resonancia metålica de forma cónica y conectada a un magnetrón (aparato que transforma la energía eléctrica en electromagnética en forma de microondas), dentro de la cual hizo rebotar microondas. Dado su particular diseño, mås ancho por un lado que por otro, Shawyer aseguró que en sus experimentos había logrado conseguir algo revolucionario: una propulsor capaz de generar un mínimo empuje, casi imperceptible (solo unos micronewtons), pero existente. Es decir, la primera vez en la historia que se habría inventado un motor que no necesitaría combustible.

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Este era el EmDrive en los primeros experimentos de Shawyer:

El EmDrive pasó inadvertido durante años. Nadie creyó la invención de Shawyer porque entre otras cosas violaba por completo la primera y tercera ley de Newton (mås sobre eso en breve). Pero eso no impidió que otros científicos probaran el invento.

Por un lado, un grupo de cientĂ­ficos chinos de la North Western Polytechnical University, en Xi’an, China, construyĂł y probĂł otra versiĂłn del EmDrive. Sorpresa: funcionĂł. En el 2012 publicaron un informe en el que confirmaban haber logrado un empuje de entre 70 y 720 milinewtons (mN). No demasiado pero suficiente, aseguraron, para impulsar un pequeño satĂ©lite.

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Por otro lado, el estadounidense Guido Fetta (ojo, segĂșn Ă©l mismo, “experto en ventas y marketing con mĂĄs de 20 años de experiencia”) construyĂł una tercera versiĂłn del EmDrive, lo llamĂł Cannae Drive, y convenciĂł a varios empleados de una pequeña unidad de la NASA para probarlo. AquĂ­ es cuando las cosas se pusieron interesantes. ÂżResultado? El año pasado los empleados de la NASA reportaron sus primeros hallazgos: funcionĂł. El problema: no sabĂ­an cĂłmo ni por quĂ©. En el informe aseguraron:

Los resultados de la prueba indican que la cavidad resonante RF, que es Ășnica como equipo de propulsiĂłn, produce una fuerza que no es atribuible a ningĂșn fenĂłmeno clĂĄsico electromagnĂ©tico

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La Ășltima vuelta de tuerca se produjo hace solo unos dĂ­as, cuando el mismo grupo de empleados de la NASA, entre ellos el polĂ©mico ingeniero Harold G. White, asegurĂł haber probado el EmDrive en vacĂ­o y, sorpresa, tambiĂ©n funcionĂł.

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La prueba en vaciĂł era fundamental para demostrar que el impulso de experimentos anteriores no se debĂ­a a pequeñas turbulencias tĂ©rmicas del aire. White y su equipo llegaron a obtener empujes en vacĂ­o de unos 50 micronewtons (ÎŒN) para 100 vatios de potencia. SegĂșn los cĂĄlculos de White, un motor EmDrive alimentado por un generador nuclear portĂĄtil de 2 megavatios permitirĂ­a a una nave tripulada llegar a Marte en tan solo 70 dĂ­as. Es mĂĄs, con tan solo 6 kilovatios de potencia (obtenidos mediante paneles solares) se generarĂ­a el impulso necesario para mantener un satĂ©lite geoestacionario en Ăłrbita indefinidamente.

Sobre el papel, revolucionario. La realidad: todo es pura especulaciĂłn. El EmDrive ni se ha probado cientĂ­ficamente ni responde a las leyes mĂĄs elementales de la fĂ­sica.

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Una bofetada a Newton

El doctor en astrofĂ­sica HĂ©ctor Socas, investigador del Instituto de AstrofĂ­sica de Canarias, España, lo resume en conversaciĂłn telefĂłnica con Gizmodo en Español. SegĂșn Ă©l, todo es de momento una enorme bola de humo.

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“Se ha montado una gran polĂ©mica en torno a algo sobre lo que de momento no se sabe nada. No hay nada. Se han hecho experimentos pero ni estĂĄn completamente documentados, ni se han validado por la comunidad cientĂ­fica ni la NASA se ha pronunciado oficialmente al respecto”, explica.

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Efectivamente, el principal escollo del EmDrive que ha puesto a casi toda la comunidad cientĂ­fica en su contra es que viola directamente la ley de conservaciĂłn del momento lineal. Esta ley, consecuencia del principio de acciĂłn y reacciĂłn, o tercera ley de Newton, establece que si la resultante de las fuerzas que actĂșan sobre un cuerpo es nula, su momento lineal permanece constante en el tiempo. En otras palabras: “Para que exista movimiento hay que empujar algo en la direcciĂłn contraria. El EmDrive funciona supuestamente sin empujar nada en la direcciĂłn contraria”, dice Socas con tono de sorna. Imposible segĂșn las leyes bĂĄsicas de la fĂ­sica. Socas pone otro ejemplo para entenderlo mejor.

No hace falta irse a cosas misteriosas para propulsar un objeto sin combustible. Una forma muy sencilla sería expulsando fotones. Si utilizåsemos una linterna en el vacío, teóricamente esta lanza luz por un lado, expulsa fotones, eso haría que se moviera hacia el lado opuesto. Si cogiéramos una nave con un generador nuclear de energía con 2 megavatios de potencia y convirtiésemos esa energía en luz, eso produciría un empuje de unos pocos micronewtons. La gran diferencia es que esto sí cumple la ley de conservación del momento lineal: emites algo en sentido contrario, fotones. En el caso del EmDrive no se emite nada en sentido contrario.

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Experimentos no documentos, explicaciones imposibles

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El otro punto dĂ©bil de toda esta historia es la metodologĂ­a y documentaciĂłn de los experimentos llevados a cabo hasta ahora. Simplemente no es suficiente como para que cualquier otro cientĂ­fico pueda replicar los mismos resultados y, de esta forma, probar que el motor EmDrive funciona de forma universal. Y no solo eso, las explicaciones que sĂ­ dan se basan en conceptos aĂșn no fundamentados cientĂ­ficamente como el “plasma virtual del vacĂ­o cuĂĄntico”. ÂżQuĂ© demonios es el plasma virtual del vacĂ­o cuĂĄntico?

“El vacĂ­o cuĂĄntico es un concepto teĂłrico, pero bien aceptado. La radiaciĂłn de Hawking sobre agujeros negros, formulada por Stephen Hawking, se basa en parte en el vacĂ­o cuĂĄntico. Este consiste en la creaciĂłn durante breves instantes de pares de partĂ­culas y antipartĂ­culas a partir del vacĂ­o. Argumentan que el EmDrive en realidad sĂ­ impulsa algo, pero son partĂ­culas que existen en el vacĂ­o”, explica Socas. De lo que nadie tiene ni idea es quĂ© es el “plasma virtual del vacĂ­o cuĂĄntico”.

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Sean Carroll, físico del Instituto de Tecnología de California, es tajante en declaraciones a Discovery: “No existe tal cosa como el “plasma virtual del vacío cuántico. Hay un vacío, pero no hay nada parecido al plasma. Toda la teoría es simplemente una estupidez”.

Y aĂșn hay mĂĄs: un motor warp

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White y sus cuatro colegas en la NASA no se conformaron con asegurar que el EmDrive funciona sin ningĂșn tipo de combustible, ademĂĄs sostienen que la aceleraciĂłn que han medido es consistente con el modelo matemĂĄtico creado por el fĂ­sico teĂłrico mexicano Miguel Alcubierre. Este sostiene que es posible crear un motor warp capaz de hacernos viajar a la velocidad de la luz sin de hecho violar la teorĂ­a de la relatividad general. De nuevo pura teorĂ­a sin base cientĂ­fica.

“Ya puestos a tirarse a la piscina, entre los experimentos que realizaron aseguran que las mediciones indican la posibilidad de utilizar ondas electromagnĂ©ticas para alterar el espacio tiempo, es decir, comprimir el espacio delante y extenderlo detrĂĄs, de forma que teĂłricamente avanzas a velocidades superiores a las de la luz. Aseguran que lo que han medido son alteraciones del espacio-tiempo a nivel microscĂłpico, pero existen”, explica a Gizmodo en Español el astrofĂ­sico HĂ©ctor Socas. “Puro exotismo. Esto habrĂ­a que verlo formalmente publicado”, remata.

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No, la NASA no ha confirmado nada

Otro de los aspectos clave que ha generado toda este ruido y cobertura mediática es la coletilla de “la NASA”. El hecho de que parte de los experimentos se hayan realizado por un grupo de científicos de la NASA, y que hayan aparecido publicaciones en páginas y foros asociadas a la agencia espacial, ha dado lugar a una credibilidad errónea.

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SĂ­, el grupo Eagleworks que lidera Harold White forma parte de la NASA, pero se trata de un minĂșsculo equipo de 5 empleados centrados en proyectos y pruebas puramente especulativos. La NASA es un organismo gigantesco, cuenta con 18.000 empleados y de ninguna forma ha validado ni confirmado que el EmDrive funcione. Todo lo contrario. Tras la polĂ©mica creada se ha desmarcado del asunto en un comunicado a Space.com asegurando que no hay todavĂ­a ningĂșn resultado tangible:

A pesar de que la investigaciĂłn conceptual en nuevos mĂ©todos de propulsiĂłn realizada por un equipo del Johnson Space Center de la NASA ha creado titulares, este es un esfuerzo muy pequeño que aĂșn no ha mostrado resultados tangibles. La NASA no estĂĄ trabajando en tecnologĂ­a de un motor warp.

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Tal vez, solo tal vez...

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Entre tanta fantasĂ­a, patadas a la ciencia y experimentos sin probar, hay un importante matiz que sĂ­ es justo realizar. Lo señala muy bien Socas: “La ciencia, la verdad, se basa en los experimentos que hacemos. Las leyes tienen que demostrar por quĂ© esos experimentos funcionan, y no al revĂ©s. Si un experimento viola los principios conocidos, y lo hace siempre, entonces hay que cambiar esos principios”.

En otras palabras: hay una puerta abierta a la posibilidad, al tal vez. La física, como cualquier otra ciencia, es un campo en constante evolución. ¿Por qué estos experimentos, de comprobarse de forma rigurosa que funcionan, no podrían cambiar y revolucionar la ciencia? Tal vez. Ahora mismo es improbable, casi imposible. Pero tampoco se puede descartar al 100%.

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“No hay nada imposible. Al principio tenĂ­amos una ley de la conservaciĂłn de la masa, luego nos dimos cuenta que el masa puede alterarse pero se conserva la energĂ­a. Luego vino la mecĂĄnica cuĂĄntica y cambiaron muchas cosas. Las leyes han evolucionado, hemos ido acotando su funcionalidad. Tal vez la violaciĂłn de las leyes de la fĂ­sica que hace el EmDrive sea solo aparente, no real. Tal vez hay algo que desconocemos que explica todo esto”, explica HĂ©ctor Socas.

Sobre lo que prácticamente nadie duda es que los científicos detrás del EmDrive se han tirado a la piscina. Falta saber si hay agua. “O se encumbran o se dan un batacazo brutal y es el fin de su carrera”, dice Socas. Pronto saldremos de dudas.

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