El efecto ‚ÄúViaje de vuelta‚ÄĚ es real. Foto: Paul Vasarhelji / Shutterstock

Es uno de los comentarios más escuchados dentro del coche cuando faltan pocos kilómetros para llegar a tu ciudad: !Que bien! se me ha hecho mucho más corto que la ida. Esta sensación de que se tarda menos en volver que en ir es real. Se conoce como Efecto viaje de vuelta y tiene su explicación científica.

A lo largo de los a√Īos, se han llevado a cabo diferentes estudios para tratar de averiguar el origen dele efecto Viaje de vuelta. Uno de los primeros en estudiar este fen√≥meno fue el psic√≥logo social de la Universidad de Tilburg, en Pa√≠ses Bajos, Niels van de Ven. Seg√ļn su estudio de 2011, el Efecto viaje de vuelta podr√≠a deberse a dos causas. La primera es la familiaridad, y la segunda son las expectativas.

Al igual que las tareas con las que estamos familiarizados se nos hacen más fáciles o cortas, Van de Ven especulaba con la posibilidad de que el viaje de vuelta se nos haga más corto porque la ruta ya nos es familiar. Sin embargo, el primer estudio con 69 personas reveló que la familiaridad con la ruta no tiene que ver.

En un segundo estudio pusieron a 139 voluntarios a ver un v√≠deo de un peque√Īo viaje en bicicleta en un entorno completamente controlado y despu√©s se les pidi√≥ que estimaran en minutos la duraci√≥n del viaje de ida y el de vuelta. La gran mayor√≠a asegur√≥ que el viaje de vuelta era m√°s corto cuando en realidad duraban exactamente lo mismo.

Advertisement

La hipótesis correcta es la de las expectativas. Cuando el cerebro cree que el viaje de ida ha tardado mucho (bien sea porque nos hemos aburrido, o porque estábamos impacientes por llegar) tiende a malinterpretar la duración del viaje de vuelta. Cree que va a durar mucho, y por eso se le hace corto. Van de Ven y su equipo explican:

El Efecto viaje de Vuelta se debe, muy probablemente, a una violación de las expectativas. Los participantes tienen la sensación de que el viaje inicial lleva más tiempo del esperado. En respuesta, alargan las expectativas de lo que van a tardar en el viaje de vuelta. Al comparar estas expectativas de regreso con el tiempo que se tarda en realidad, el viaje de vuelta parece más corto.

Curiosamente, cuando a los participantes se les induce a pensar que el viaje de ida va a ser muy largo, el efecto viaje de vuelta desaparece. Al llegar antes de lo esperado, las expectativas sobre el tiempo que van a tardar en regresar son m√°s acordes con la realidad. Los psic√≥logos tambi√©n a√Īaden que la actividad durante el viaje y las propias emociones de cada pasajero influyen mucho en la estimaci√≥n del tiempo que se tarda. [Springer v√≠a CityLab]

Advertisement


Síguenos también en Twitter, Facebook y Flipboard.