Es posible que te haya ocurrido en una cena con amigos bebiendo vino tinto. A diferencia del resto, a uno de ellos se le han quedado los dientes manchados, mientras el resto mantiene su dentadura impoluta. ¿Por qué ocurre solo en algunas personas?

La razón se encuentra en los componentes del vino tinto. Básicamente, se trata de ácido, lo que significa que degrada el esmalte a nivel microscópico, lo que a su vez hace que la superficie de los dientes sea menos uniforme y más propensa a atrapar los pigmentos.

Y es que el vino tinto contiene antocianinas, el pigmento que da a la bebida (y a las bocas de algunos bebedores de vino) un color rojo oscuro, así como a los taninos, las sustancias que alientan a los pigmentos a unirse a sus dientes. ¿Y en el vino blanco? En ese caso también tiene ácido y taninos (aunque es un nivel mucho más bajo que en los tintos), pero sin los pigmentos oscuros, el vino blanco no mancha los dientes.

Image: Max Pixel

En cuanto a por qué se les tiñen los dientes a unos y a otros no, tiene que ver con el esmalte fuerte y saludable, que es la capa de minerales que protege tus dientes. También es la que hace que los dientes sean resistentes a los alimentos y las manchas ácidas, y la cantidad suele ser producto de factores que están fuera de nuestro control, por ejemplo la edad o la propia genética.

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Y en el caso de que la genética esté en tu contra, hay formas de prevenir la situación. Por ejemplo, llevando a cabo una buena higiene bucal. Los dientes cubiertos de placa tienen muchas más probabilidades de mancharse, y cepillarse los dientes al menos dos veces al día o usar hilo dental reduce la placa mientras mantienes fuerte el esmalte. [Mental Floss]