Imagen vía: Roland Warzecha.

Cuando caminas, ¬Ņqu√© parte del pie apoyas primero en el suelo? La pregunta nos lleva a pensar inmediatamente en el tal√≥n, que es la forma natural de caminar ¬Ņno? Pues no. No solo no es la forma natural de caminar, sino que hemos adoptado esos andares por culpa de dos cosas: el calzado y la pereza postural.

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La forma de caminar en la Edad Media no era la misma que la actual. Los ciudadanos de aquella √©poca apoyaban primero la parte delantera del pie, para terminar apoyando el tal√≥n. La postura nos parece completamente antinatural hoy en d√≠a, pero de hecho es la que a√ļn mantienen algunas tribus de seres humanos que caminan descalzos. Los ni√Īos peque√Īos tambi√©n comienzan caminando as√≠.

La raz√≥n para este cambio postural est√° en los zapatos. Hasta bien entrado el a√Īo 1.500, el calzado medieval eran b√°sicamente unos calcetines de cuero grueso. No ten√≠an suela de goma como los de hoy, y caminar con ellos implicaba sentir el suelo (y los peque√Īos obst√°culos que hay en √©l) mucho m√°s intensamente. Para rematar, tampoco hab√≠a aceras ni un servicio de limpieza encargado de dejarlas como una patena.

Cuando cada peque√Īa piedrecilla puede ser un suplicio para los pies, caminar con la punta primero tiene la ventaja de que nos permite sentir la superficie del suelo sin tener que poner todo el peso en ella y con equilibrio suficiente com para retirar el pie en caso necesario. La desventaja de esa manera de caminar es que requiere mucha m√°s energ√≠a y fuerza en las piernas. Solo tienes que intentar caminar as√≠ unos minutos para comprobar que los m√ļsculos de los tobillos y las pantorrillas se cargan en zonas que nunca has utilizado antes de esa forma.

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El calzado actual, de suela dura y resistente, nos ha ahorrado el problema de pensar dónde ponemos el pie en cada paso. El cuerpo humano, que busca siempre la manera de ahorrar la máxima cantidad de energía, ha ido cambiando la postura hacia una forma de caminar mucho más eficiente desde el punto de vista energético, pero más descuidada respecto a las amenazas del entorno a nuestros pies. [vía Roland Warzecha]