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Ciencia

Por qué las redes sociales son tan adictivas: el mecanismo psicológico que hace que no podamos dejar de mirar el celular

Las redes sociales utilizan un mecanismo psicológico similar al de las máquinas tragamonedas: las recompensas impredecibles. La ciencia explica cómo la incertidumbre, la dopamina y la necesidad de recibir estímulos pueden mantenernos pendientes del celular durante horas, incluso cuando no encontramos nada especialmente interesante.
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Abrís Instagram, deslizás la pantalla y aparece un video interesante. Seguís bajando, pero las siguientes publicaciones no llaman tu atención. Entonces probás una vez más y encontrás algo que te hace reír. Sin darte cuenta, pasaron veinte minutos.

Esta experiencia cotidiana tiene una explicación científica. Se relaciona con un mecanismo psicológico conocido como recompensa intermitente, un sistema de aprendizaje que refuerza determinados comportamientos mediante estímulos positivos que aparecen de manera impredecible.

El mismo principio ayuda a explicar por qué las máquinas tragamonedas pueden mantener a las personas jugando y por qué algunas funciones de las redes sociales favorecen que revisemos constantemente nuestros teléfonos.

El experimento de Skinner que explica por qué seguimos intentando

A mediados del siglo XX, el psicólogo estadounidense B. F. Skinner investigó cómo las recompensas modifican el comportamiento de los animales. Mediante experimentos con ratas y palomas, descubrió que las conductas reforzadas de manera intermitente podían mantenerse durante largos períodos, incluso cuando la recompensa dejaba de aparecer.

Uno de los mecanismos estudiados fue el refuerzo de razón variable, donde el premio llega después de una cantidad impredecible de respuestas. En lugar de recibir algo positivo cada vez que realizamos una acción, aprendemos que la siguiente oportunidad podría ofrecernos una recompensa.

Este sistema produce patrones de respuesta persistentes y resistentes a desaparecer, aunque no significa que cualquier comportamiento reforzado de esta manera genere necesariamente una adicción.

Por qué las redes sociales son tan adictivas: el mecanismo psicológico que hace que no podamos dejar de mirar el celular
© Magnific

La dopamina y el papel de la incertidumbre

El funcionamiento de este mecanismo también está relacionado con la dopamina, un neurotransmisor que participa en la motivación, el aprendizaje y el procesamiento de las recompensas. Aunque suele asociarse exclusivamente con el placer, la dopamina también interviene cuando anticipamos algo positivo o recibimos un resultado diferente del esperado.

Este proceso se conoce como error de predicción de recompensa y permite que el cerebro ajuste sus expectativas a partir de nuevas experiencias. Cuando encontramos una publicación interesante después de varias que no nos gustaron, esa experiencia puede reforzar nuestro deseo de continuar explorando.

Sin embargo, la relación entre dopamina, incertidumbre y comportamiento es compleja. No todas las recompensas impredecibles provocan la misma respuesta cerebral ni generan conductas compulsivas.

Cómo las redes sociales aprovechan este mecanismo psicológico

Las plataformas digitales incorporan diferentes funciones que pueden favorecer la repetición de comportamientos.

Una de ellas es el desplazamiento infinito, que permite continuar viendo publicaciones sin encontrar un punto natural donde detenerse.

También aparece el gesto de actualizar la pantalla, que introduce incertidumbre sobre qué contenido nuevo encontraremos. Las notificaciones, los comentarios y los «me gusta» representan otras formas de recompensa social cuya aparición y cantidad no siempre podemos anticipar.

Un estudio publicado en 2021 en la revista Nature Communications, que analizó más de un millón de publicaciones de más de 4.000 usuarios, encontró que el comportamiento en redes sociales seguía patrones compatibles con el aprendizaje por recompensa.

Los resultados respaldan la importancia de la validación social en nuestras decisiones digitales, aunque no demuestran que todas las plataformas funcionen exactamente como una máquina tragamonedas.

Por qué nos cuesta tanto dejar de mirar el teléfono

El problema aparece cuando la búsqueda constante de nuevos estímulos comienza a interferir con otras actividades. La combinación de recompensas impredecibles, contenido personalizado y ausencia de pausas puede favorecer sesiones de uso más prolongadas de lo previsto.

Además, factores como el aburrimiento, los hábitos adquiridos y la necesidad de conexión social también influyen en cuánto tiempo permanecemos frente a la pantalla.

Por eso, el uso excesivo del celular no puede explicarse únicamente por la dopamina o las recompensas intermitentes.

Cómo recuperar el control sobre nuestra atención

Comprender estos mecanismos permite adoptar estrategias para utilizar la tecnología de manera más consciente. Desactivar notificaciones innecesarias, establecer momentos sin pantallas y evitar revisar aplicaciones automáticamente son algunas medidas que pueden ayudar a reducir las interrupciones.

También resulta útil establecer límites concretos de tiempo y reconocer cuándo utilizamos las redes sociales por interés real y cuándo lo hacemos simplemente por costumbre. La recompensa intermitente es un mecanismo de aprendizaje que existe desde mucho antes de los teléfonos inteligentes.

Lo que cambió es que ahora llevamos en el bolsillo dispositivos capaces de ofrecernos una cantidad prácticamente ilimitada de estímulos impredecibles, disponibles a cualquier hora del día.

 

 

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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