Hace ya 50 años desde que el hombre pisó por primera vez la Luna. Desde entonces, hemos enviado más de medio centenar de sondas a nuestro satélite y hemos recorrido su superficie en diversas ocasiones, pero ninguna vez hemos alcanzado su polo sur.

Lo más cerca que el ser humano ha llegado pisar alguna vez al Polo Sur lunar es la misión Chang’e 4. En enero de 2019, el lander chino Chang’e 4 y su rover, el Yutu2 aterrizaban en el cráter Von Kárman, que forma parte de la enorme cuenca Aitken, el segundo cráter de impacto más grande del sistema solar y un lugar que oculta no pocos misterios. La Chang’e es el primer vehículo en aterrizar en la cara oculta de la Luna, y el que más se ha acercado al polo sur lunar.

Pronto no estará solo. Este mismo julio, la India dará el pistoletazo de salida a su misión Chandrayaan 2, con la que lanzarán su propio rover a esta región de la Luna, que aterrizará entre los cráteres Manzinus C y Simpelius N. Unos meses antes, Blue Origin adelantaba que también tenía intención de visitar el polo sur lunar, y la NASA ha anunciado que incluso pretende enviar una misión tripulada en 2024. Pero ¿por qué despierta tanto interés esta región de la Luna en particular?

Distribución del hielo (an azul) sobre las regiones polares de la Luna
Imagen: NASA

Advertisement

La existencia de agua lunar

Una de las principales razones es la existencia de agua en forma de hielo sobre la Luna. Debido a la inclinación axial del satélite, hay zonas de los cráteres donde nunca da la luz del sol y donde puede existir agua helada. Durante años, los científicos sospecharon que podía haber agua en la Luna, pero en el año 2009 la sonda Chandrayaan-1 lo confirmó.

Advertisement

A día de hoy, no está del todo claro cuánta agua hay ni cómo está distribuida exactamente —de ahí el creciente interés en viajar para hacer más comprobaciones in situ— pero se cree que podría haber entre 10.000 y 10 millones de toneladas solo en el polo sur.

Esta es la sonda con la que Jeff Bezos piensa aterrizar en la Luna
Imagen: Blue Moon (Blue Origin)

Advertisement

El futuro de la exploración espacial

Tener un suministro de agua en la Luna sería muy importante por dos razones. La primera es que podríamos aprovechar el oxígeno y el hidrógeno que contiene el agua para fabricar combustible para nuestros cohetes. No sería una tarea fácil, pero gracias a ello podríamos abastecer de combustible nuestras naves en nuestro camino a objetivos más lejanos, como Marte.

Advertisement

La segunda es que serviría como fuente de agua potable para una supuesta base lunar. Esta es una idea que cada vez se vuelve más plausible, puesto que necesitaremos probar muchas de nuestras innovaciones tecnológicas antes de hacerlo en lugares más distantes y costosos, como Marte. Si tuviésemos la infraestructura necesaria para conseguir agua desde nuestra propia luna, el coste sería mucho menor que traerla desde la Tierra.

Hay cráteres que reciben luz solar casi de forma ininterrumpida.
Imagen: NASA

Advertisement

Energía ilimitada

Además, debido a la curiosa disposición de los cráteres del polo sur, hay ciertas zonas que son bañadas por luz solar casi de forma ininterrumpida, alcanzando hasta 200 días terrestres seguidos de luz constante. Esto supone una fuente de energía casi inagotable y será vital para cualquier tipo de actividad que queramos realizar sobre la superficie de nuestro satélite.

Advertisement

La luz no es la única fuente de energía. El cráter Von Kárman y toda la cuenca Aitken es rica en un tipo de roca basáltica cuya composición incluye óxido de hierro y torio. Este último elemento químico es especialmente importante porque puede ser empleado como combustible nuclear alternativo en reactores nucleares de sales de torio. La NASA y otras agencias espaciales ya están investigando la creación de pequeños reactores nucleares a ase de este mineral para impulsar futuras misiones espaciales. Si el polo sur lunar es rico en Torio, es el lugar perfecto para construir una base y comenzar la explotación minera de nuestro satélite. Tenemos allí todo lo necesario para convertir la región en el punto de salida hacia otros planetas. No es de extrañar que todos estén tan interesados.

Aún es pronto para saber si nuestra primera colonia fuera de la Tierra será sobre la Luna. Lo que sí parece claro, es que la lucha por su polo sur ya ha comenzado.

Advertisement


Para ver más vídeos espectaculares síguenos en nuestro canal de YouTube