Imagen: Christopher Penler / Shutterstock

Un d√≠a cualquiera te levantas y vas al trabajo. Al llegar comentas con un compa√Īero un tema trivial, el que sea, pero en la misma conversaci√≥n tu compa√Īero saca una palabra o tema que desconoc√≠as. Al poco tiempo esa palabra vuelve a aparecer en tu vida varias veces. ¬ŅC√≥mo puede ser que se repita en tan poco tiempo si hasta hace poco la desconoc√≠a? ¬Ņes una conspiraci√≥n? No, es el fen√≥meno Baader-Meinhof.

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En realidad estamos ante un suceso que se acerca bastante al deja v√ļ, aunque con diferencias. Cuando hablamos de un deja v√ļ estamos ante un tipo de amnesia del reconocimiento (importante, no del recuerdo) sobre alguna experiencia que sentimos haber tenido anteriormente. En este caso juegan varios factores para que ocurra.

Deja v√ļ o d√©ja v√©cu

Imagen: Barry Barnes / Shutterstock

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El t√©rmino fue acu√Īado por el investigador √Čmile Boirac y lo describi√≥ como el fen√≥meno de tener la fuerte sensaci√≥n de que un evento o experiencia que se vive ya lo hemos experimentado. Algunos investigadores achacan el t√©rmino a una anomal√≠a de la memoria. En cualquier caso existen una serie de patrones que se suelen dar en mayor o menor medida en un deja v√ļ. Por ejemplo el hecho de la poca informaci√≥n o detalles que tenemos de ese supuesto evento anterior.

Es por esta raz√≥n que esa ‚Äúexperiencia previa‚ÄĚ se atribuye a los sue√Īos, incluso cuando estamos seguros de que en realidad ocurri√≥. Y es que de ser cierto ese recuerdo, de haberlo experimentado, estar√≠amos ante una variante conocida como d√©j√° v√©cu. La mejor forma de explicarlo es la cita de Dickens en la Wikipedia:

Todos tenemos alguna experiencia de la sensación, que nos viene ocasionalmente, de que lo que estamos diciendo o haciendo ya lo hemos dicho y hecho antes, en una época remota; de haber estado rodeados, hace tiempo, por las mismas caras, objetos y circunstancias; de que sabemos perfectamente lo que diremos a continuación, ¡como si de pronto lo recordásemos!

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As√≠ que es muy posible que cuando estemos hablando de un deja v√ļ, realmente estamos hablando de un d√©ja v√©cu, en el que no s√≥lo entra la experiencia vivida, sino tambi√©n una gran cantidad de detalles de la misma.

El fenómeno Baader-Meinhof

Imagen: Agsandrew / Shutterstock

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Entendiendo la diferencia entre d√©ja v√ļ ahora puede resultar m√°s f√°cil entender el fen√≥meno Baader-Meinhof. De hecho, si jam√°s hab√≠as o√≠do hablar del fen√≥meno, llegados a este p√°rrafo est√°s experiment√°ndolo por primera vez (es la segunda ocasi√≥n que lo nombro en el texto), ya que lo conociste hace unos minutos. Por el contrario, si hac√≠a poco tiempo que lo hab√≠as escuchado tambi√©n lo est√°s experimentando. ¬ŅEs una casualidad? ¬Ņhay una c√°mara oculta?

Ocurre en much√≠simas ocasiones, algunas incluso pasan desapercibido por nuestra mente, otras las eliminamos sin m√°s, bien porque no nos interesan, bien porque nuestro ‚Äúdisco duro‚ÄĚ decide que ese ‚Äúmaterial‚ÄĚ no es v√°lido. El fen√≥meno parte de una base, debe haber un principio, una primer conocimiento o existencia del evento o palabra. Tras este momento y en un corto espacio de tiempo, vuelve a aparecer en nuestras vidas, el n√ļmero da igual, lo curioso es la rapidez con la que ha vuelto a aparecer cuando hasta hace nada ese ‚Äúhecho o palabra‚ÄĚ no exist√≠a en nuestras vidas.

Es posible que alguno supiera de la existencia de Baader-Meinhof, no el fen√≥meno, sino la Fracci√≥n del Ej√©rcito Rojo tambi√©n conocida como la banda Baader-Meinhof. En este caso hablamos de una de las organizaciones de la izquierda radical m√°s activas de la Rep√ļblica Federal de Alemania en la posguerra que estuvo operativa en los 70.

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Obviamente guarda relaci√≥n con el fen√≥meno. La idea surgi√≥ no hace mucho y el t√©rmino fue acu√Īado por Terry Mullen, un hombre que ante la casualidad de un suceso paso a relatarlo en una secci√≥n de an√©cdotas en el diario online de St. Paul Pioneer Press. Mullen contaba que leyendo el diario se hab√≠a encontrado una pieza donde por primera vez escucha sobre la banda Baader-Meinhof. Ocurri√≥ que a partir de esa primera aparici√≥n en su vida comenz√≥ a verlo en muchas ocasiones, en otras lecturas o en charlas con amigos.

Mullen entonces decide escribir sobre ello d√°ndole el t√©rmino que hoy se conoce. La respuesta a su an√©cdota en el diario tuvo un feedback enorme. Los lectores empezaron a comentar sus propias experiencias. As√≠ que el diario decidi√≥ abrir desde ese momento una ventana a todos los fen√≥menos Baader-Meinhof. Con los a√Īos la palabra se ha convertido en todo un fen√≥meno en Internet, as√≠ que vamos a intentar descifrar su sentido.

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Explicando el por qu√© de la ‚Äúconspiraci√≥n‚ÄĚ

Imagen: Agsandrew / Shutterstock

¬ŅExiste alguna teor√≠a que lo explique? S√≠, y no s√≥lo una, varias. El fen√≥meno se suele ligar a lo que Carl Jung llam√≥ synchronicity. En el caso de Baader-Meinhof hablamos de un acontecimiento que se da porque el cerebro tiene una predilecci√≥n por los patrones. De esta forma, cuando aparece y detecta una informaci√≥n o elemento que se repite, el cerebro toma esas repeticiones para formar una secuencia posible.

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La teor√≠a de Jung desde luego es la menos cient√≠fica y la m√°s dada a la ‚Äúespiritualidad‚ÄĚ. El psiquiatra y figura clave del psicoan√°lisis hablaba de esa ‚Äúsincronicidad‚ÄĚ para englobar tanto la aparici√≥n cercana de dos conceptos como de otro tipo de acontecimientos que se dan de repente. Un ejemplo: para Jung, si una persona se pon√≠a a nadar, y de repente otras hac√≠an lo mismo sin tener relaci√≥n alguna con el otro sujeto, esto ya pod√≠a explicar la sincronicidad. Seg√ļn el psiquiatra:

Se trata de manifestaciones de una especie de conciencia colectiva a través de la que todos los seres humanos estamos conectados de alguna manera.

Hay que tener mucha fe para creer a Jung. Así que acudimos a la segunda de las teorías que intenta explicar el fenómeno Baader-Meinhof. Esta se basa en un hecho irrefutable: las casualidades ocurren. Partiendo de esta base, las mismas pueden ser predichas por la teoría matemática de la probabilidad, lo que ocurre es que el ser humano psicológicamente infravalora la probabilidad de ocurrencia de esas casualidades.

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Otro ejemplo si te has perdido: en una clase de 30 alumnos, un profesor se puede sorprender de que dos alumnos cumplan el mismo d√≠a. Sin embargo estamos ante una probabilidad, de eso no hay ninguna duda. Por tanto no es raro y realmente lo extraordinario es que nunca ocurriese, y a√ļn as√≠, existir√°n clases donde as√≠ sea y ning√ļn alumno cumpla a√Īos el mismo d√≠a que otro.

Ocurre que nuestro mente va agrupando todo lo que le llega en patrones y categorías, una especie de biblioteca virtual del cerebro que nos ayuda a lidiar con la ingente información diaria. Esta es la razón de que seamos tan sensibles a las repeticiones y que seguidamente intentemos ordenarlas o encuadrarlas bajo cierta lógica. Esto podría ser perfectamente el caso del fenómeno Baader-Meinhof.

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La tercera teor√≠a va ligada al t√©rmino que acu√Ī√≥ en el 2006 el profesor de Stanford Arnold Zwicky como Frequency Illusion. Para ello acudimos al terreno cognitivo, a otro concepto b√°sico para que no nos volvamos locos en el d√≠a a d√≠a: la atenci√≥n selectiva. Cuando hablamos de ella hablamos de una pr√°ctica aprendida en el ser humano que nos permite ‚Äúcentrarnos‚ÄĚ en algo. Y es que nuestra capacidad de procesamiento o el sistema cognitivo es limitado, por eso la atenci√≥n selectiva se describe en psicolog√≠a de la siguiente manera:

Es la actividad que pone en marcha y controla todos los procesos y mecanismos por los cuales el organismo procesa tan s√≥lo una parte de toda la informaci√≥n, y/o da respuesta tan s√≥lo a aquellas demandas del ambiente que son realmente √ļtiles o importantes para el individuo.

Un ejemplo de esta atenci√≥n ocurre cuando estamos en un lugar con mucha gente y hemos quedado con alguien. Si no aplic√°ramos esta atenci√≥n ser√≠a un caos intentar buscar a esa persona, sin embargo activando la atenci√≥n selectiva nos centramos en nuestro sujeto ‚Äúborrando‚ÄĚ o ignorando lo superfluo, un filtro que en este caso aplicamos al resto de personas.

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De la misma forma, cuando llega una nueva información y la registramos, pasa a un nuevo nivel de atención, la podemos identificar. Ocurre con este mismo texto que estas leyendo. Si anteriormente no habías escuchado nada sobre el fenómeno, es prácticamente seguro que si has llegado hasta aquí y lo vuelves a ver en los próximos días en alguna revista o en la red, te pararás a ver qué dicen. Eso ocurre porque ahora tiene un significado para ti, y antes no y es muy posible que lo hubieras visto y pasado de largo. Aplica la fórmula a cualquier hecho reciente que conocieras y que posteriormente se repita y ya tenemos al fenómeno Baader-Meinhof otra vez en nuestra vida.

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