Por si no fueran ya lo bastante aterradoras, las mantis religiosas han aprendido a pescar peces

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Esta mantis religiosa está devorando un pez millón.
Foto: Rajesh Puttaswamaiah

Las mantis religiosos son lo que los científicos consideran “cazadoras generalistas”, lo cual significa que comen lo que quieran. A pesar de sus gustos eclécticos, sin embargo, nadie ha visto a una mantis religiosa comer pescado, hasta ahora.

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Estos insectos formidables han sido observados comiendo otros insectos (especialmente las moscas o algo parecido) junto con lagartos, ranas, tortugas, ratones y hasta pequeños pájaros (específicamente los colibrís y los trepadores americanos). Las mantis religiosas pueden comer una variedad de insectos y animales gracias a su poderosa visión 3D y fuertes patas delanteras, que utilizan para arrebatar a su presa incauta.

Así que efectivamente, sus gustos son diversos, pero aparentemente son aún más diversos de lo que pensábamos. El año pasado en India un grupo de investigadores, liderados por Roberto Battiston de los Museos Canal di Brenta en Italia, observaron una mantis religiosa comerse nueve peces millón a lo largo de varios días. La publicación, publicada ayer en el Journal de Orthoptera Research, es la primera que muestra de este tipo de comportamiento en la especie.

La observación está sin precedentes y está cambiando lo que sabemos de las mantis religiosas con respecto a su versatilidad, capacidades físicas y inteligencia.

Este es el estanque artificial donde los científicos observaron el comportamiento de la mantis religiosa. El insecto se encuentra en la parte derecha de la foto.
Foto: Rajesh Puttaswamaiah
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Los investigadores observaron este comportamiento en un macho (Hierodula tenuidentata) de 5.5 centímetros en un jardín privado en Karnataka, India. Aunque el jardín era artificial, los científicos destacan que es muy parecido al hábitat natural de las mantis religiosas, el cual incluye avispas, mariposas, arañas y varias macetas. El equipo observó la mantis religiosa mientras cazaba y devoraba los peces millón en un estanque durante cinco días.

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En total, la mantis religiosa se comió nueve peces en un ritmo mínimo de dos peces por día. Aquí es lo que vieron los científicos y lo que describen en el nuevo estudio:

En siete casos, la mantis religiosa empezó a comerse el pez desde la cola. En una sola ocasión, empezó a comer por la cabeza y en otra, por el lado superior. En los primeros cuatro días, se observó a la mantis religiosa cazar y devorar dos peces. La mantis cazó el segundo pez dentro de 10 y 30 minutos después de consumir el primero. Después del quinto día, la mantis religiosa desapareció y no se observó de nuevo en el estanque.

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La alimentación no fue manipulada por los observadores y ocurrió sin interferencia humana, de acuerdo con la publicación. La mantis religiosa se acercó a los peces mientras posaba en las hojas de los lirios de agua y las pistia.

El hecho de que las mantis religiosas se coman a los peces millón es interesante, pero no es lo único fascinante de este descubrimiento.

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En primer lugar, demuestra la capacidad de adaptación que tienen estos insectos. Los peces no se mueven como los lagartos, langostas, colibrís o moscas. Sin embargo, la mantis religiosa fue capaz de cazar los peces cuando nadaban cerca de la superficie del agua.

La mantis religiosa devoró nueve de los 40 peces en el estanque a lo largo de cinco días, “lo cual demuestra el potencial de que un solo invertebrado pueda tener un fuerte impacto en la comunidad de peces. Como los peces millón, junto con muchos otros peces pequeños, son depredadores activos de los insectos acuáticos, [las mantis religiosas] también pueden tener un impacto indirecto en todo el ecosistema del estanque”, escriben los autores.

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Es importante destacar que este comportamiento fue observado en solo una mantis religiosa. Por lo tanto, se necesitarán más observaciones para saber si esto simplemente fue un incidente raro y aislado.

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Ven a mí, pecesito.
Foto: Rajesh Puttaswamaiah

En segundo lugar, parece que la visión de estos insectos es aún mejor de lo establecido. La alimentación se empezó al atardecer, a las 18:30, y duró hasta las 12:30 de la madrugada. Los ojos grandes y compuestos de las mantis religiosas son sensibles al movimiento y se adaptan principalmente a las condiciones con luz del día.

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Esta mantis religiosa, no obstante, pudo ver los peces durante el atardecer y por la noche. También tuvo que superar y adaptarse a los reflejos de luz en el agua. Los machos suelen ser muy activos por la noche, escriben los autores, pero estos eventos “sugieren que las mantis religiosas tienen mayor capacidades visuales que deben ser investigadas”.

Por último, esta observación nos dice algo nuevo sobre la inteligencia de las mantis religiosas. Después de descubrir el pescado y desarrollar una técnica de caza, la mantis religiosa volvió repetidamente al jardín para comer. Esto firmemente sugiere que la mantis religiosa aprendió de la experiencia, averiguando dónde y qué cazar. Este insecto, al parecer, no es un autómata sin mente que sigue sus instintos básicos o señales de su entorno, como las hormigas que siguen las feromonas (no tengo nada contra las hormigas, son geniales).

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Este cuento curioso, ya sea un evento solitario o comportamiento recurrente de las mantis religiosas, demuestra las habilidades increíbles de estos fascinantes — y terribles — insectos.

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[Journal of Orthoptera Research]

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