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Probablemente este sea el animal más antiguo conocido de la Tierra

Un fósil de Dickinsonia. Foto: Australian National University ANU

Un equipo internacional de investigadores afirma haber descubierto rastros de colesterol en un fósil de Dickinsonia, una misteriosa criatura que vivió durante el Período Ediacárico en su mayor parte. Este descubrimiento, según los investigadores, hace que Dickinsonia sea el animal más antiguo conocido entre todos los fósiles de los que existen registros. El descubrimiento no está exento de críticos que dicen que el trabajo es poco convincente.

¿Es o no es un animal?

Esta es la pregunta que los científicos se han estado haciendo durante décadas sobre Dickinsonia. Llegaba a medir hasta 1,4 metros y tenía una serie de segmentos como si fuesen costillas distribuidos a lo largo de su cuerpo de forma ovalada. Este organismo enigmático se remonta al Ediacárico (de 571 millones a 541 millones de años), un período que precedió al Cámbrico: un tiempo en el que la vida animal sufrió una“explosión” en términos de diversidad y número.

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Una nueva investigación publicada hoy en Science sugiere que Dickinsonia era un animal de verdad, y no un hongo, planta o protozoo (organismos unicelulares) como se había sugerido anteriormente. La prueba utilizada para ratificar esta afirmación es extraordinaria: Unas moléculas de colesterol que han sido encontradas en un fósil de Dickinsonia de 558 millones de años de antigüedad, cerca del Mar Blanco en el noroeste de Rusia. Los investigadores, dirigidos por Ilya Bobrovskiy de la Universidad Nacional de Australia (ANU), creen que el colesterol, un tipo de grasa, fue producido por el individuo cuando estaba vivo, y dado que el colesterol solo puede ser producido por animales, Dickinsonia merece ser considerado animal.

Las moléculas de grasa que hemos encontrado en el fósil prueban que estos animales eran grandes y abundantes hace 558 millones de años, millones de años antes de lo que se pensaba”, dijo Jochen Brocks, coautor del nuevo estudio y profesor asociado en ANU. “Los científicos han estado luchando durante más de 75 años sobre lo que Dickinsonia y otros extraños fósiles de la biota del Ediacárico [toda la vida que existe dentro de un período geológico particular] fueron: amebas unicelulares gigantes, líquenes, experimentos de evolución fallidos o los primeros animales en la tierra. La grasa encontrada en el fósil ahora confirma que Dickinsonia es el fósil animal más antiguo conocido, resolviendo así un misterio que tiene décadas de antigüedad y que ha sido el Santo Grial de la paleontología.

¿Planta? ¿Hongo? ¿otra cosa completamente diferente? Esta nueva investigación sugiere que Dickinsonia (el fósil de la foto) fue un animal primitivo.
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Brocks declaró que el misterio estaba “resuelto”, pero otros expertos no están tan seguros, diciendo que las pruebas no son concluyentes ni convincentes.

Los animales, también conocidos como metazoos, son uno de los tres reinos principales dentro del grupo más grande de eucariotas (organismos multicelulares complejos), los otros dos son plantas y hongos. Los científicos utilizan varias características diferentes para identificar animales. Las más importantes, aparte de que sean eucariotas, es que puedan ganar energía devorando otros organismos (es decir, sean heterótrofos); puedan moverse espontáneamente en algún momento durante su ciclo de vida (que sean móviles); se reproduzcan sexualmente; y que no tengan una pared celular rígida.

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La clave de este hallazgo fue el descubrimiento de biomarcadores lípidos dentro del fósil de Dickinsonia. Un biomarcador es básicamente cualquier sustancia que apunta a la presencia de procesos biológicos. Increíblemente, después de 558 millones de años, este fósil todavía contiene rastros de materia orgánica en forma de lípido, es decir, colesteroides, un “sello distintivo de los animales”, en palabras de los investigadores.

Bobrovskiy y sus colegas identificaron biomarcadores de hidrocarburos (fósiles moleculares de lípidos y otros compuestos biológicos) extraídos del fósil de Dickinsonia utilizando un cromatógrafo. Esto les permitió detectar moléculas específicas dentro del fósil y medir la cantidad de estos compuestos. Se detectó una “abundancia sorprendente” de moléculas de colesterol, más del 93 por ciento del material orgánico extraído, dentro de la muestra. Eso es mucho más que el 11 por ciento detectado en el sedimento circundante.

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Una reconstrucción artística de Dickinsonia. Imagen:Stanton F. Fink/Wikimedia

Es importante destacar que el fósil de Dickinsonia carecía de ergosterol, un biomarcador indicativo de la existencia de hongos. Otros organismos, como los coanoflagelados y los filasterea (organismos simples de amebas), probablemente no producirían los biomarcadores que se ven en el fósil, dicen los investigadores.

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Nuestros resultados hacen que estos miembros icónicos de la biota Ediacárica sean los animales macroscópicos más antiguos confirmados desde que existe el registro, lo que indica que la aparición de la biota Ediacárica fue un preludio de la explosión de la vida animal que tuvo lugar en el Cámbrico”, concluyeron los investigadores del estudio.

Alex Liu, un paleontólogo de la Universidad de Cambridge que no participó en este nuevo estudio, dice que el nuevo documento es “notable” en el sentido de que los científicos pudieron recoger rastros de moléculas orgánicas en un fósil tan antiguo. La importancia de este hallazgo, dice, es que los investigadores pudieron confirmar que un miembro de la biota Ediacárica, un grupo de fósiles que ha sido difícil de identificar durante mucho tiempo, sea probablemente un animal.

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Dicho eso, Liu cree que Dickinsonia probablemente no sea el primer animal existente en la Tierra.

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Ya es un organismo complejo, y habrá tenido antepasados ​​propios”, dijo Liu a Gizmodo. “También hay otros candidatos de fósiles de animales del periodo Ediacárico que son tal vez decenas de millones de años más viejos, mientras que los estudios moleculares sugieren que los primeros animales probablemente evolucionaron hasta 100 millones de años antes de la aparición de Dickinsonia. Lo importante aquí es poder confirmar que un fósil del periodo Ediacárico sea un animal. Solo esta tarea ya ha sido muy difícil de hacer a nivel de morfología, pero ahora tenemos rastros de fósiles, datos sobre su desarrollo y biomarcadores que apuntan hacia la misma conclusión”.

Roger Summons, profesor de geobiología en el MIT, dice que el nuevo estudio es “sólido” y “demuestra que es posible reunir información molecular sobre tejidos fósiles antiguos”. Esto se ha hecho en materiales mucho más jóvenes “pero nunca, hasta donde yo sé, en un fósil anterior a la explosión que tuvo lugar en el Cámbrico”, le dijo a Gizmodo.

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Jonathan B. Antcliffe, un investigador senior de la Universidad de Lausana en Suiza, fue menos benévolo cuando se le pidió que comentara este nuevo descubrimiento.

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Encuentro que el estudio no es nada convincente”, le dijo Antcliffe a Gizmodo. “Hay una larga lista de fuertes afirmaciones que se hacen debido a la existencia de biomarcadores que al final en realidad no aportan mucho”.

En particular, a Antcliffe no le gustó la manera en que los investigadores pasaron por alto las hipótesis alternativas, descartando, por ejemplo, la posibilidad de que el fósil estuviera contaminado, lo que “podría ocurrir fácilmente”, dijo. Aún más, cree que el nuevo estudio solo coloca al fósil dentro de las eucariotas.

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No hay nadie que defienda la alternativa de que Dickinsonia pueda ser de tipo bacteriano”, dijo Antcliffe. “Nadie piensa que Dickinsonia sea una bacterial. Nadie. Ya sabemos que es un eucariota de algún tipo. Hay muchos eucariotas diferentes y los autores escogen algunos ejemplos y los rechazan rápidamente para centrarse en concluir si se trata de un animal o no”.

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Antcliffe dice que Dickinsonia bien podría ser uno de los primeros animales, pero hay “muy pocas pruebas” para sugerir que sí lo sea. Su recomendación para los investigadores es que analicen la anatomía de los fósiles para corroborar sus afirmaciones.

Así que... ¿es un animal?

El debate, al parecer, continúa. [Science]

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