Imagen: Erwan Théleste

Como criaturas omn√≠voras, los chimpanc√©s comen todo tipo de cosas, incluyendo frutas, termitas, peque√Īos roedores e incluso monos adultos. En cuanto a los chimpanc√©s que comen reptiles, es completamente inaudito, hasta ahora. Observaciones sin precedentes han descubierto una comunidad de chimpanc√©s en Gab√≥n que regularmente consumen tortugas.

Una nueva investigación publicada hoy en Scientific Reports describe las primeras observaciones hechas de chimpancés que se aprovechan y comen tortugas. El comportamiento no visto anteriormente expande el conocido repertorio dietético de los chimpancés, mientras arroja nueva luz sobre la inteligencia de los chimpancés y su notable capacidad para comportamientos prosociales.

Las tortugas tienen una defensa robusta contra los depredadores en forma de conchas gruesas y duras. Pero estos chimpancés salvajes, que se observaron en el Parque Nacional Loango de Gabón, idearon una solución bastante ingeniosa. Armados con sus cerebros de primate y manos diestras, los chimpancés aplastaron a las tortugas contra los troncos de los árboles hasta que se rompieron las conchas. Una vez que la tortuga se abrió, los chimpancés consumieron la carne expuesta con gusto.

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Los autores principales del nuevo estudio, Simone Pika de la Universidad de Osnabr√ľck y Tobias Deschner del Instituto Max Planck para la Antropolog√≠a Evolutiva, describieron este comportamiento de destrucci√≥n de conchas como ‚Äútecnolog√≠a de percusi√≥n‚ÄĚ.

‚ÄúSab√≠amos por d√©cadas que los chimpanc√©s se alimentan de carne de una variedad de especies animales, pero hasta ahora no se ha observado el consumo de reptiles‚ÄĚ, dijo Deschner en un comunicado del Instituto Max Planck. ‚ÄúLo que es particularmente interesante es que utilizan una t√©cnica de percusi√≥n que normalmente emplean para abrir frutas de c√°scara dura para obtener acceso a la carne de un animal que es casi inaccesible para cualquier otro depredador‚ÄĚ.

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Imagen: Nadia Balduccio

Los chimpanc√©s comen una sorprendente variedad de presas, que incluyen varias especies de monos (incluso babuinos), duikers rojos (un ant√≠lope peque√Īo), cerramias y varios roedores. Ahora podemos agregar reptiles a la lista, es decir, tortugas (Kinixys erosa).

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Los cient√≠ficos observaron la poblaci√≥n de chimpanc√©s de Rekambo desde julio de 2016 hasta mayo de 2018, pero el comportamiento de la tortuga solo se observ√≥ durante la estaci√≥n seca. Esta elecci√≥n diet√©tica puede haber tenido algo que ver con la disponibilidad de alimentos, pero como los autores se√Īalaron en el estudio, las frutas abundan durante la estaci√≥n seca. El momento espec√≠fico de este comportamiento sigue siendo un misterio y algo digno de futuras investigaciones.

En cuanto a por qué el comer tortugas solo se ha visto en la población de Rekambo y no en otros, es otro misterio por resolver. Dicho esto, el comportamiento parece ser cultural (en lugar de instintivo), con los chimpancés aprendiendo unos de otros y manteniendo la práctica a lo largo del tiempo.

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‚ÄúEs demasiado pronto para afirmar esto, pero el hecho de que existan tortugas en varios otros sitios de campo donde se han observado chimpanc√©s durante d√©cadas y nunca se ha observado la depredaci√≥n de ellos es un primer indicio de que esto podr√≠a ser un rasgo cultural‚ÄĚ, explic√≥ Deschner en un correo electr√≥nico a Gizmodo. ‚ÄúEs dif√≠cil demostrar que el aprendizaje social es la fuente de transmisi√≥n [cultural], pero nuevamente, dada la ausencia de este comportamiento en otras poblaciones, esto sugiere que lo m√°s probable es que uno de esta poblaci√≥n haya inventado este comportamiento y luego se haya propagado a trav√©s de la observaci√≥n y copia de la conducta, que es el aprendizaje social‚ÄĚ.

Imagen: Nadia Balduccio

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En total, se observaron 10 chimpanc√©s diferentes que consum√≠an carne de tortuga: siete machos adultos, una hembra adulta, un macho adolescente y una hembra adolescente. De los 38 eventos de depredaci√≥n observados, 34 tuvieron √©xito (un intento fallido fue la incapacidad de acceder a la carne de tortuga). La mayor√≠a de la poblaci√≥n masculina se involucr√≥ en esta pr√°ctica diet√©tica, por lo que es un comportamiento normal o ‚Äúacostumbrado‚ÄĚ en palabras de los investigadores.

Parecía una sesión de alimentación típica. Después de que un chimpancé descubrió y capturó una tortuga, aplastó repetidamente su caparazón contra el tronco de un árbol. El chimpancé se subió a un árbol para consumir la carne.

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Como si comer tortugas no fuera lo suficientemente notable, los investigadores documentaron otros comportamientos intrigantes asociados con la pr√°ctica.

Primero, la ‚Äútecnolog√≠a de percusi√≥n‚ÄĚ, en la cual el tronco del √°rbol fue utilizado como un yunque, puede interpretarse como un precursor del uso de herramientas en primates. Este comportamiento, por lo tanto, puede ser un indicio a nuestro pasado antiguo.

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Segundo, algunos chimpanc√©s no eran lo suficientemente fuertes como para romper los caparazones con sus manos, por lo que entregaron las tortugas a un macho m√°s fuerte. Sorprendentemente, el macho aplastaba y de buena gana compart√≠a la carne con los dem√°s. En total, 23 de los 38 eventos implicaron compartir alg√ļn tipo. Este comportamiento prosocial demuestra la complejidad emocional de los chimpanc√©s, y posiblemente incluso la consideraci√≥n de las necesidades de los dem√°s. Dicho esto, Deschner dijo que compartir no necesariamente nos dice nada interesante sobre la inteligencia social de los animales, sino sobre la calidad de sus relaciones sociales.

‚ÄúAunque todav√≠a no tenemos suficientes datos detallados para analizar los patrones de intercambio en detalle, parece que los chimpanc√©s de Loango comparten la carne de tortuga con mucha frecuencia y sin hostigamiento‚ÄĚ, dijo Deschner, ‚Äúlo que indica que los individuos de alto rango no usan su fuerza para adquirir la carne a trav√©s de la agresi√≥n y que existe la posibilidad de que la carne se intercambie por otros servicios, [como] el aseo, [y] soporte en conflictos con otros miembros del grupo‚ÄĚ.

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Finalmente, se observ√≥ que un macho almacenaba su comida, un comportamiento que se suele atribuir a los primeros hom√≠nidos. Este macho, despu√©s de comer alrededor de la mitad de la carne de tortuga, escondi√≥ el resto en el tenedor de un √°rbol. El chimpanc√© luego se traslad√≥ a un √°rbol diferente donde construy√≥ un nido. Al d√≠a siguiente regres√≥ al √°rbol para recuperar y consumir las partes restantes de la tortuga. Este comportamiento ciertamente aparece como una previsi√≥n, en la cual el chimpanc√© estableci√≥ condiciones en el presente para ayudar a su futuro yo. Como se√Īalaron los autores en el estudio, este rasgo cognitivo puede haber surgido en primates primitivos antes de la divisi√≥n evolutiva de los antepasados ‚Äč‚Äčhom√≠nidos y chimpanc√©s.

Para Deschner, este hallazgo fue de especial importancia porque destacó un comportamiento previamente desconocido en una población de chimpancés que se encuentra bastante lejos de cualquier otro grupo de chimpancés bien estudiados.

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‚ÄúSiempre encontramos nuevos comportamientos, algunos de ellos culturales, que nunca se han observado antes‚ÄĚ, dijo Deschner a Gizmodo. ‚ÄúSin embargo, esto significa que cuando perdemos poblaciones de chimpanc√©s debido a la destrucci√≥n del h√°bitat y la caza furtiva, no solo perdemos una cantidad de individuos que luego podr√≠an ser reemplazados nuevamente, sino que perdemos culturas √ļnicas que se perder√°n para siempre, una ventana tras otra que nos permitir√≠a estudiar aspectos de nuestra propia evoluci√≥n‚ÄĚ.