El lago MĂ­chigan congelado frente al skyline de Chicago
Foto: Scott Olson (Getty)

El frío extremo se ha apoderado del Medio Oeste de Estados Unidos. Al menos ocho muertes se han atribuido al temporal y hemos visto imágenes escalofriantes como las cataratas del Niágara congeladas o las vías del tren ardiendo en Chicago para que el ferrocarril pudiera seguir funcionando.

Con las temperaturas a decenas de grados bajo cero, también hemos visto algunos fenómenos meteorológicos a los que no estamos acostumbrados.

Frost quakes o sismos de hielo

Los crioseísmos o temblores de hielo son uno de los efectos más extraños y terroríficos del frío extremo. Ocurren cuando el suelo, saturado de agua, experimenta una bajada drástica de las temperaturas (desde temperaturas por encima de los cero grados a temperaturas por debajo del punto de congelación del agua). El cambio es tan repentino que el agua subterránea se congela y expande antes de que el entorno pueda adaptarse a ella.

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La tensión en el subsuelo aumenta hasta que la tierra o las rocas del terreno no pueden soportar más y la descargan en forma de explosión. ¡Bum! El suelo se agrieta, causando un estruendo similar a un trueno. Todo sucede en un área muy localizada, por lo que no llega a ser tan intenso como un auténtico terremoto, pero los sismos de hielo pueden hacer vibrar el suelo y provocar destellos en el cielo similares a las llamativas luces de terremoto.

En general, no son peligrosos. A menos que estés encima de su epicentro (donde pueden alcanzar intensidades de hasta VI grados en la escala de Mercalli), los ruidos son la peor parte de los temblores de hielo. Estos días se han reportado varias “explosiones” atribuibles a sismos de hielo en Illinois, Indiana y Pennsylvania, zonas afectadas por el vórtice polar. Si oyes un ruido intenso, no entres en pánico: es la tierra temblando de frío.

Snow squalls o turbonadas de nieve

Las borrascas o turbonadas de nieve, conocidas como nevadas por efecto lacustre cuando una masa de aire gélido pasa sobre las aguas cálidas de un lago, también están disparando las alertas al este de Estados Unidos.

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En este caso, se habla de una intensa nevada acompañada de un aumento repentino y fuerte de la velocidad del viento. En Nueva York, el servicio de meteorología advirtió ayer de un estallido de nieve pesada con ráfagas de viento de hasta 80 kilómetros por hora. Sus efectos son una bajada drástica de la temperatura y una visibilidad muy reducida o nula. Las autoridades recomendaron no salir de casa ni trasladarse durante la tormenta.

En las nevadas por efecto lacustre, típicas de los alrededores de los Grandes Lagos, los enormes depósitos de agua cálida cargan el aire de energía y vapor de agua; el vapor se congela y se descarga allá donde vaya el viento.

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Por lo general, las turbonadas de nieve son breves (entre 15 y 30 minutos) y ocurren en regiones con fuertes caídas de altura o durante un enfriamiento troposférico; en este caso, el frente frío ha sido causado por el vórtice polar.