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Ciencia

La NASA lanzó una nave del tamaño de un automóvil hace casi 50 años y nunca volvió a verla. Ahora, Voyager 1 está a punto de cruzar una frontera que parecía imposible

La sonda Voyager 1 lleva casi 50 años viajando por el espacio y continúa enviando señales a la Tierra. Ahora, la NASA prepara un nuevo hito: será la primera nave humana situada a un día luz de distancia de nuestro planeta.
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En 1977, cuando todavía no existían los teléfonos inteligentes, internet no había llegado a los hogares y la exploración espacial apenas comenzaba a aventurarse más allá de los planetas interiores, la NASA lanzó una pequeña nave destinada a estudiar Júpiter y Saturno. Nadie podía garantizar que sobreviviera lo suficiente para completar su misión. Mucho menos que continuaría funcionando casi medio siglo después.

Pero Voyager 1 sigue ahí. Se encuentra a casi 26.000 millones de kilómetros de la Tierra, atravesando una región del espacio que ninguna otra nave había explorado antes de ella. Sus sistemas envejecen, sus reservas de energía disminuyen y cada instrucción enviada desde nuestro planeta tarda casi un día en alcanzarla.

Ahora, la NASA ha anunciado que se aproxima a una nueva marca histórica. El 18 de noviembre de 2026, Voyager 1 se convertirá en el primer objeto fabricado por la humanidad que alcance una distancia de un día luz respecto a la Tierra. Una frontera simbólica que permite comprender hasta dónde ha llegado una tecnología construida hace casi 50 años.

Una nave de 1977 está a punto de alcanzar una distancia que la luz tarda 24 horas en recorrer

La NASA lanzó una nave del tamaño de un automóvil hace casi 50 años y nunca volvió a verla. Ahora, Voyager 1 está a punto de cruzar una frontera que parecía imposible
Estructura de las sondas Voyager, equipadas con una antena de alta ganancia de 3,7 metros para comunicarse con la Tierra. © NASA/JPL-Caltech.

La fecha no es una estimación improvisada. Según los cálculos oficiales publicados por la NASA, Voyager 1 alcanzará los 25.902 millones de kilómetros de distancia terrestre el próximo 18 de noviembre, a las 5:16 de la mañana, hora del este de Estados Unidos.

Esa distancia equivale a lo que recorre la luz durante 24 horas. Para dimensionarla, basta una comparación: la luz tarda aproximadamente ocho minutos y veinte segundos en viajar desde el Sol hasta la Tierra. Desde Voyager 1, una señal de radio necesitará un día entero para hacer el mismo recorrido hasta nuestro planeta.

El hito resulta todavía más llamativo porque la sonda no fue diseñada para atravesar el espacio interestelar durante décadas. Tras explorar Júpiter en 1979 y Saturno en 1980, continuó alejándose del Sol hasta cruzar la heliopausa en agosto de 2012, convirtiéndose en la primera nave en entrar en el espacio interestelar. Eso no significa que haya abandonado completamente el sistema solar: la región dominada por la gravedad solar se extiende mucho más allá de la heliosfera. Pero sí dejó atrás la burbuja de partículas y campos magnéticos generada por nuestra estrella.

La NASA está apagando partes de Voyager 1 para mantenerla con vida

La NASA lanzó una nave del tamaño de un automóvil hace casi 50 años y nunca volvió a verla. Ahora, Voyager 1 está a punto de cruzar una frontera que parecía imposible
Preparativos de una de las sondas Voyager antes de su lanzamiento en 1977. © NASA/JPL-Caltech.

La mayor amenaza para Voyager 1 ya no son los planetas, los asteroides ni las temperaturas extremas. Es su propia fuente de energía. La nave funciona mediante tres generadores termoeléctricos de radioisótopos que utilizan el calor producido por la desintegración del plutonio-238 para generar electricidad. Pero su potencia disminuye gradualmente y los ingenieros necesitan elegir qué sistemas conservar.

En abril de 2026, la NASA anunció que había desconectado el instrumento de partículas cargadas de baja energía, que llevaba funcionando prácticamente desde 1977. La decisión permitió reservar electricidad para los sistemas esenciales y otros instrumentos científicos.

Actualmente, Voyager 1 conserva operativos su magnetómetro y su instrumento de ondas de plasma, según el registro técnico de la agencia. Ambos permiten estudiar propiedades del medio interestelar que no pueden medirse de la misma manera desde la Tierra.

El desafío no consiste únicamente en ahorrar electricidad. Los ingenieros también necesitan mantener orientada hacia nuestro planeta una antena de 3,7 metros de diámetro. Y cuando algo falla, las soluciones deben ejecutarse sobre sistemas informáticos diseñados décadas antes de la aparición de las tecnologías actuales.

El mensaje que podría sobrevivir a la propia nave durante millones de años

La NASA lanzó una nave del tamaño de un automóvil hace casi 50 años y nunca volvió a verla. Ahora, Voyager 1 está a punto de cruzar una frontera que parecía imposible
Cubierta del Disco de Oro transportado por las sondas Voyager, con instrucciones simbólicas para reproducir su contenido y localizar nuestro sistema solar. © NASA/JPL-Caltech.

Voyager 1 lleva además un objeto que probablemente sobrevivirá mucho más tiempo que sus instrumentos: el Disco de Oro. Diseñado por un equipo encabezado por Carl Sagan, este disco de cobre bañado en oro contiene 115 imágenes, sonidos naturales, música de diferentes culturas y saludos en 55 idiomas. La intención era preservar una pequeña representación de la Tierra para cualquier civilización capaz de encontrarlo.

La NASA explica que el disco fue concebido como una cápsula del tiempo interestelar, aunque las posibilidades de que otra civilización lo descubra son extremadamente pequeñas. Y esa es, quizás, la paradoja más extraordinaria de Voyager 1. Una máquina construida para explorar dos planetas terminó convirtiéndose en el objeto humano más lejano de la historia. Sus transmisiones acabarán cesando cuando ya no disponga de energía suficiente, pero la nave seguirá viajando por el espacio durante un tiempo prácticamente inimaginable.

En unas semanas estará tan lejos que incluso la luz necesitará un día entero para alcanzarla. Y todavía llevará consigo una pequeña colección de sonidos, imágenes e historias del planeta que la envió.

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