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Tecnología

Rusia prepara un submarino nuclear con misiles hipersónicos de serie: el Perm podría entrar en servicio este año

El Perm será el primer submarino ruso de la clase Yasen-M construido específicamente para utilizar misiles hipersónicos Zircon. Moscú espera incorporarlo a la Flota del Pacífico durante 2026, aunque sus capacidades reales y el calendario definitivo continúan dependiendo de unas pruebas todavía en marcha.
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Rusia espera incorporar antes de que termine 2026 uno de sus submarinos nucleares más avanzados. El Perm, perteneciente al proyecto 885M Yasen-M, está completando sus pruebas y posteriormente debería integrarse en las fuerzas submarinas de la Flota del Pacífico.

El calendario fue anunciado por el comandante en jefe de la Armada rusa, Aleksandr Moiséyev. Sin embargo, todavía no existe una fecha concreta para su entrega. El buque debe superar primero las evaluaciones marítimas y estatales, un proceso que puede provocar retrasos incluso en programas navales avanzados.

El submarino fue colocado en grada en julio de 2016 y botado el 27 de marzo de 2025 en los astilleros Sevmash. Es la quinta unidad construida según el diseño modernizado Yasen-M y la sexta de la familia si se incluye al Severodvinsk, perteneciente al proyecto original 885.

La novedad está en los misiles Zircon

El Perm no es un submarino estratégico destinado principalmente a transportar misiles balísticos intercontinentales. Es una plataforma nuclear multipropósito diseñada para perseguir submarinos, atacar buques y lanzar misiles de crucero contra objetivos terrestres.

Los submarinos Yasen-M pueden utilizar diferentes armas, entre ellas los misiles Kalibr y Oniks. La diferencia del Perm es que su diseño fue modificado desde el principio para incorporar el 3M22 Zircon como parte habitual de su armamento. Rusia lo presenta como el primer submarino nuclear que recibirá esta capacidad de serie.

Eso no significa que ningún otro submarino haya lanzado antes un Zircon. En octubre de 2021, el Severodvinsk efectuó dos pruebas, una mientras navegaba en superficie y otra desde una posición sumergida. El Perm representa el paso desde aquellas demostraciones experimentales hacia una plataforma concebida para operar regularmente con el misil.

Un misil rápido, pero no necesariamente imparable

El Zircon es un misil de crucero hipersónico propulsado mediante un sistema de tipo scramjet. Rusia afirma que puede aproximarse a Mach 9 y alcanzar objetivos situados a unos 1.000 kilómetros, aunque las cifras divulgadas han variado entre anuncios y no han sido verificadas de manera independiente en todas las condiciones de vuelo.

Su velocidad reduce el tiempo disponible para detectar el ataque y preparar una respuesta. Lanzarlo desde un submarino añade otro problema: antes de seguir el misil, las fuerzas adversarias deben localizar una plataforma que puede permanecer oculta bajo el océano.

Sin embargo, “hipersónico” no significa automáticamente indetectable o imposible de interceptar. La amenaza depende de su trayectoria, altitud, maniobrabilidad, precisión y capacidad para localizar objetivos móviles. Los analistas también advierten que buena parte de las prestaciones conocidas procede de declaraciones oficiales rusas.

Una pieza más de la modernización submarina rusa

La futura asignación del Perm a la Flota del Pacífico reforzaría la capacidad rusa para operar en una región donde también se concentran fuerzas navales estadounidenses, japonesas y chinas. Su combinación de propulsión nuclear, baja firma acústica y misiles de largo alcance permitiría atacar desde posiciones difíciles de anticipar.

El submarino no modificará por sí solo el equilibrio militar del Pacífico. Su importancia está en la dirección que marca: Rusia busca convertir el Zircon en un arma habitual de sus plataformas navales más avanzadas, en lugar de reservarlo para pruebas o despliegues excepcionales.

El Perm será una pieza relevante de esa estrategia únicamente cuando termine sus pruebas, sea aceptado formalmente y demuestre que puede operar el nuevo armamento de manera fiable. Hasta entonces, la entrada en servicio durante 2026 continúa siendo un objetivo anunciado por Moscú, no un hecho consumado.

Fuente: Xataka.

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