IFA 2014. Septiembre. Berl√≠n. Samsung sube al escenario para presentar su nuevo reloj. Es el sexto en 12 meses. Es grande, curvado, elegante y... espectacular. Un a√Īo antes el mismo evento y la misma ciudad hab√≠an visto la primera incursi√≥n de la compa√Ī√≠a en el terreno de los wearables: el Samsung Galaxy Gear. ¬ŅQu√© ha cambiado en ese tiempo?.

Qué es

El Samsung Gear S es un smartwatch fabricado por Samsung, n√ļmero 6 en la familia de productos Gear. Tiene una gran pantalla, curvada, de 2 pulgadas con una resoluci√≥n de 480 x 360 (300 p√≠xeles por pulgada, ppp), RAM de 512 MB, almacenamiento de 4GB y un procesador de 1 Ghz. Se conecta al smartphone, que s√≥lo puede ser Samsung. Tiene tambi√©n una ranura para poder insertar una nanoSIM y as√≠ tener una conexi√≥n 3G independiente en el dispositivo, aparte de poder realizar y recibir llamadas. Su precio est√° en los $400 d√≥lares/400‚ā¨.

Por qué importa

El Samsung Gear S es la sexta aproximaci√≥n por parte de Samsung al reto de crear un smartwatch para dominarlos a todos. En ambici√≥n desde luego no se han quedado cortos: la pantalla, a pesar de su tama√Īo (cuyos pros y contras comentaremos justo despu√©s) es espectacular gracias a su curvatura. Las funciones extras que posibilita el hecho de tener una nanoSIM en su interior son bastante interesantes sobre el papel (aunque, y de nuevo como vamos a ver unos p√°rrafos m√°s adelante, muy matizables).

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Pese a que Samsung sigue entendiendo que el Gear S es un acompa√Īante del smartphone, y de hecho este no puede ni siquiera configurarse por primera vez a menos que sea con la asistencia de uno, la realidad es que el Gear S es probablemente el smartwatch en el mercado m√°s independiente de un tel√©fono acompa√Īante. Es el reloj que mejor puede entenderse como un dispositivo individual. Es en esa disyuntiva, en esa funcionalidades que casi ara√Īan la independencia absoluta, donde el Gear S encuentra sus fortalezas y sus debilidades, sus √°ngeles y sus demonios.

Dise√Īo y materiales

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A excepci√≥n del borde metalizado, el Gear S est√° fabricado de un discreto pl√°stico que , aunque podr√≠a ser mejor, cumple perfectamente. La sensaci√≥n general es de estar ante un dispositivo premium (algo importante si tenemos en cuenta que su precio empieza en los $400 d√≥lares/400‚ā¨) y donde la pantalla es, sin duda alguna, la principal protagonista. La correa es intercambiable, y protege la peque√Īa c√°psula que conforma el cuerpo del reloj. Al contrario de lo que ocurre en otros relojes inteligentes como el Pebble, el formato de la correa es, evidentemente, propietario y si queremos personalizarla tendremos que recurrir a Samsung o a alguno de sus distribuidores oficiales.

El Samsung Gear S es grande. Excepcionalmente grande. Tan grande que luce rid√≠culo en mu√Īecas peque√Īas. En las mu√Īecas con un tama√Īo relativamente normal, como la m√≠a, el resultado no es tan extravagante pero a√ļn as√≠ se mueve en la delgada l√≠nea que divide lo c√≥modo de lo desproporcionado.

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Es el tipo de reloj que levanta preguntas. En parte porque es grande, vistoso y futurista y en parte porque quiz√° los wearables todav√≠a pertenecen al reducido sector de los early adopters. Las conversaciones del tipo "¬ŅY dices que con eso puedes recibir notificaciones y controlar remotamente tu tel√©fono?" son relativamente frecuentes. El efecto de llevar un Gear S en la mu√Īeca es parecido al de que producir√≠a un Patek Phillipe de 2,5 millones de d√≥lares: va a levantar cejas e interrogaciones. Aunque sea por motivos distintos.

Usando el Samsung Gear S

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Enfoque, dise√Īo y prestaciones aparte, ¬Ņc√≥mo es el Samsung Gear S en el d√≠a a d√≠a? La buena noticia: es lo m√°s parecido a usar el reloj de Dick Tracy que he visto nunca. La mala: es lo m√°s parecido a utilizar el reloj de Dick Tracy que he visto nunca. Hay un potencial incre√≠ble encerrado en el Gear S que, cual genio de Aladino en una l√°mpara, est√° pidiendo a gritos salir, que se use, que se explote.

Y aludo a Dick Tracy porque ambos relojes, el ficticio y el real, me generan los mismos sentimientos encontrados. Veo el primero y veo un concepto que ya sonaba futurista en 1946, cuando apareció publicado por primera vez en el Chicago Tribune. Contemplo el segundo y veo que estoy sujetando ese futuro en las manos, pero que, irónicamente, se me queda corto.

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No quiero confundir a nadie. El Samsung Gear S no me parece un mal producto, per se. Me parece de hecho uno de los mejores smartwatches que he probado y probablemente el m√°s completo en cuanto a funcionalidades y caracter√≠sticas que hay ahora mismo en el mercado. Pero no hace nada que sea radicalmente distinto, o innovador, con respecto a lo que ya hab√≠an hecho muchos otros antes que √©l. Incluido el Pebble, al que vuelvo a mencionar porque ha sido mi reloj inteligente de referencia y de uso diario durante el pasado a√Īo.

Con respecto a la SIM hay dos opciones y dos patrones de uso bien diferenciados. Si cojo la opci√≥n de multiSIM (mismo n√ļmero, misma tarifa de datos en dos SIMs distintas) en el fondo lo √ļnico que hago es recibir la misma llamada en dos dispositivos distintos, algo que realmente no me resuelve ning√ļn problema porque para eso hubiese bastado una simple notificaci√≥n y contestar/descolgar la llamada desde el reloj usando Bluetooth. Nada nuevo.

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Si por el contrario escojo dos SIMs distintas acabo con dos n√ļmeros de tel√©fono, el de mi bolsillo y el de mi mu√Īeca. Y eso eso es una situaci√≥n tan absurda que cualquier tipo de explicaci√≥n me parece superflua. Por si fuera poco, y aunque el altavoz no es malo, mantener una conversaci√≥n telef√≥nica habl√°ndole a tu mu√Īeca es bastante inc√≥modo. Veo un par de usos de nicho donde podr√≠a tener sentido (quiz√° como manos libres, quiz√° para un cirujano mientras opera, quiz√° para cualquier tipo de tarea donde se tienen las dos manos ocupadas) pero ni much√≠simo menos como algo cotidiano.

Mi funci√≥n favorita con el Gear S llega de la mano, curiosamente de, Nike+. El sensor de ritmo card√≠aco en la parte posterior registra en todo momento mi pulso y lo agrega a los datos de la carrera. Aparte, la aplicaci√≥n est√° bien dise√Īada, se sincroniza con la oficial de Android y permite, con un par de toques, echarse a correr sin muchas complicaciones. Es un a√Īadido muy interesante, pero, una vez m√°s, nada nuevo o que no se pudiese hacer antes con un reloj inteligente.

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El Gear S incluye adem√°s a√Īadidos como un peque√Īo navegador Opera, ideal para alg√ļn tipo de emergencia pero inusable para la mayor√≠a de casos, y una aplicaci√≥n de SMS con un teclado QWERTY. Obviamente, no es que ese teclado vaya a ganar ning√ļn premio en UX y en usabilidad, pero se agradece el detalle. Lo malo es que est√° pr√°cticamente limitado a un par de aplicaciones y no puede usarse, por ejemplo, con WhatsApp o con Telegram. No me veo escribiendo poemas en el teclado del Samsung Gear S, por supuesto, pero s√≠ contestando con un simple "Ok" o dict√°ndole una respuesta r√°pida.

La conclusión general con el Gear S, y en general con casi cualquier smartwatch en el mercado ahora mismo es que no quiero tanto hacer más cosas sino hacerlas mejor. Como pista, algunas de las cosas que me hubiese gustado ver:

- Un dictado de voz eficiente: Voice S funciona decentemente en el Gear S pero no es suficiente.

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- Alertas inteligentes: tiene datos móviles propio, tiene GPS, así que me gustaría ver cosas como por ejemplo alertas cuando me acerco a una gasolinera que tiene precios más bajo de lo habitual. O un simple aviso de que ando cerca de mi cafetería favorita y quizá me apetezca un buen café. No son funciones que requieran un hardware desorbitado y que de hecho caen más del lado del software.

- Videollamadas bien hechas: Es sorprendente, pero en mi humilde opini√≥n todav√≠a nadie ha conseguido llevar una c√°mara a un reloj de la manera adecuada. Demonizadas, quiz√° con raz√≥n, hasta el extremo, no pienso que tenga mucho sentido poner una c√°mara en una pulsera. Sobre todo para tomar fotos con la misma cuando tengo una c√°mara de 13 megap√≠xeles en el bolsillo con un sensor espectacular. En cambio, colocar una peque√Īa en la parte frontal del reloj para hacer videollamadas al m√°s puro estilo Inspector Gadget creo que tiene mucho m√°s sentido.

Son sólo un par de detalles pero todas comparten el mismo fondo: no importa tanto qué puedes hacer como el cómo lo puedes hacer.

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Nos gusta

La pantalla del Gear S, que con esas 2 pulgadas es b√°sicamente la protagonista principal del dispositivo, me parece un acierto. Los colores, la resoluci√≥n y la densidad de p√≠xeles son espectaculares. En contra a mis expectativas iniciales, salvo los d√≠as de uso intensivo he podido tenerlo casi 48 horas en mi mu√Īeca sin la visita de rigor con el cargador. Teniendo en cuenta que el resto de relojes (Apple Watch incluido, parece), hay que conectarlos todas las noches a la corriente, me parece un buen dato.

Por otro lado, para hacer deporte, la aplicación oficial de Nike Running y la de Endomondo están muy conseguidas.

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No nos gusta

Es grande, aparatoso y seg√ļn en qu√© mu√Īecas se luzca puede parecer hasta desproporcionado. Aunque la teor√≠a es buena, en la pr√°ctica tener una SIM extra ofrece pocas o ninguna ventajas reales y √ļtiles. Las llamadas de voz desde el reloj son inc√≥modas, cansadas y poco pr√°cticas. Si bien es cierto que basta con girar la mu√Īeca para que al cabo de unos segundos se encienda la pantalla, es imposible obviar el hecho de que la mayor√≠a de las veces esa pantalla va a estar en negro para conservar bater√≠a, lo cual crea bastante fricci√≥n a la hora de realizar la √ļnica tarea que un reloj deber√≠a ejecutar a la perfecci√≥n: dar la hora.

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¬ŅMe lo compro?

No. Probablemente no. Por $400/400‚ā¨ la mayor√≠a de funciones del Samsung Gear S se quedan sin justificar, sobre todo teniendo en cuenta que la mayor√≠a de smartwatches en el mercado son mucho m√°s baratos.

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Teclados QWERTY, llamadas de voz, navegadores web y otros detalles extra aparte, lo que el Samsung Gear S realmente hace bien (mostrar notificaciones, controlar la m√ļsica, medir el pulso...) ya hay otros dispositivo que ya lo hacen, y por una fracci√≥n de ese dinero. Sin ir m√°s lejos, el Gear Fit, tambi√©n de Samsung.

El Samsung Gear S es vistoso, casi estrambótico, espectacular en muchos sentidos y un gran dispositivo desde un punto de vista técnico. Pero no es el reloj inteligente que estábamos esperando. Todavía no.

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