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Ciencia

Si usas bolsitas de té, cada taza contiene miles de microplásticos. Y eso no es todo

Hay algunas bolsitas de té que pueden dejar entre 555 y 2.498 partículas de microplástico en cada taza, según los investigadores universitarios de Turquía. Pero esa contaminación es solo el comienzo.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Es difícil imaginar que haya un sector de la población más molesto e indignado por los microplásticos y el bisfenol A (BPA) que pudieran contaminar una bebida, porque quienes beben té disfrutan de veras de cada taza. Entre ellos hay voluntarios de cooperativas de alimentos, instructores de yoga, padres hippies que no llevarían a sus hijos a comer comida chatarra, aunque los pequeños lloren en el asiento trasero del coche pidiendo ese paseo.

Si perteneces a alguna de esas categorías, prepárate para enterarte de algo que no te va a gustar en absoluto: en Turquía, unos investigadores llevaron a cabo el análisis del té que se prepara introduciendo una bolsita en la taza de agua caliente, del tipo de las que habitualmente se venden. Y encontraron que algunas marcas dan como resultado una “infusión” de partículas de microplásticos, entre 555 y 2.498 partículas por taza como promedio. Los investigadores, ambos profesores de la Universidad Recept Tayyip Erdogan, también detectaron preocupantes cantidades de BPA y otros plastificantes que afectan al sistema endócrino en las tazas de té, provenientes de esas partículas plásticas.

Los dos compuestos se han añadido a las bolsitas plásticas de té para mejorar su resistencia al calor y para que sean más moldeables y al mismo tiempo, fuertes. Pero eso no parece haber funcionado muy bien. En la cantidad de té que cabe en una taza los científicos registraron volúmenes de BPA más elevados que la quinta parte de la ingesta diaria tolerable según la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Europa para esa sustancia.
“Nuestro estudio encontró que la ingesta de BPA podría alcanzar el 21,7% del valor tolerable, un hallazgo que sirve como advertencia importante en particular en grupos vulnerables como las mujeres embarazadas y los niños”, escribieron en el trabajo.

Leer las hojas de té

Los investigadores compararon cuatro marcas de té que se vende en bolsitas plásticas, y 10 marcas que usan bolsitas de celulosa similar al papel, más 14 marcas más de té que se vende en hojas sueltas. Quisieron distinguir la contaminación causada por las bolsitas plásticas de la variable del problema global de los microplásticos que podría causar dudas en su estudio. Usaron agua a 95°C y en el caso de las hojas de té las analizaron químicamente para que revelaran su propio contenido de microplásticos.

Los biólogos Nacla Pahlivan y su coautor Kenan Gedik, de la Facultad Vocacional de Ciencias Técnicas de la universidad, estudiaron los tés y las partículas encontradas en estas 28 marcas con espectroscopía infrarroja y cromatografía para evaluar su contenido químico. Era preocupante el contenido de BPA y los plastificantes, conocidos como ortoftalatos, pero los investigadores notaron que el riesgo de que causaran problemas en el sistema endocrino u hormonal, o de problemas de toxicidad reproductiva era “negligible” en esas dosis.

Uno de los plastificantes, el di (2-etilhexil) ftalato (DEHP) sí presentaba riesgo de cáncer a largo plazo y podría “ser un problema para la salud pública” para quienes beben té “en particular en consumo a largo plazo o de gran volumen”.

Hojas a granel

En contexto, el té suelto que analizaron Pehlivan y Gedik contenía entre 146 y 1.178 partículas de microplástico por kilogramo, lo que equivale a decir que haría falta medio kilogramo de té para alcanzar el nivel de microplásticos que se encuentra en una sola bolsita de té (la bolsita de té suele contener unos 2 gramos de hojas de té secas).

Estos niveles sugieren que la contaminación en el té que se vende en hojas sueltas se origina en la acumulación ambiental, tal vez en contacto con las máquinas durante la producción o en el ambiente, más que en el momento del envasado”, escribieron Pehlivan y Gedik en el estudio que se publicó en línea este mes en npj Science of Food, y que será revisado por expertos.

En todos los tés que analizaron había factores que podrían ocultar algo más, una forma de contaminación que ha estado involucrada en la toxicidad, el daño celular, diversos cánceres y otros problemas de salud y que significarían que los resultados son mayores. Las herramientas de Pehlivan y Gedik sólo detectan las partículas mayores a 100 micrómetros, lo que significa que las de menos tamaño podrían haber evadido el análisis.

Más allá de eso, no necesitaban saber si el problema era peor para defender el cambio de políticas que podrían implementar “controles más estrictos en cuanto a la estabilidad térmica de los polímeros y adhesivos de grado alimenticio que se usan en la fabricación de bolsitas para el té”.

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