Durante milenios, la vida en la Tierra siguió un código inmutable: 64 tripletes de ADN que dictaban cómo se ensamblan las proteínas. Sin embargo, científicos del Laboratorio de Biología Molecular en Cambridge han demostrado que esas reglas no eran tan rígidas como creíamos. Con Syn57, han reescrito la gramática de la vida, y lo que parecía imposible ahora es tangible.
Un manual genético reducido al mínimo

Syn57 es una variante de Escherichia coli que funciona con solo 57 codones, siete menos que el estándar universal. Para lograrlo, los investigadores reescribieron desde cero más de 101.000 secuencias de ADN, eliminando redundancias genéticas que la naturaleza había conservado durante miles de millones de años. Así, codones considerados “innecesarios” fueron sustituidos por equivalentes funcionales, creando un genoma más compacto y radicalmente distinto al de cualquier otra forma de vida conocida.
La hazaña, descrita en Science, demuestra que la redundancia genética no es indispensable. Este espacio liberado podría usarse para insertar funciones biológicas inéditas, transformando lo que entendemos por organismo vivo.
Herramientas que hicieron posible lo impensable

El diseño de Syn57 no fue un mero ejercicio digital. Los científicos fragmentaron el genoma en 38 piezas sintéticas y, mediante uREXER —una combinación de CRISPR-Cas9 y enzimas virales—, ensamblaron el nuevo organismo. El proceso estuvo plagado de dudas: “Hubo momentos en que pensamos que sería un callejón sin salida”, confesó Wesley Robertson, uno de los líderes del proyecto.
Aunque Syn57 crece más lentamente que sus parientes naturales, los investigadores creen que podrán optimizar su rendimiento. La lentitud, por ahora, es el precio de haber alterado uno de los lenguajes más antiguos de la Tierra.
El futuro que promete Syn57
El potencial de esta bacteria va más allá de la curiosidad científica. Si se logra estabilizar su crecimiento, podría ser inmune a infecciones virales, lo que la convertiría en una herramienta clave para la producción segura de proteínas destinadas a fármacos, alimentos o cosméticos. Empresas como Constructive.Bio ya exploran estas aplicaciones, partiendo de logros previos con organismos recodificados como Syn61.
Pero lo más revolucionario aún está por venir: la posibilidad de ampliar el repertorio químico de la vida. Con Syn57 podrían fabricarse proteínas con 27 aminoácidos, frente a los 20 que conocemos, dando lugar a moléculas imposibles en la naturaleza. Materiales inéditos, enzimas con propiedades únicas y hasta barreras biológicas que impidan que estas bacterias sintéticas contaminen el medio ambiente forman parte del horizonte.
Syn57 no es solo un organismo comprimido: es un recordatorio de que la vida, incluso en su código más íntimo, puede reescribirse. Y con cada línea editada, los científicos se acercan a la posibilidad de rediseñar la naturaleza misma.