El almacenamiento masivo de hidrógeno en el subsuelo permite guardar energía cuando sobra y utilizarla cuando falta. Con este proyecto, China intenta pasar de la teoría a una infraestructura real que podría cambiar cómo funcionan las redes energéticas.
Un estudio reciente plantea que las cuerdas anudadas de los incas no solo servían para contar, sino para estructurar información de forma comparable a sistemas informáticos modernos. La idea no es descifrar su contenido, sino entender cómo funcionaban.
La compañía ha decidido parar la producción de algunos de sus coches más emblemáticos para centrarse en Optimus. Detrás hay una inversión de 25.000 millones de dólares y una estrategia que sitúa la robótica y la IA por encima del negocio automotriz.
La transición energética suele chocar con un problema enorme: sustituir infraestructuras enteras. Este nuevo sistema japonés promete recortar emisiones sin esperar décadas ni rehacer redes completas.
La computación cuántica llevaba años como amenaza futura para las criptomonedas. Ahora, una demostración pública usando hardware comercial reabre el debate sobre cuánto tiempo seguirán seguras las redes actuales.
La nueva carrera espacial no se libra con cohetes ni banderas, sino con servidores, chips y modelos de lenguaje. China, Estados Unidos y las grandes tecnológicas compiten por llevar centros de datos de inteligencia artificial a la órbita. Y todo indica que Pekín ya ha dado el primer paso real hacia un superordenador en el espacio.
El avanzado sistema de propulsión podría usarse para impulsar cohetes a la luna y más allá.
Durante casi una década, el propio creador de Ethereum repitió que su red estaba atrapada en un dilema sin salida: o era segura, o era escalable, o era descentralizada. Nunca las tres. Esta semana, Vitalik Buterin dijo algo que suena a herejía técnica: cree que el trilema se rompió. Y eso cambia mucho más de lo que parece.
Seguimos matándonos los unos a los otros como siempre.
Investigadores conectaron varios modelos de lenguaje a un motor de D&D para observar cómo gestionan reglas, recursos y estrategia a largo plazo. El comportamiento cambia con el tiempo y deja pistas sobre los desafíos reales de desplegar IA en tareas complejas y sostenidas.
Una idea muy extendida sostiene que los ordenadores cuánticos partirán por la mitad la seguridad de las claves simétricas. Sin embargo, nuevos análisis recuerdan que la realidad técnica es bastante más compleja y menos alarmista.
Investigadores de Lille y la Sorbona utilizaron dióxido de vanadio, un compuesto capaz de transformarse electrónicamente a 68 °C, para mejorar la fotocatálisis del metano. El resultado apunta a combustibles más útiles y procesos menos intensivos en CO₂.
Vast, una compañía privada que colaborará con la NASA, presentó prendas técnicas para astronautas pensadas para la vida diaria en órbita. Más que estética futurista, priorizan movilidad, bolsillos funcionales y resistencia en microgravedad.
Investigadores analizaron cómo envejecen las juntas de caucho que sellan los segmentos de estos túneles bajo presión constante y agua de mar. La conclusión no apunta a un colapso inminente, pero sí obliga a revisar algunos modelos de durabilidad.
Todo parecía creíble: reclutador profesional, videollamada, proyecto atractivo y prueba técnica habitual. Pero detrás del proceso de selección se escondía una campaña atribuida a Lazarus, uno de los grupos de hackers más temidos del mundo.
Un centro de datos obtuvo US$77 millones en subsidios para producir un puesto de empleo y la historia cambia porque parece ser el protagonista de la incipiente ruina.
Mientras Artemis busca regresar a la Luna, la NASA trabaja en una apuesta mucho más ambiciosa: una nave impulsada por energía nuclear capaz de operar lejos del Sol y recorrer el espacio profundo con mayor eficiencia. Si sale bien, podría abrir una nueva era rumbo a Marte y más allá.
Durante meses se vendió como el siguiente gran salto tecnológico: servidores impulsados por energía solar en el espacio y sin límites terrestres. Ahora la propia SpaceX admite ante inversores que el plan afronta barreras enormes de radiación, refrigeración, costes y viabilidad comercial.
El lanzamiento parecía un éxito total: despegue limpio, reutilización histórica y regreso controlado del propulsor. Sin embargo, los datos posteriores revelaron un fallo en la segunda etapa que arruinó la misión principal y golpeó a uno de sus socios clave.
Viajar al espacio durante unos días es una cosa. Permanecer meses o años en la Luna es otra muy distinta. Científicos plantean que futuras bases lunares necesitarán enormes estructuras giratorias capaces de recrear la gravedad terrestre y frenar el deterioro físico de los astronautas.