Un reporte de The Wall Street Journal asegura que SpaceX mostró a inversores un prototipo de dispositivo tipo smartphone impulsado por inteligencia artificial de xAI. Elon Musk lo negó tajantemente, pero el rumor llega en pleno auge de los nuevos dispositivos diseñados para reemplazar o reinventar el móvil tradicional.
Investigadores de seguridad detectaron anuncios patrocinados en X que suplantaban a DynamicLake, una app real para macOS. El engaño redirigía a los usuarios a una web falsa y les pedía ejecutar comandos en Terminal, instalando una variante de Atomic Stealer capaz de robar datos sensibles.
Amazon Leo, antes conocido como Project Kuiper, alcanzó el número de satélites necesario para iniciar su servicio de internet satelital este año. La última misión con un cohete Atlas V elevó la constelación a casi 400 satélites, aunque Starlink todavía mantiene una ventaja enorme en cobertura, escala y experiencia comercial.
Anthropic presentó Claude Science, una plataforma de inteligencia artificial para investigadores, y confirmó un paso mucho más ambicioso: lanzar sus propios programas preclínicos de descubrimiento de fármacos. La empresa quiere enfocarse en enfermedades desatendidas, aunque todavía no explicó qué tratamientos buscará ni cómo llegará a ensayos clínicos.
Investigadores del CSIC desarrollaron un robot social de bajo coste que actúa como coterapeuta en sesiones con niños con autismo. El dispositivo usa inteligencia artificial, modelos matemáticos, reconocimiento de voz y visión por computador para interpretar gestos, responder con emociones y facilitar la comunicación.
Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio han creado componentes electrónicos experimentales a partir de micelio de shiitake. Estos biochips funcionan como memristores, pueden recordar señales eléctricas, operar a temperatura ambiente y abrir una vía más sostenible frente a una industria marcada por los metales raros y la basura electrónica.
Un equipo de Berkeley y NTT en Japón ha desarrollado un sistema que combina resonancias magnéticas funcionales con modelos de lenguaje para traducir señales cerebrales en frases. La tecnología podría ayudar a personas con parálisis o afasia, aunque también abre un debate enorme sobre la privacidad de la mente.
Un nuevo informe de Google alerta sobre una generación de ataques en la que los modelos de lenguaje funcionan como cerebros operativos del malware. Estos sistemas pueden modificar código, probar nuevas estrategias, borrar rastros y adaptarse a las defensas durante la ejecución, desafiando la lógica tradicional de los antivirus.
Las imágenes generadas por inteligencia artificial ya no son solo un problema de redes sociales. También están entrando en el mundo científico, donde una figura puede funcionar como evidencia. El riesgo no está solo en fabricar imágenes falsas, sino en erosionar la confianza en las imágenes reales.
Los bots ya generan más solicitudes web que los usuarios humanos, según datos recientes de Cloudflare. La cifra marca un cambio profundo en la forma en que funciona internet: cada vez más páginas son leídas por máquinas, rastreadores y agentes de IA antes que por personas reales.
OpenAI mantiene conversaciones preliminares para explorar una propuesta inédita: entregar al Gobierno de Estados Unidos una participación del 5% en la compañía. La idea, impulsada por Sam Altman, busca crear un fondo público que permita compartir parte de los beneficios económicos generados por la inteligencia artificial.
Responder una llamada desconocida parece inofensivo, pero algunas estafas aprovechan respuestas automáticas y datos de verificación para suplantar identidades. El riesgo no está solo en hablar, sino en entregar señales de consentimiento o códigos que permiten tomar el control de cuentas como WhatsApp.
Japón acaba de poner una cifra enorme sobre la mesa: desplegar unos diez millones de robots con inteligencia artificial antes de 2040. La meta no apunta solo a humanoides, sino a máquinas capaces de trabajar en fábricas, hospitales, restaurantes, logística y cuidados en un país cada vez más envejecido.
Airbus ya trabaja en el futuro sustituto del A320, una de las familias de aviones más exitosas de la historia. El programa, conocido internamente como eAction, podría lanzarse formalmente en 2030, aunque su entrada en servicio quedaría para la segunda mitad de los años 30.
Sony dejará de producir discos físicos para nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028. La decisión acelera el salto al formato digital, pero también abre una discusión incómoda: qué pasa con la reventa, los préstamos, las tiendas físicas y la sensación de propiedad real sobre los videojuegos.
TOTO es conocida en todo el mundo por sus inodoros inteligentes, pero su experiencia en cerámica la llevó a un negocio mucho menos visible: componentes clave para fabricar semiconductores. Ahora planea invertir cerca de 500 millones de dólares para reforzar su papel en la era de los chips avanzados.
UBTech acaba de presentar en Shenzhen su nueva serie UWorld U1, una familia de robots humanoides diseñados para compañía y apoyo emocional. Con versiones masculinas y femeninas, piel biomimética, IA emocional y precios que parten de 119.800 yuanes, el lanzamiento muestra hacia dónde quiere ir la robótica china: del suelo industrial al salón de casa.
La Agencia Espacial Europea ha contratado a la empresa española EMXYS para desarrollar Don Quijote, un CubeSat diseñado para operar sobre la superficie del asteroide Apophis. La pequeña nave viajará con Ramses, la misión que observará cómo cambia este asteroide cuando pase muy cerca de la Tierra en 2029.
Nvidia y la startup Valar Atomics están explorando un modelo de centro de datos para inteligencia artificial alimentado por energía nuclear y diseñado para consumir muy poca agua local. La idea combina un microreactor refrigerado con helio, sistemas cerrados de refrigeración y una promesa clave: sostener la IA sin presionar tanto a las comunidades.
Un nuevo rastreador laboral de California muestra que los despidos asociados a la inteligencia artificial no se reparten por igual. Aunque no hay evidencia de una ola general de desempleo por IA, las solicitudes de prestaciones crecieron entre trabajadores universitarios en puestos muy expuestos a estas tecnologías.