El llamado “Odómetro Cósmico” utiliza datos astronómicos para calcular cuánto se ha desplazado la Tierra (y tú con ella) desde el día de tu nacimiento. También revela tu edad en otros planetas, la distancia a las sondas Voyager y hasta por qué tus pies son más jóvenes que tu cabeza.
¿Por qué querría la gente escuchar basura?
Investigadores del MIT desarrollaron un dispositivo experimental que libera agua atrapada en materiales absorbentes mediante vibraciones ultrasónicas. A diferencia de los métodos tradicionales, no necesita horas de sol ni condiciones climáticas favorables: extrae agua casi al instante, con muy poca energía y multiplicando por 45 la eficiencia. Un avance que podría transformar regiones afectadas por la sequía.
Investigadores de la Universidad de Pennsylvania usaron inteligencia artificial para procesar más de cinco años de experiencias reales de casi 70.000 usuarios de fármacos GLP-1 en Reddit. Lo que encontraron fue una lista de síntomas que los prospectos no mencionan: irregularidades menstruales, escalofríos, sofocos, ansiedad, insomnio y síntomas psiquiátricos que en algunos casos llevan a los pacientes a abandonar el tratamiento
Ruby fue sinónimo de elegancia, productividad y una forma casi artística de programar. Pero el tiempo no pasó en vano. Mientras otros lenguajes evolucionaron para adaptarse a nuevas demandas de rendimiento, escalabilidad y seguridad, Ruby quedó atrapado entre la nostalgia de sus defensores y un mercado que empezó a mirar hacia otro lado. Rails logró mantenerlo vivo. Aunque cada vez con más dificultad.
El conflicto en Ucrania convirtió a los drones en protagonistas absolutos del campo de batalla, pero una nueva generación de armas amenaza con romper esa ventaja. Láseres de alta energía y pulsos electromagnéticos capaces de inutilizar circuitos enteros están empezando a perfilar una guerra aérea más barata, más automatizada y mucho más difícil de anticipar.
El problema de las baterías no termina cuando dejan de funcionar. Un nuevo método desarrollado en Rice propone algo distinto: recuperar casi todos sus materiales con menos energía, menos químicos agresivos y una idea que puede cambiar la industria del reciclaje.
Un experto en inteligencia artificial ha planteado un escenario extremo, pero inquietantemente coherente: una humanidad cada vez menos necesaria en un mundo automatizado hasta el punto de colapsar demográficamente. No por una guerra de máquinas, sino por una sustitución lenta, estructural y casi invisible.
Forum es una versión aparte de Facebook Groups, que suma asistentes de IA
La compañía responsable de la herramienta decía que “su misión era contar todo lo que tenga valor en el mundo”
No es una forma práctica de jugar ni una revolución gamer inmediata, pero sí una demostración tan absurda como brillante. El experimento convierte bacterias vivas en una especie de pantalla biológica y lleva al límite una vieja obsesión tecnológica: hacer correr Doom en cualquier cosa.
Figure AI dejó atrás las demostraciones espectaculares de robots haciendo parkour o bailando y mostró algo mucho más incómodo: humanoides trabajando durante horas frente a una cinta transportadora clasificando paquetes casi al ritmo de un empleado humano. La sensación no era la de estar viendo el futuro. Era la de estar viendo cómo ciertas tareas empiezan, lentamente, a dejar de necesitar personas.
El prototipo chino de planta solar orbital puede enviar 143 watts de energía al dron que está en vuelo
Un informe del Wall Street Journal asegura que la Administración Trump prepara subvenciones por 2.000 millones de dólares para empresas vinculadas a la computación cuántica. El mercado reaccionó inmediatamente y compañías como IBM, D-Wave o Rigetti registraron fuertes subidas antes de la apertura bursátil.
Mientras la IA se vuelve cada vez más cotidiana en trabajos, estudios y redes sociales, investigadores internacionales descubrieron un fenómeno inesperado: cuanto menor es el conocimiento técnico sobre inteligencia artificial, mayor suele ser el entusiasmo por utilizarla. Los expertos creen que la sensación de “magia tecnológica” juega un papel clave y advierten que la fascinación sin comprensión puede convertirse en un riesgo.
Mientras gran parte de la industria apuesta por coches eléctricos y tecnologías basadas en hidrógeno, distintos investigadores comenzaron a mirar hacia una alternativa mucho menos mediática pero extremadamente prometedora: el nitrógeno líquido. Su capacidad energética, su seguridad y sus emisiones prácticamente nulas están abriendo un nuevo debate sobre cómo podría funcionar la movilidad sostenible de las próximas décadas.
Star Catcher acaba de recaudar 88 millones de dólares para desarrollar una constelación orbital capaz de transmitir energía solar inalámbrica a naves y satélites en órbita. La idea parece sacada de ciencia ficción: usar láseres alimentados por el Sol para “recargar” infraestructura espacial. Pero detrás del avance aparecen preocupaciones cada vez mayores sobre contaminación orbital y el riesgo de un futuro síndrome de Kessler.
El Starship V3 ya está ubicado en la plataforma de lanzamiento para su primer vuelo. ¡No te lo pierdas!
Mo Gawdat, antiguo responsable de Google X, sostiene que la inteligencia artificial avanza hacia un punto donde las máquinas dejarán de pensar como herramientas y comenzarán a operar en niveles intelectuales completamente inaccesibles para los humanos. Su preocupación no es únicamente tecnológica: cree que el verdadero riesgo es llegar a esa etapa sin haber enseñado valores éticos a sistemas muchísimo más inteligentes que nosotros.
El programa VORTEX busca devolver a Europa capacidad propia de transporte orbital con retorno, justo cuando la Estación Espacial Internacional se acerca al final de su vida útil. El vehículo despegaría sobre un cohete y aterrizaría en pista como una aeronave convencional, permitiendo recuperar experimentos y materiales sensibles con mucha más precisión.