Hacia fines de junio de 2026, la capacidad de computación inteligente de China alcanzaba los 2.185 eflops (exaoperaciones de punto flotante por segundo), un 177% más que doce meses antes, según informó el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información (MIIT) en una conferencia de prensa. Ese salto se apoyó en la construcción de 52 instalaciones de cómputo inteligente equipadas cada una con más de 10.000 tarjetas aceleradoras, y para fines de julio la cifra ya había trepado a unos 2.450 eflops, según datos de la Administración Nacional de Datos citados por South China Morning Post.
La meta: multiplicar la capacidad actual por 4,5
El lunes pasado, el MIIT publicó su plan quinquenal 2026-2030 para el sector de información y comunicaciones, con un objetivo central: llevar la capacidad de cómputo inteligente del país a 9.800 eflops para 2030, más de cuatro veces y media la cifra registrada en junio. El plan también prevé elevar la capacidad de almacenamiento avanzado de 540 a 1.700 exabytes en el mismo período. Para sostener ese ritmo de expansión, el gobierno chino destinará una inversión acumulada de 3,8 billones de yuanes (unos 532.000 millones de dólares) en infraestructura de información durante los próximos cinco años.
Por qué China corre contra el reloj de los chips
Detrás de la magnitud del plan hay una razón geopolítica concreta: Estados Unidos restringió el acceso de compradores chinos a los procesadores gráficos más avanzados de Nvidia, apostando a que cortar el suministro de chips de punta frenaría el desarrollo de IA del país. La respuesta de Pekín fue apostar por la autosuficiencia tecnológica: el nuevo plan prioriza explícitamente la adaptación de la infraestructura a chips de fabricación nacional, en lugar de depender de proveedores extranjeros que hoy están fuera de su alcance.
Clústeres cada vez más grandes
Para llegar a la meta de 2030, el plan contempla desplegar de forma ordenada clústeres de cómputo inteligente en dos escalas: unos de 10.000 tarjetas gráficas y otros que alcancen o superen las 100.000, además de centros de datos diseñados específicamente para tareas de inferencia (el proceso de ejecutar un modelo de IA ya entrenado, distinto del entrenamiento en sí). La estrategia retoma y amplía el proyecto «Datos del Este, Cómputo del Oeste», lanzado en 2022, que busca instalar centros de datos en regiones del oeste chino, menos pobladas y con suelo y energía más baratos que en las zonas costeras.
La demanda que empuja todo esto
El apuro por escalar infraestructura no es gratuito: según datos de la Administración Nacional de Datos, el consumo diario de tokens (la unidad básica de procesamiento de texto que usan los modelos de lenguaje) en China pasó de unos 100.000 millones a comienzos de 2024 a 140 billones en marzo de 2026, un salto de varios órdenes de magnitud en poco más de dos años que refleja la adopción masiva de herramientas de IA generativa en el país.
Más allá del cómputo
El plan quinquenal no se limita a la capacidad de procesamiento: también contempla avances en redes de comunicaciones, con una mayor integración del 5G en el sistema de navegación satelital chino BeiDou, la expansión de la cobertura 5G-Advanced y los primeros preparativos para la comercialización del 6G. China ya aprobó en mayo de 2026 la banda de 6 GHz para las primeras pruebas de esta tecnología, mientras el organismo internacional 3GPP trabaja en el primer estándar global de 6G, cuya finalización se espera para 2029.