El proceso original comenzó en 2021 y se centró en la inversión fallida de 350 millones de euros en una propiedad en Londres. La fiscalía acusó a intermediarios y monseñores de estafar a la Santa Sede y luego exigir 15 millones de euros para ceder el control del inmueble.
El cardenal Angelo Becciu fue condenado por malversación tras desviar fondos del Vaticano hacia una organización benéfica de su hermano y pagar sumas a un supuesto analista de seguridad. Recibió cinco años y medio de prisión. Otros ocho acusados fueron sentenciados por delitos como abuso de poder y fraude, aunque fueron absueltos de varios cargos. Todos recurrieron las condenas.
Revelaciones incómodas en la apelación

El lunes comenzará el juicio de apelación, que podría ser aún más explosivo. Desde la primera sentencia se han hecho públicos miles de mensajes de texto y audios de WhatsApp entre los implicados, en los que aparecen referencias al Papa Francisco, a la fiscalía y a posibles presiones internas.
Los abogados defensores sostienen que estos chats demuestran que no hubo un juicio justo en un sistema donde el pontífice intervino directamente mediante decretos secretos que ampliaron los poderes de los fiscales. El Vaticano, en cambio, asegura que el proceso fue legítimo.
Los protagonistas del escándalo
Becciu, considerado en su momento un candidato papal, fue destituido en 2020. Su antiguo adjunto, monseñor Alberto Perlasca, pasó de sospechoso a testigo clave tras cambiar de versión y colaborar con los fiscales, influido por la publicista Francesca Chaouqui, protagonista del caso Vatileaks.
Otra figura relevante es Genevieve Ciferri, amiga de la familia de Perlasca, que entregó a la fiscalía parte de los mensajes con Chaouqui. Los documentos reflejan un complejo entramado de intereses personales, venganzas y estrategias dentro de la Santa Sede.
El papel de Francisco bajo la lupa

El papa argentino firmó decretos en 2019 y 2020 que otorgaron a los fiscales amplias facultades de investigación, incluidas escuchas telefónicas. Ahora, los mensajes publicados sugieren que su rol fue aún mayor: prestó ayuda personal a Perlasca y mantuvo contacto directo con él en momentos clave de la pesquisa.
En una de las cartas reveladas, Francisco escribió: “Estoy cerca de ti y rezo por ti. Puedes contar conmigo”. Estas palabras muestran la dimensión personal y política de un proceso que podría redefinir la transparencia y la justicia dentro del Vaticano.
[Fuente: AP]