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Imagina que estás harto de que tu familia te pida que les arregles el PC y decides crear un disco de restauración de Windows 10 que formatea el disco y reinstala el sistema operativo, pero sin piratear la clave ni nada. El usuario tiene que meter la suya. ¿Estás haciendo algo ilegal?

Eric Lundgren creía que no, y ahora se enfrenta a una condena de 15 meses en prisión y 50.000 dólares de multa. Su delito consiste en haber fabricado 28.000 copias de un disco de arranque que automatiza la tarea de instalar una copia de Windows 10 desde cero en un PC.

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El caso de Lundgren es un poco triste porque combina un exceso de ingenuidad por parte de este emprendedor con un exceso de celo por parte de Microsoft. Lundgren no introdujo ningún tipo de parche ni clave pirata en sus discos. Una vez se instalaba Windows era necesario introducir un número de serie válido para que funcionara. El pequeño empresario es un convencido de la lucha por el medio ambiente y su objetivo era vender esos discos (a un precio de 25 céntavos) a pequeños talleres y usuarios para facilitar la tarea de dar nueva vida a equipos viejos. Lundgren se quejaba de que Microsoft no facilita lo suficiente la instalación de Windows 10 en equipos viejos.

Pinta muy bien sobre el papel, pero Lundgren cometió un error fatal: poner el logotipo de Windows en sus discos y un diseño muy parecido al que usa Dell en los discos que entrega con sus equipos. “Si hubiera escrito disco de restauración de Eric nada de esto hubiera pasado”, se queja el pequeño empresario. Microsoft le demandó por piratería aludiendo que sus discos eran equivalentes a un original de Windows 10 valorado en 299 dólares. En total, la compañía le reclamaba 700.000 dólares en concepto de daños y perjuicios al copyright.

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De poco a servido que el experto en software Glenn Weadock declarara que los discos no tienen ningún valor y las quejas del acusado explicando que los archivos de instalación de Windows 10 pueden descargarse de forma gratuita en Internet, que lo que importa es la licencia. Tras pasar por continuos recursos y apelaciones, el tribunal ha reducido el valor de los CD a 25 dólares la unidad y Lundgren ha terminado por declararse culpable de los cargos para poner fin a la pesadilla. Al conocer la sentencia, el emprendedor explicaba a The Washington Post: “He aceptado que voy a ir a la cárcel. No me importa eso. Lo que me importa es que la gente pueda no entender por qué voy a la cárcel”. [vía Washington Post]