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Ciencia

Un error de apenas 8 kilómetros permitió resolver el misterio de un eclipse ocurrido hace 2.700 años

Un equipo internacional de científicos descubrió que un error en la ubicación de una antigua ciudad china había alterado los cálculos de uno de los eclipses solares más antiguos registrados. La corrección permitió reconstruir el fenómeno y obtener nuevas pistas sobre la rotación terrestre y la actividad del Sol.
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Hace más de 2.700 años, los habitantes de una antigua ciudad china presenciaron un fenómeno extraordinario: el Sol desapareció por completo durante el día, dejando el cielo sumido en la oscuridad. El acontecimiento quedó registrado en documentos históricos que sobrevivieron durante siglos.

Sin embargo, cuando los científicos modernos intentaron reconstruir aquel eclipse utilizando modelos astronómicos, encontraron un problema: según los cálculos, el fenómeno no debería haber sido visible como un eclipse total desde la ubicación registrada.

Ahora, una investigación liderada por especialistas de la Universidad de Nagoya, en Japón, encontró una explicación sorprendentemente sencilla. El problema estaba en un error de apenas ocho kilómetros en las coordenadas utilizadas para representar la antigua ciudad.

El estudio, publicado en The Astrophysical Journal Letters, permite comprender mejor cómo giraba nuestro planeta hace miles de años.

Un eclipse que quedó registrado en el año 709 a. C.

El 17 de julio del año 709 antes de Cristo, los habitantes de Qufu, capital del antiguo estado chino de Lu, observaron un eclipse solar total.

El acontecimiento fue conservado en los Anales de primavera y otoño, una importante crónica histórica china que contiene numerosos registros de fenómenos astronómicos. Durante siglos, este documento fue considerado una fuente valiosa para reconstruir la historia del cielo.

Sin embargo, las simulaciones modernas indicaban que la franja de totalidad del eclipse no coincidía con la ubicación que los investigadores habían atribuido a Qufu.

Esta discrepancia generaba dudas sobre la precisión de los cálculos y la interpretación del registro histórico.

Un error de apenas 8 kilómetros permitió resolver el misterio de un eclipse ocurrido hace 2.700 años
© National Geographic – Youtube.

El descubrimiento que resolvió el problema

Para investigar la contradicción, los científicos analizaron informes arqueológicos, documentos históricos y evidencias geográficas sobre la ubicación de la antigua capital. Descubrieron que las coordenadas empleadas en investigaciones anteriores estaban desplazadas aproximadamente ocho kilómetros respecto de la posición de la ciudad durante aquella época.

Cuando incorporaron la ubicación corregida a sus simulaciones, los resultados fueron compatibles con la observación histórica de un eclipse total.

Esta modificación permitió recuperar un registro especialmente importante para estudiar la evolución de la rotación terrestre.

La Tierra giraba más rápido hace miles de años

Uno de los aspectos más interesantes del descubrimiento está relacionado con la velocidad de rotación de nuestro planeta.

Aunque normalmente consideramos que un día dura 24 horas, la Tierra no gira a una velocidad perfectamente constante. A lo largo de millones de años, su rotación se ha ralentizado principalmente debido a las interacciones gravitacionales con la Luna y al efecto de las mareas.

Los investigadores utilizaron el eclipse para calcular el parámetro conocido como delta T, que expresa la diferencia entre una escala temporal uniforme y otra relacionada con la rotación terrestre.

Para el año 709 a. C., estimaron valores comprendidos entre 20.264 y 21.204 segundos.

Estos resultados permiten mejorar los modelos que reconstruyen cómo ha cambiado la duración del día durante miles de años.

Un error de apenas 8 kilómetros permitió resolver el misterio de un eclipse ocurrido hace 2.700 años
© Newsgo India – Youtube.

Un antiguo registro también revela pistas sobre el Sol

El estudio identificó otra particularidad relacionada con una descripción histórica del eclipse.

Un documento chino posterior menciona que el Sol eclipsado presentaba una apariencia amarillenta por encima y por debajo. Los científicos consideran que podría tratarse de una antigua descripción de la corona solar, la región exterior de la atmósfera del Sol.

Esta interpretación sería compatible con reconstrucciones de actividad solar realizadas mediante el análisis de radiocarbono conservado en los anillos de los árboles.

Sin embargo, los investigadores advierten que el testimonio fue documentado siglos después del fenómeno y no constituye una prueba definitiva.

El descubrimiento demuestra cómo la combinación de arqueología, documentos antiguos y astronomía moderna puede recuperar información sobre fenómenos ocurridos hace milenios, aportando nuevas pistas tanto sobre nuestro planeta como sobre el comportamiento del Sol.

 

 

Fuente: Xataka.

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