En el a√Īo 30 antes de Cristo, Cleopatra muri√≥ envenenada, marcando el ocaso de la milenaria civilizaci√≥n egipcia. El fin de la reina resulta muy teatral, pero no explica por s√≠ solo el colapso del antiguo Egipto. Tiene que haber algo m√°s, y un grupo de historiadores cree haberlo encontrado: un volc√°n.

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La idea de un volcán asolando con lava y cenizas las pirámides egipcias es absurda, pero no hace falta que la erupción tenga lugar junto a nosotros para causar un caos devastador. Un grupo de historiadores de la Universidad de Yale ha encontrado pruebas de cómo pudo ocurrir. En este caso la erupción tuvo lugar al otro lado del mundo, pero fue lo bastante potente como para llenar la atmósfera de cenizas y partículas en suspensión. Esta enorme nube tuvo un efecto que fue una sentencia de muerte para el antiguo Egipto: canceló los monzones.

La vida en el antiguo Egipto giraba en torno al Nilo. Cada a√Īo, los monzones hac√≠an subir el nivel del r√≠o y anegaban sus orillas con lodos muy f√©rtiles que aseguraban buenas cosechas. Lamentablemente, las crecidas del Nilo no siempre eran regulares. A veces los monzones pasaban de largo y los egipcios ten√≠an que hacer frente a la escasez de grano y alimentos, una escasez que repercut√≠a en todos los estratos de la sociedad y que a menudo provocaba protestas.

Por suerte para la ciencia, los egipcios documentaron con mucho detalle las idas y venidas del Nilo mediante un conjunto de obras de ingeniería que hoy se conocen como Nilómetros. Los investigadores de Yale han comparado los registros que dejaron los egipcios con otros registros también muy fiables: los estratos geológicos.

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Nilómetro de la isla de Rhoda, cerca de El Cairo

El resultado es que hacia el a√Īo 44 antes de Cristo, una erupci√≥n volc√°nica cuyo punto de origen no se ha podido localizar cancel√≥ los monzones durante varios a√Īos consecutivos. El resultado fue una hambruna devastadora que llev√≥ a los ciudadanos a la insurrecci√≥n. Las malas decisiones de Cleopatra y la presi√≥n de la expansi√≥n romana fueron la puntilla a una situaci√≥n que poco a poco se volv√≠a insostenible.

De hecho, el hambre y las protestas encajan perfectamente con un hecho hist√≥rico que hasta ahora no ten√≠a explicaci√≥n: el regreso del se√Īor de la guerra Ptolomeo III, que fue convocado por Cleopatra cuando estaba en plena campa√Īa de expansi√≥n del imperio para atender tumultos internos. Ahora sabemos qu√© caus√≥ esos tumultos en primer lugar. Es fascinante como un suceso a miles de kil√≥metros puede causar una revoluci√≥n sin que nadie sepa la causa en el momento. [Nature Communications¬†v√≠a Science Alert]