Saltar al contenido
Ciencia

Un glaciar colapsó en el Himalaya y desató una riada devastadora: qué se sabe hasta ahora

Los sismógrafos detectaron inicialmente un supuesto terremoto, pero el USGS determinó después que la señal correspondía al derrumbe de una enorme masa de hielo y escombros. El evento desencadenó una riada entre el Tíbet y Nepal que ya deja cientos de muertos y alrededor de 1.400 desaparecidos.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

A las 8:37 de la mañana del miércoles, los instrumentos sísmicos detectaron una fuerte señal procedente del Himalaya. Durante las primeras horas, el Servicio Geológico de Estados Unidos la interpretó como un terremoto de magnitud 4,4, pero los análisis posteriores cambiaron por completo el diagnóstico: no había ocurrido un seísmo tectónico, sino el colapso de un glaciar y un enorme flujo de escombros, cuya señal alcanzó una magnitud equivalente de 5,2.

El desprendimiento se produjo en una remota región fronteriza entre Nepal y el Tíbet y terminó desencadenando una gigantesca riada por el corredor montañoso de Gyirong. Las cifras recogidas en el artículo hablan de más de 300 muertos y alrededor de 1.400 desaparecidos, entre ellos cientos de extranjeros, mientras continúa la búsqueda de víctimas en una zona de difícil acceso.

Una enorme masa de hielo cayó unos 1.200 metros

Las primeras reconstrucciones apuntan a una sucesión de fenómenos encadenados. Una parte considerable del frente de un glaciar situado a unos 5.200 metros de altitud se desprendió y cayó aproximadamente 1.200 metros hasta el fondo del valle, arrastrando hielo, agua, rocas, árboles y barro.

Las imágenes satelitales y los análisis preliminares sitúan el origen en las proximidades del monte Langtang Lirung. Los expertos consideran varias posibilidades para explicar cómo el colapso terminó multiplicando el volumen de agua: el desprendimiento pudo bloquear temporalmente un río y crear una represa que posteriormente cedió, o pudo caer sobre un lago glaciar y generar una enorme ola que provocara su vaciado repentino. Todavía faltan datos para determinar exactamente qué ocurrió.

Los sismógrafos confundieron el derrumbe con un terremoto

La intensidad del colapso fue suficiente para producir vibraciones registrables a gran distancia, y eso explica la confusión inicial. Tras estudiar las ondas sísmicas, estaciones cercanas e imágenes de satélite, el USGS concluyó que no había existido un terremoto que provocara la avalancha: el propio movimiento del glaciar, junto con el flujo de materiales, fue lo que generó la señal sísmica.

La diferencia es importante. Un terremoto tectónico ocurre cuando una falla libera bruscamente energía acumulada bajo la superficie, mientras que un deslizamiento de estas características tiene un origen superficial y puede comenzar cuando una gran masa de terreno, roca o hielo pierde estabilidad y se precipita ladera abajo.

Por qué la riada alcanzó una fuerza tan destructiva

Cuando enormes volúmenes de hielo comienzan a desplazarse, la fricción puede acelerar su fusión y liberar grandes cantidades de agua en poco tiempo. Si además los escombros bloquean un cauce, el agua puede acumularse temporalmente hasta que la barrera cede de manera repentina.

Ese tipo de fenómeno puede provocar una inundación por vaciado repentino de un lago glaciar, conocida como GLOF, capaz de transportar no solo agua, sino también bloques de hielo, piedras y sedimentos. En los estrechos valles del Himalaya, donde el agua tiene poco espacio para dispersarse lateralmente, el flujo se concentra y aumenta todavía más su capacidad destructiva.

El cambio climático aumenta el riesgo, pero todavía falta demostrar su papel exacto

Los científicos saben que el calentamiento global está acelerando el retroceso de glaciares en numerosas regiones del planeta y aumentando la cantidad de agua acumulada en lagos glaciares. Un estudio de 2023 estimó que alrededor de 15 millones de personas viven expuestas al riesgo de inundaciones repentinas procedentes de estos lagos, con una concentración especialmente elevada en países del Himalaya.

Sin embargo, los expertos advierten que todavía es demasiado pronto para afirmar que el cambio climático provocó directamente este colapso concreto. Ese vínculo necesitará estudios específicos de atribución. Lo que sí está claro es que el aumento sostenido de las temperaturas está transformando rápidamente los glaciares y creando condiciones que pueden volver más frecuentes o peligrosos este tipo de episodios.

La tragedia de Nepal y el Tíbet vuelve a mostrar hasta qué punto un cambio repentino en un glaciar remoto puede convertirse, en cuestión de minutos, en una catástrofe para comunidades situadas muchos kilómetros río abajo.

Compartir esta historia

Artículos relacionados