El SABIA-Mar, uno de los proyectos espaciales más importantes que desarrolla actualmente Argentina, acaba de superar una nueva instancia decisiva antes de su lanzamiento. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) informó este jueves 27 de agosto que el satélite completó satisfactoriamente la Revisión de Integración y Pre-Ensayos Ambientales, lo que le permite avanzar hacia una de las fases más exigentes de todo el programa.
La evaluación se extendió durante tres jornadas en las instalaciones de INVAP, en Bariloche, donde especialistas nacionales e internacionales revisaron el trabajo realizado durante la integración del vehículo. El objetivo era comprobar que cada subsistema estuviera correctamente instalado, que la configuración final coincidiera con el diseño aprobado y que pudiera reconstruirse con precisión todo el proceso de integración.
Tras analizar los resultados, la junta revisora otorgó formalmente la decisión de “GO”, habilitando el inicio de la campaña integral de ensayos ambientales. Si el calendario se mantiene, SABIA-Mar será lanzado durante el primer semestre de 2027.

Ahora tendrá que demostrar que puede sobrevivir al lanzamiento
Construir un satélite es solo una parte del desafío. Antes de enviarlo al espacio, los ingenieros deben comprobar que pueda soportar condiciones considerablemente más agresivas que las que encontrará durante su funcionamiento normal.
SABIA-Mar será sometido a pruebas de vibración, destinadas a reproducir los esfuerzos mecánicos que experimentará durante el despegue del cohete. También pasará por ensayos de termovacío, en los que se simulan el vacío espacial y las enormes variaciones térmicas que deberá enfrentar una vez en órbita.
La campaña incluirá además verificaciones de compatibilidad electromagnética, fundamentales para garantizar que los distintos sistemas electrónicos del satélite puedan funcionar simultáneamente sin interferirse entre ellos.
Durante la revisión también se presentaron los resultados de las pruebas de calificación realizadas sobre los instrumentos secundarios por la empresa argentina VENG, en el Laboratorio de Integración y Ensayos de la CONAE, en Córdoba.
Un satélite diseñado para estudiar el color del océano
El objetivo principal de SABIA-Mar será observar el Mar Argentino, sus costas y otras regiones marítimas de Sudamérica, aunque sus instrumentos también producirán información de alcance global.
Una de sus capacidades más importantes será estudiar el denominado color del mar, una característica que permite extraer información mucho más compleja que la simple tonalidad visible del agua. Mediante sensores especializados podrá estimar concentraciones de clorofila, presencia de fitoplancton, turbidez y diferentes parámetros asociados con la calidad del agua.
Estos datos permiten analizar la productividad de los ecosistemas marinos, identificar zonas de elevada actividad biológica y estudiar procesos relacionados con el ciclo del carbono y el cambio climático. También pueden resultar útiles para la gestión de recursos pesqueros y para mejorar el conocimiento sobre la dinámica del Atlántico Sur.

Argentina tendrá una nueva herramienta para vigilar su mar
La misión adquiere especial relevancia debido a la enorme extensión marítima argentina. Una vez en funcionamiento, SABIA-Mar permitirá obtener información periódica sobre la Zona Económica Exclusiva, las costas y diferentes ambientes oceánicos que actualmente requieren observaciones provenientes de múltiples satélites extranjeros.
La CONAE será responsable tanto de la operación del satélite como de su segmento terreno, lo que incluye enviar comandos, recibir la información generada por los instrumentos y procesarla para convertirla en productos que podrán utilizar organismos públicos, investigadores y sectores productivos.
INVAP participa como contratista principal para el diseño y construcción del satélite, mientras que VENG y otros organismos del sistema científico-tecnológico argentino aportaron diferentes componentes y capacidades.
Con la fabricación prácticamente terminada y la integración revisada, SABIA-Mar entra ahora en la fase en la que deberá demostrar que todo ese trabajo puede resistir las condiciones reales de una misión espacial. Si supera la campaña ambiental, Argentina quedará un paso más cerca de poner en órbita una nueva herramienta diseñada específicamente para observar uno de sus recursos naturales más extensos y estratégicos: el mar.