Lo que a primera vista parece ser una foca con una antena pegada a la cabeza, es mucho más que eso. Estos mamíferos han sido parte de la investigación científica de los océanos más helados del mundo desde hace más de una década, ayudando a científicos a conocer mucho más acerca de la Antártida, como nunca antes.

Desde la Universidad de St. Andrews han publicado algunos de los datos recolectados por focas marinas desde que en el año 2004 comenzaran los experimentos que involucraron a estos mamíferos como los nuevos exploradores de la ciencia. Las cámaras y sensores son colocados en la cabeza de estos animales de una forma que no les molestan en lo absoluto, pero sí ayudan a que, mientras se sumergen en el océano de la Antártida y recorren todos sus rincones más oscuros, recolectan datos que servirán para que los científicos conozcan más acerca de los cambios climáticos y sus condiciones.

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Los científicos encargados de esta investigación comparan a los sensores de las focas con las redes sociales que usamos en el día a día:

“Ellas recolectan datos de lugares de los que hasta ahora no existía información. Es algo único. La información llega a nosotros detallando de forma inmediata el ambiente en el que se encuentra la foca. Es como si estuvieran enviando un tweet.”

El principal objetivo de este estudio es intentar determinar las razones y la forma en la que se están derritiendo algunas de las formas heladas de la Antártida, y para ellos los científicos cuentan con estos peculiares ayudantes. [University of St. Andrews vía Popular Science]

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Fotos: University of St. Andrews

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