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Ciencia

Un hongo provoca visiones de humanos diminutos. La ciencia intenta descifrar uno de los efectos alucinógenos más extraños conocidos

Pacientes de China, Filipinas y otros puntos del mundo describen la misma escena imposible: pequeñas figuras caminando por la habitación. Un equipo científico busca la molécula responsable.
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En un hospital del sur de China, los médicos ya saben reconocer el patrón incluso antes de hacer preguntas. Los pacientes llegan agitados, desorientados y describen escenas sorprendentemente similares: pequeñas figuras humanas caminando bajo las puertas, trepando por las paredes o sentándose sobre los muebles.

No es un brote psicótico colectivo. No es intoxicación alcohólica. Tampoco una sustancia recreativa. El origen suele ser el mismo: un plato de hongos mal cocinados.

El hongo que todos conocen… y nadie entiende

Un hongo provoca visiones de humanos diminutos. La ciencia intenta descifrar uno de los efectos alucinógenos más extraños conocidos
© Colin Domnauer.

Cuentan en la BBC que la especie se llama Lanmaoa asiatica y crece en simbiosis con los pinos de la provincia china de Yunnan. Es un alimento habitual en la región, apreciado por su intenso sabor umami y vendido abiertamente en mercados y restaurantes durante la temporada de lluvias.

Existe una advertencia cultural clara: si no se cocina bien, puede provocar alucinaciones. Tan interiorizado está el riesgo que algunos restaurantes colocan temporizadores en la mesa y prohíben comer los hongos antes de que suene la alarma.

El motivo es tan concreto como inquietante.

Un tipo de alucinación casi inexistente

Las visiones que provoca la Lanmaoa asiatica no son abstractas ni caóticas. Los pacientes describen figuras pequeñas, humanoides, muy definidas, moviéndose por el entorno inmediato. En psiquiatría se conocen como alucinaciones liliputienses, un fenómeno extremadamente raro.

Reciben su nombre por los diminutos habitantes de Lilliput, en Los viajes de Gulliver. Desde que se describieron por primera vez en 1909, apenas se han documentado poco más de doscientos casos… la mayoría sin causa conocida.

Hasta ahora.

Un misterio que se repite en distintos continentes

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© Colin Domnauer.

Lo más desconcertante es que los relatos no se limitan a China. Registros históricos describen experiencias prácticamente idénticas en Filipinas y Papúa Nueva Guinea, separadas por miles de kilómetros y culturas completamente distintas.

Las visiones son tan parecidas que parecen seguir un guion común: figuras múltiples, movimiento constante, percepción intensificada incluso con los ojos cerrados.

No ocurre algo así con ningún otro psicodélico conocido.

La obsesión de un micólogo

Colin Domnauer, investigador de la Universidad de Utah, escuchó por primera vez estas historias siendo estudiante. Le parecieron tan improbables que asumió que se trataba de folclore. Pero los informes médicos, culturales y antropológicos se repetían con demasiada precisión.

Años después decidió investigar el hongo directamente.

En 2023 recorrió mercados de Yunnan preguntando a los vendedores algo muy concreto: “¿Cuál hace ver personas pequeñas?”. Las risas solían preceder a la respuesta correcta.

Confirmando la identidad del culpable

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© Colin Domnauer.

Los ejemplares recolectados fueron analizados genéticamente en laboratorio. El resultado fue claro: se trataba efectivamente de Lanmaoa asiatica, una especie descrita formalmente recién en 2015.

Los extractos químicos del hongo produjeron en ratones patrones neurológicos muy similares a los observados en humanos: hiperactividad seguida de un prolongado estado de estupor.

Nada comparable a la psilocibina. Nada coincidente con el LSD. Nada registrado hasta ahora.

Un compuesto desconocido

La gran incógnita es qué sustancia produce el efecto. Las pruebas indican que no pertenece a ninguna familia psicodélica conocida. Además, las alucinaciones duran entre 12 y 24 horas y, en algunos casos, obligan a hospitalizaciones de varios días.

Esa duración anormal explica por qué, a diferencia de otros hongos alucinógenos, no existe una tradición recreativa asociada a esta especie.

No se busca. Se evita.

Un patrón que desconcierta a la neurociencia

Existe otro detalle que intriga especialmente a los investigadores. La mayoría de las sustancias psicodélicas generan experiencias distintas según la persona, el contexto o el estado emocional.

La Lanmaoa asiatica no.

Las visiones son notablemente consistentes entre individuos, culturas y épocas históricas. “No conozco ningún otro compuesto que produzca alucinaciones tan específicas y repetibles”, reconoce Domnauer.

Por qué esto podría ser importante

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© Colin Domnauer.

Más allá de lo anecdótico, el estudio del hongo podría abrir nuevas vías en neurociencia. Comprender cómo una molécula genera una imagen tan concreta ayudaría a identificar qué regiones del cerebro originan las alucinaciones visuales. Eso podría arrojar luz sobre casos espontáneos de alucinaciones liliputienses no relacionadas con drogas, que en muchos pacientes dejan secuelas neurológicas permanentes.

Un recordatorio incómodo

Los científicos estiman que menos del 5% de las especies de hongos del planeta han sido descritas. Cada bosque, cada suelo y cada ecosistema alberga una biblioteca bioquímica prácticamente desconocida.

Algunos hongos pueden salvar vidas. Otros pueden hacerte ver duendes caminando por la pared. Y muchos siguen esperando a ser comprendidos.

Porque, incluso en pleno siglo XXI, la ciencia aún convive con misterios que parecen salidos de un cuento… pero que ocurren en salas de hospital perfectamente reales.

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