Los restos de cinco Homo sapiens de unos 300.000 a√Īos de antig√ľedad han sido desenterrados al noroeste de √Āfrica. Estos f√≥siles son 100.000 a√Īos m√°s viejos que el r√©cord anterior, lo que adelanta el origen de nuestra especie por un margen significativo. Y, dado que fueron descubiertos en Marruecos, lejos del supuesto punto de origen de nuestra especie, el descubrimiento tambi√©n cambia nuestras nociones sobre d√≥nde y c√≥mo evolucionaron los humanos modernos.

El origen de nuestra especie est√° envuelto en misterio debido a los escasos registros f√≥siles y a una insuficiente evidencia gen√©tica. El descubrimiento sorprendente de los restos fosilizados de cinco seres humanos primitivos en un yacimiento de Jebel Irhoud, en Marruecos ‚ÄĒjunto con evidencias de herramientas de piedra, huesos de animales y el uso del fuego‚ÄĒ agrega una pieza importante a este rompecabezas arqueol√≥gico frustrantemente incompleto. Como demuestra este descubrimiento, nuestra especie, conocida en la nomenclatura cient√≠fica como Homo sapiens, ha existido durante mucho m√°s tiempo del que pens√°bamos. Cien mil a√Īos m√°s, para ser precisos. Ahora podemos decir, con una confianza razonable, que la especie a las que t√ļ y yo pertenecemos surgieron en √Āfrica hace unos 300.000 a√Īos. Es concebible, por supuesto, que los arque√≥logos puedan encontrar ejemplares m√°s antiguos en el futuro, pero este ahora es el l√≠mite superior para el origen del H. sapiens.

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Es m√°s, nuestra especie no se origin√≥ en una zona confinada de √Āfrica, sino m√°s bien a lo largo de todo el continente. Como explica el coautor del estudio, Jean-Jacques Hublin, del Instituto Max Planck de Antropolog√≠a Evolutiva: ‚ÄúNo hay Jard√≠n del Ed√©n en √Āfrica, porque el Jard√≠n del Ed√©n es √Āfrica‚ÄĚ. Los primeros hom√≠nidos b√≠pedos de los que descendemos podr√≠an haber surgido del interior africano, pero los conductores evolutivos que crearon el H. sapiens estaban en todo el continente, y en el noroeste de √Āfrica en particular. Estas conclusiones ahora aparecen en dos estudios separados, ambos publicados hoy en la revista cient√≠fica Nature. En el primer art√≠culo, los cient√≠ficos describen los f√≥siles encontrados en el yacimiento; en el segundo, analizan y datan las herramientas de piedra.

Antes de este nuevo descubrimiento, las muestras de H. sapiens m√°s antiguas conocidas fueron descubiertas en Etiop√≠a y databan de hace 150.000-200.000 a√Īos. Sin embargo, los neandertales y el ‚Äúarcaico‚ÄĚ Homo sapiens (es decir, los humanos que inmediatamente preceden al H. sapiens y que vivieron hace 300.000-150.000 a√Īos) divergieron de un antepasado com√ļn hace unos 500.000 a 600.000 a√Īos. La falta de evidencia f√≥sil de hace 200.000 a√Īos llev√≥ a algunos cient√≠ficos a teorizar que H. sapiens debi√≥ surgir de repente, probablemente de una especie predecesora conocida como Homo heidelbergensis. (Como apunte, cualquier hom√≠nido con la palabra ‚ÄúHomo‚ÄĚ delante de √©l se considera un humano).

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Este nuevo descubrimiento, que muestra que hab√≠a una versi√≥n temprana del H. sapiens en el noroeste de √Āfrica hace aproximadamente 300.000 a√Īos, cuestiona esta teor√≠a de ‚Äúaparici√≥n r√°pida‚ÄĚ. Despu√©s de divergir de un antepasado com√ļn, un grupo de H. sapiens arcaico se extendi√≥ a lo largo de √Āfrica, adquiriendo gradualmente los rasgos que llegar√≠an a caracterizar nuestra especie.

Para llegar a esta conclusi√≥n, los autores del nuevo estudio combinaron evidencias f√≥siles nuevas y antiguas. En la d√©cada de los 60 se encontraron f√≥siles humanos en el mismo yacimiento de Jebel Irhoud junto a algunos huesos de animales. Los f√≥siles fueron fechados originalmente con unos 40.000 a√Īos de antig√ľedad, y se cre√≠a que eran de alguna forma de neandertal africano. Insatisfechos con esta interpretaci√≥n, los investigadores del Instituto Max Planck de Antropolog√≠a Evolutiva y del Instituto Nacional de Arqueolog√≠a y Patrimonio de Marruecos decidieron renovar la investigaci√≥n, que incluy√≥ nuevas excavaciones en el yacimiento marroqu√≠. Esto llev√≥ al descubrimiento de los restos parciales del esqueleto de cinco individuos ‚ÄĒtres adultos, un adolescente y un ni√Īo‚ÄĒ junto con herramientas de piedra, huesos de animales y signos de uso del fuego. Los arque√≥logos tropezaron con una antigua cueva utilizada por los primeros seres humanos para procesar y consumir carne animal, principalmente gacelas y cebras. Y s√≠, los arque√≥logos originales no vieron estos cinco espec√≠menes, pero entonces las excavaciones en una mina que ahora es una cantera gigante.

Usando una t√©cnica conocida como termoluminiscencia, los investigadores fecharon los objetos descubiertos en el sitio con entre 300.000 y 350.000 a√Īos de antig√ľedad, y utilizaron las herramientas de piedra para fechar los f√≥siles encontrados entre estos artefactos. Ahora se consideran la evidencia m√°s antigua jam√°s encontrada de los primeros miembros del linaje de H. sapiens.

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Es importante destacar que este descubrimiento desv√≠a el origen geogr√°fico de nuestra especie lejos del interior de √Āfrica. Hace cientos de miles de a√Īos, el Sahara estaba lleno de bosques y vastas llanuras, lo que permit√≠a a los primeros hom√≠nidos moverse hacia el norte, hacia lo que es ahora Marruecos. En el caso de estos primeros H. sapiens, es probable que siguieran a las manadas de gacelas a medida que emigraban a trav√©s de √Āfrica, evolucionando nuevas habilidades cognitivas a lo largo del camino que les permitieron crear herramientas m√°s sofisticadas y adoptar comportamientos sociales complejos. Al propagarse por la mayor parte de √Āfrica, estos hom√≠nidos adquirieron los mismos rasgos que han llegado a definir nuestra especie.

Curtis W. Marean, un experto en orígenes humanos en la Universidad Estatal de Arizona que no participó en el estudio, dice que el nuevo descubrimiento es importante y no totalmente sorprendente.

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‚ÄúLa anterior edad estimada del hom√≠nido de Jewell Irhoud nunca tuvo sentido, por dos razones‚ÄĚ, explica Marean a Gizmodo. ‚ÄúPrimero, porque la morfolog√≠a era demasiado primitiva para la edad relativamente joven. Y segundo, porque las evidencias suger√≠an que el Magreb fue abandonado durante un tiempo en que casi seguro era muy √°rido, as√≠ que esta mayor antig√ľedad tiene mucho sentido. Estoy feliz de ver a este equipo resolver este problema ‚Äú.

Marean dice que los f√≥siles tienen un sorprendente parecido con un cr√°neo claramente humano, llamado el cr√°neo de Florisbad y descubierto en Sud√°frica en 1932. ‚ÄúLa similitud con este esp√©cimen sugiere que en este momento hab√≠a una poblaci√≥n panafricana que quiz√°s era de la misma especie‚ÄĚ, dice. ‚ÄúEs importante saberlo, pero tal vez no inesperado‚ÄĚ.

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Es importante se√Īalar que el t√©rmino ‚ÄúHomo sapiens‚ÄĚ no es an√°logo al t√©rmino ‚Äúhumano moderno‚ÄĚ. Los antiguos humanos encontrados en Marruecos eran ligeramente diferentes de los seres humanos que est√°n vivos hoy en d√≠a, pero estas diferencias no fueron lo suficientemente importantes para los investigadores como para colocarlos en una especie separada, o para marcarlos como otro tipo de H. sapiens arcaico. Mediante la realizaci√≥n de microtomograf√≠as computarizadas de los f√≥siles, los investigadores detectaron algunas caracter√≠sticas primitivas tales como un cr√°neo m√°s largo, m√°s bajo y una cara grande. Pero tambi√©n ten√≠an unos p√≥mulos delicados, un rostro claramente moderno y dientes y mand√≠bulas que eran virtualmente id√©nticos a los del H. sapiens. Como se√Īala Jean-Jacques Hublin, ‚Äúesta gente no se destacar√≠a si los conoci√©ramos en la calle‚ÄĚ.

El arqueólogo Chris Stringer del Museo de Historia Natural de Londres, que no participó en el estudio, dice que antes no se sentía así pero ahora cree que los arqueólogos y los antropólogos deberían adoptar una definición amplia de Homo sapiens.

‚ÄúSol√≠a ‚Äč‚Äčargumentar que los seres humanos anat√≥micamente modernos, incluyendo los f√≥siles que esencialmente se parecen a nosotros, son el √ļnico grupo que deber√≠a llamarse Homo sapiens‚ÄĚ, explic√≥ a Gizmodo en un correo electr√≥nico. ‚ÄúAhora creo que los humanos anat√≥micamente modernos son s√≥lo un subgrupo dentro de la especie Homo sapiens, y que debemos reconocer la diversidad de formas dentro de los primeros Homo sapiens, algunos de los cuales probablemente se extinguieron‚ÄĚ.

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De hecho, existieron muchos grupos diferentes de seres humanos alrededor de esta √©poca, pero fue el Homo sapiens el que eventualmente triunf√≥, extendi√©ndose fuera de √Āfrica hace 60.000-70.000 a√Īos y luego extendi√©ndose por Asia, Australia y Am√©rica del Norte y del Sur. Nuestra especie es todo lo que queda de los diversos ‚Äúexperimentos‚ÄĚ evolutivos hom√≠nidos que se sucedieron durante cientos de miles de a√Īos en gran parte de √Āfrica y, hasta cierto punto, en Europa.

Pero como muestran estos nuevos estudios, los aspectos definitorios de nuestra especie surgieron como resultado de nuestra necesidad de ir m√°s all√° de nuestros confines y limitaciones. Algo verdaderamente humano.

[Nature: 1, 2]