El √ļltimo estudio del investigador de la Universidad de Aberdeen, Alex Johnstone, se adentra en una de las grandes inc√≥gnitas humanas: ¬Ņpor qu√© algunas personas no s√≥lo no son capaces de perder peso cuando hacen ejercicio o est√°n m√°s activas, sino que incluso lo aumentan?

Lo que Johnstone trat√≥ de explicar no fue tanto la raz√≥n, ya que parece claro que mientras m√°s actividades ejercitamos durante la semana, m√°s hambre nos entra, raz√≥n que lleva a muchos a comer en exceso cuando est√°n haciendo ejercicio. Sin embargo, ¬Ņqu√© hace que esa energ√≠a que gastamos se traduzca en nivel de apetito? ¬ŅC√≥mo saber cual es la cantidad exacta que necesita cada persona en cada momento para mantener un equilibrio?

Se sabe que el cuerpo humano emite se√Īales mucho m√°s fuertes sobre nuestro apetito cuando no hemos comido lo suficiente que cuando hemos comido demasiado. De hecho, esto ayuda a explicar por qu√© las personas obesas todav√≠a experimentan fuertes sentimientos de hambre (eso y toda la comida basura).

No obstante, la mayoría de nosotros quemamos diferentes cantidades de calorías en días diferentes, por ejemplo, los que acuden al gimnasio tienen días libres, mientras que todo el mundo tiene días en los que caminan más, bien porque se va de tiendas, hacen ciertas tareas domésticas que requieren más ejercicio o similares.

Imagen: Pixabay

Advertisement

En este sentido, la mayoría de las investigaciones se han centrado en las personas que hacen ejercicio aeróbico, encontrando, por ejemplo, que si bien aquellos que entrenan más y son más delgados tienden a comer la cantidad correcta para compensar las calorías adicionales que queman, las personas con sobrepeso son más propensas a comer de más.

¬ŅPor qu√©? De entre las posibilidades se apunta que los procesos fisiol√≥gicos cambian en las personas que hacen m√°s ejercicio. Seg√ļn Alex Johnstone:

Por ejemplo, sus hormonas intestinales pueden liberarse en diferentes concentraciones cuando comen, lo que podr√≠a afectar la cantidad de alimentos que necesitan. Durante 60 a√Īos nos hemos preguntado d√≥nde encaja el metabolismo en esta imagen. Algunos trabajos importantes publicados en 2013 por un equipo en Leeds descubrieron que las personas con sobrepeso ten√≠an m√°s hambre y consum√≠an m√°s calor√≠as que las personas delgadas.

Advertisement

En ese trabajo de 2013 se suger√≠a que como las personas con sobrepeso tienen una tasa metab√≥lica en reposo m√°s alta, la tasa a la que el cuerpo quema energ√≠a mientras est√° en reposo, hab√≠a una correlaci√≥n entre dicha tasa y el tama√Īo de las comidas que las personas ingieren.

Como la mayoría de trabajos en este campo, es una posibilidad. El hecho de que las tasas metabólicas en reposo de las personas sean estables, independientemente de las fluctuaciones en el ejercicio diario, podría ayudar a explicar por qué los niveles de ejercicio a menudo no influyen en cuánto comemos el mismo día.

Imagen: Pixabay

Advertisement

El problema es que esto no significa que la tasa metabólica determine la cantidad de alimentos que comemos. Los investigadores han propuesto que la composición corporal de una persona, específicamente su cantidad de masa muscular, podría estar gobernando su tasa metabólica. De ser así, la tasa metabólica podría estar actuando como un intermediario, fijando la información sobre la composición corporal a través de redes hipotalámicas en el cerebro.

El nuevo estudio publicado de Alex Johnstone cambió la tendencia de otros trabajos: analizó lo que ocurre con la ingesta de calorías de las personas en los días en que son más activos sin hacer ejercicio de forma deliberada. Por ejemplo, desde un viaje al dentista hasta un día en la playa. Para ello emplearon a 242 voluntarios, 114 hombres y 128 mujeres.

El trabajo descubrió que su cantidad de actividad influyó en cuánto comían, y que sus tasas metabólicas en reposo también influyeron en sus apetitos. Dicho de otra forma, las personas con sobrepeso tendían a comer más. Para Johnstone:

Este es otro paso adelante en la comprensión de la relación entre la actividad y las calorías que consumimos. Aunque no esperen que esto se traduzca en una fórmula mágica para optimizar la relación de todos con la actividad y la comida en un futuro cercano.

Además, es probable que las diferentes características genéticas sean importantes: algunas personas son más inquietas, por ejemplo. Luego hay diferencias en la psicología de las personas y hasta qué punto usan los alimentos como recompensa.

Advertisement

No s√≥lo eso, para el investigador, aquellos que han estado perdiendo o ganando peso seguramente tienen diferentes se√Īales de apetito a la personas cuyo peso pero es estable. Tambi√©n explica que es probable que la hora de la actividad en el transcurso del d√≠a haga una diferencia.

‚ÄúLo que podemos decir de nuestro estudio es que muchas personas pueden comer m√°s cuando son m√°s activas. El simple hecho de moverse m√°s no conducir√° a perder peso de manera espont√°nea; las personas deben ser conscientes de esto y observar cu√°nto extra consumen como resultado‚ÄĚ, zanja el investigador. [NCBI v√≠a The Conversation]


Para estar al tanto de más noticias, síguenos en Twitter @GizmodoES