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Un planeta cuatro veces más grande que Júpiter está naciendo ante nuestros ojos. Los telescopios captaron el proceso en directo y las dudas sobre cómo se forman los mundos vuelven a empezar

Astrónomos observaron un protoplaneta gigante, AB Aurigae b, que se alimenta del gas de su disco natal. Con cuatro veces la masa de Júpiter y apenas dos millones de años de edad, este hallazgo desafía los modelos clásicos de formación planetaria y ofrece una ventana única al nacimiento de un mundo.

La historia de la astronomía se mide en instantes que nos permiten espiar procesos cósmicos que normalmente escapan a nuestra escala temporal. Esta vez, los telescopios han sido testigos de algo extraordinario: un planeta que no solo existe, sino que se está formando ahora mismo, a una distancia colosal de su estrella, como si la naturaleza quisiera mostrar un método distinto de construir mundos.

Un gigante en gestación en AB Aurigae b

El primer planeta que se deja ver mientras nace: AB Aurigae b desafía la física y muestra cómo crecen los mundos gigantes
© NASA, ESA, Thayne Currie (Subaru Telescope, Eureka Scientific Inc.); Image Processing: Thayne Currie (Subaru Telescope, Eureka Scientific Inc.), Alyssa Pagan (STScI).

Con el espectrógrafo MUSE del Very Large Telescope, en Chile, un equipo internacional liderado por científicos del Centro de Astrobiología de Japón detectó la huella inequívoca de un proceso de acreción en curso. AB Aurigae b, con una masa cuatro veces mayor que Júpiter, muestra emisiones de hidrógeno que revelan cómo el gas caliente cae en espiral sobre su superficie en plena etapa de formación.

El patrón identificado —un perfil P Cygni inverso— es el sello de un planeta que se está alimentando. Hasta ahora, esa señal se había visto únicamente en estrellas jóvenes, no en protoplanetas. La conclusión es clara: estamos observando cómo un coloso gaseoso acumula materia en tiempo real.

Señales en el espectro y edades cósmicas mínimas

El primer planeta que se deja ver mientras nace: AB Aurigae b desafía la física y muestra cómo crecen los mundos gigantes
© T. Currie/Subaru Telescope.

La luz registrada revela un gas que viaja hacia nosotros a unos 100 km/s y otro que se aleja a 75 km/s, una coreografía de movimientos que delata la caída de material. A diferencia de otros planetas jóvenes, AB Aurigae b no se encuentra en un hueco limpio de su disco, sino aún sumergido en la cuna que lo vio nacer.

El sistema apenas cuenta con dos millones de años, lo que significa que este es un planeta recién encendido en el mapa cósmico. Es una oportunidad excepcional: fotografiar el nacimiento de un mundo en una fase tan temprana es como hojear las primeras páginas de la historia de un sistema estelar.

Lo que desafía a los modelos clásicos

Según los paradigmas tradicionales, gigantes como Júpiter se forman mediante la acumulación lenta de núcleos sólidos que atraen gas de su entorno. Pero AB Aurigae b, tan lejano de su estrella, probablemente surgió de otro modo: el colapso directo de regiones densas del disco bajo su propia gravedad.

Esto obliga a repensar cómo se construyen los planetas gigantes en los confines de los sistemas estelares. El disco circumplanetario que lo rodea no solo lo alimenta, sino que actúa como un laboratorio natural para estudiar las primeras etapas de crecimiento planetario.

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