Un estudio reciente revela que hay muchos pacientes que no tienen problema en mentirle a su médico con tal de conseguir la medicación que buscan.
El equipo de investigadores es de la Universidad de Utah, entre otras instituciones, y llevaron a cabo una encuesta en todo el país. Encontraron que más de la cuarta parte de los encuestados admitieron que le mienten al médico con tal de que les indique antibióticos. Lamentablemente, esas mentiras tienen consecuencias ya que pueden contribuir a efectos colaterales indeseados por el uso inadecuado de los antibióticos y el creciente problema de las bacterias resistentes a las drogas.
“Los resultados apuntan a un problema importante para los profesionales de la salud que tienen que decidir si indicar antibióticos o no. Y es un problema para el campo de la ciencia antimicrobiana, además de que afecta a la salud pública”, escribieron en el trabajo que se publicó el viernes en JAMA Network Open.
Un engaño común
Los antibióticos marcaron un cambio enorme en la medicina desde que se descubrieron hace casi un siglo. Son drogas que tratan y previenen efectivamente toda clase de infecciones bacterianas, haciendo que cosas como las cesáreas o la quimioterapia y todo lo que hay en medio sean procedimientos más seguros.
Sin embargo, los antibióticos deben tratarse como un recurso precioso y utilizarlos únicamente cuando sea absolutamente necesario. Eso significa que no tenemos que usarlos para infecciones leves que se resuelven solas, ni para enfermedades que son de naturaleza viral (los antibióticos no funcionan contra los virus). Lo lamentable es que ya hubo estudios que encuentran que hay médicos que tienden a sobreindicar el uso de antibióticos en estas situaciones y cuando se les pregunta el porqué, dicen que quieren satisfacer las expectativas de sus pacientes.
Según los investigadores de este estudio, sin embargo, no ha habido tanta atención enfocada en la forma en que esos pacientes comunican sus síntomas a los doctores, ni con qué frecuencia podrían estar comunicando falsos síntomas.
Para este nuevo estudio el equipo se asoció con Dynata, compañía comercial de investigación de mercado, para una encuesta por internet. Usaron cuotas demográficas para asegurarse una muestra representativa de grupos etarios y de género y de regiones de censo, indicaron los investigadores. En total eran unos 1.000 pacientes mayores de 18 años.
El 28% informó haber transmitido a su médico síntomas falsos con tal de que les indicara antibióticos. De los que admitieron haber mentido, el 40% dijo que fue exagerando la duración o gravedad de sus síntomas; el 7% dijo que inventó síntomas falsos, y cerca del 53% admitió haber hecho las dos cosas.
Cuando se les preguntó por qué, las razones más comunes eran la creencia de que los antibióticos funcionarían y que tenían que regresar a sus responsabilidades lo antes posibles, además de buscar la autonomía en su tratamiento. Los factores más comunes vinculados a la mentira para conseguir antibiótico eran la juventud (entre 18 y 33 años), el sentir que los médicos no los toman en serio como esperan, y no creer en la resistencia a los antibióticos, entre otros motivos.
Una mentira que no es mentirita menor
La resistencia a los antibióticos es, por supuesto, un problema muy grave.
Con el tiempo muchas bacterias se adaptaron a los antibióticos más comunes que se usan para combatirlas, lo que nos obligó a desarrollar y utilizar antibióticos nuevos. La humanidad ahora está empezando a perder esta carrera y surgieron bacterias (y hongos) resistentes a las drogas, uno de los mayores riesgos para la salud pública en nuestros tiempos. Un informe reciente de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades mostró que los súper gérmenes matan a unos 50.000 estadounidenses cada año, y para 2050 estas infecciones podrían superar en el mundo la tasa de mortalidad anual por cáncer. Aunque ha habido algo de éxito en vencer algunas de las infecciones resistentes a las drogas, en parte gracias a que los médicos y hospitales mejoraron la gestión de los antibióticos, la sociedad sigue exagerando el uso de estas drogas.
Aparte de la resistencia a las drogas, también hay riesgos directos en el uso de antibióticos. La gente que usa antibióticos sin necesitarlos puede sufrir efectos colaterales y complicaciones como otras infecciones vinculadas al uso exagerado de antibióticos, como la Clostridioides difficile (los antibióticos de amplio espectro pueden perjudicar a las bacterias beneficiosas que tenemos en el intestino, y así surgen los problemas con la C. difficile), según señalaron los investigadores. A menudo, estas drogas no sirven, como sucede con las infecciones de las vías respiratorias superiores, alias resfrío común, que suelen ser a causa de virus.
Todo esto implica que aunque parezca inocente la mentira al médico con tal de conseguir antibióticos, hay que tomar en cuenta que esa “mentirita” tiene un costo real.