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Ciencia

La ciencia vincula al cannabis con los accidentes cardiovasculares, y los usuarios ocasionales no están exentos de incurrir en ese riesgo

La investigación más reciente vincula el uso del cannabis con un aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Quienes consumen cannabis con regularidad podrían estar arriesgando su salud cardiovascular, según sugiere un nuevo trabajo de investigación.
En la Universidad de Tulane unos científicos estudiaron los datos de una encuesta nacional y hallaron que quienes decían ser usuarios de cannabis tenían probabilidades significativamente mayores de informar también haber tenido o tener alguna enfermedad cardiovascular, en particular algún ACV, comparados con quienes no utilizaban cannabis. El estudio no determina que el cannabis cause problemas cardiovasculares sino que constituye información reciente con datos preocupantes que apuntan en esta dirección.

Un vínculo que preocupa

Varios estudios ya habían encontrado una relación entre el uso del cannabis y las enfermedades cardiovasculares, aunque la investigación no ha sido siempre consistente. Pero como aumentó sustancialmente el uso del cannabis en los últimos años debido a su legalización recreativa, los investigadores querían un cuadro actualizado de la situación.

Para hacerlo analizaron los datos del Sistema de Monitoreo de Factores de Riesgo Conductuales (BRFSS, en inglés), que es una histórica encuesta anual de las tendencias y hábitos de salud de los estadounidenses, que llevan adelante los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.

Analizaron los datos de la BRFSS de los años 2020 a 2024, que en conjunto comprenden a casi medio millón de adultos participantes.

En comparación con quienes no consumen cannabis, los que sí lo usan con regularidad, ya sea a diario o una vez al mes, tenían casi un 20% más de probabilidades de informar haber sufrido problemas cardiovasculares, según lo que encontraron los investigadores. Este riesgo añadido no difería mucho entre quienes usaban cannabis ocasionalmente (uno a cinco días al mes) y los que lo consumían con frecuencia (16 a 30 días al mes). Pero lo interesante fue que el riesgo de ACV en particular era mayor entre los usuarios menos frecuentes (40% más) que entre los que más consumen cannabis (25% más). Los investigadores no encontraron un vínculo claro entre la cantidad de cannabis informada y el riesgo mayor de informar haber tenido un ataque cardíaco.

Los resultados del estudio se presentaron el fin de semana en las Sesiones Científicas de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, en inglés), en su conferencia anual.

“Nos sorprendió encontrar que no había un vínculo directo entre el uso del cannabis y las enfermedades cardiovasculares porque esperábamos que las probabilidades de sufrir enfermedad cardíaca aumentaran según la mayor frecuencia de uso de cannabis. Pero no fue así. Tanto el grupo de bajo consumo como el de consumo mayor tenían más probabilidades de sufrir enfermedad cardíaca”, dijo Aabha Divya, autora del trabajo y profesora adjunta en la división de cirugía cardiotorácica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tulane, en declaraciones de la AHA.

Lo que hay que saber sobre el potencial riesgo

Los resultados del equipo son preliminares, lo que significa que todavía no han pasado por el proceso de revisión por pares. El estudio solo muestra una correlación entre el cannabis y la enfermedad cardiovascular, y no constituye evidencia de causa y efecto.

Al mismo tiempo, varias líneas de evidencia sugieren que el cannabis no es necesariamente inocuo para el corazón y el sistema circulatorio. El mes pasado, por ejemplo, un trabajo de investigación mostró que la creciente legalización del uso recreativo del cannabis en EE.UU. se corresponde con tasas más altas de hospitalización por enfermedad cardiovascular, que incluye a los ataques cardíacos.

Todavía falta conocer mucho en cuanto a esta potencial conexión, incluyendo la relevancia de en qué forma se consume el cannabis. En este estudio, por caso, parecía no importar si la gente consumía cannabis fumándolo o en productos comestibles, y otros estudios sugieren que fumar o comer cannabis puede tener un efecto negativo en la función del sistema circulatorio. Más allá de lo que no se sabe todavía, los investigadores dicen que tanto la gente como sus médicos deben estar al tanto de la conexión.

“A medida que se hace más común el uso del cannabis es más importante también que la gente y los profesionales de la salud lo incluyan en las conversaciones sobre la salud cardiovascular como sucede con el tabaco, el alcohol y otras sustancias de uso común”, dijo Divya.

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