El eclipse solar total del próximo 12 de agosto durará apenas unos minutos, pero la NASA tiene un plan para aprovechar cada segundo: perseguir la sombra de la Luna con uno de sus aviones científicos de gran altitud.
Un WB-57 volará a unos 740 kilómetros por hora siguiendo la trayectoria del eclipse. Gracias a ese movimiento, sus instrumentos permanecerán dentro de la sombra lunar durante casi tres minutos, frente al máximo de 2 minutos y 18 segundos disponible para quienes lo observen desde la superficie.
El eclipse total atravesará una remota zona del norte de Rusia, Groenlandia, Islandia, el océano Atlántico, España y una pequeña parte de Portugal. En gran parte del territorio español ocurrirá poco antes del atardecer, mientras que algunos sectores del norte de Estados Unidos solo podrán observarlo de manera parcial.
Un observatorio que viaja dentro de la sombra
El WB-57 ascenderá hasta unos 15.000 metros, por encima de las nubes y de buena parte de la atmósfera que distorsiona o absorbe determinadas longitudes de onda.
En el morro llevará SAMI, un sistema formado por cuatro cámaras capaces de obtener al menos 20 imágenes por segundo. Los instrumentos observarán la corona en diferentes longitudes de onda visibles e infrarrojas, algunas de las cuales apenas pueden estudiarse desde el suelo.
La corona es la atmósfera exterior del Sol y alcanza temperaturas cercanas al millón de grados, muy superiores a las de la superficie visible. Los investigadores intentarán estudiar cómo se calienta, cómo se forman las prominencias solares y qué relación existe entre sus estructuras y el viento solar.
Aunque los coronógrafos pueden bloquear artificialmente el disco brillante del Sol, todavía tienen dificultades para observar la parte más interna de la corona. Durante un eclipse natural, la Luna oculta la superficie solar con una precisión que permite estudiar esa región excepcionalmente cercana.
SAMI ya voló durante el eclipse de abril de 2024. Para esta nueva misión, el equipo ajustará los tiempos de exposición para evitar que las zonas más brillantes aparezcan saturadas y utilizará software mejorado para procesar los resultados con mayor rapidez.
NASA’s WB-57 will chase the Moon’s shadow at 50,000 feet during the August 12 total solar eclipse.
Flying with the path of totality could give its cameras nearly three minutes to study the Sun’s corona.#NASA #SolarEclipse #Eclipse2026 pic.twitter.com/SJ17WYxSf4
— daryl (@shortsbydaryl) July 31, 2026
Ochenta globos en Islandia y seis en España
El avión no será el único laboratorio que seguirá el fenómeno. Equipos universitarios financiados por la NASA lanzarán globos científicos antes, durante y después del eclipse.
En Islandia, dos grupos liberarán 80 globos durante un periodo de 26 horas. Su objetivo será determinar cómo la desaparición repentina de la radiación solar modifica la capa límite atmosférica, la zona más baja de la atmósfera y la que está en contacto directo con la superficie terrestre.
Experimentos realizados durante los eclipses de 2023 y 2024 observaron que esta capa reducía su espesor cuando el cielo estaba despejado, como si se produjera una noche extremadamente breve. Los científicos quieren comprobar qué sucede en Islandia, donde en agosto los días son especialmente largos.
En España, otros tres equipos lanzarán seis globos equipados con cámaras de 360 grados. Además de fotografiar la sombra lunar desde gran altura, medirán cambios en las concentraciones de ozono.
Durante el eclipse de 2024, experimentos similares detectaron una disminución del ozono durante la totalidad. Como su formación depende de reacciones impulsadas por la luz solar, la oscuridad repentina ofrece una oportunidad extraordinaria para observar cómo responde la química atmosférica.
La NASA no persigue el eclipse únicamente para obtener imágenes espectaculares. Durante unos minutos, la Luna convertirá una parte del planeta en un laboratorio natural imposible de reproducir por completo desde la Tierra o desde el espacio.