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Uno de los grandes temores de la medicina relacionados con la malaria se está haciendo realidad en Asia. Una nueva cepa mutada de la enfermedad resistente a los medicamentos se está extendido por la región. Dicho de otra forma, la malaria se está adaptando a los fármacos que la combatían como nunca antes.

Los investigadores temen que la enfermedad no pueda ser tratable con el actual cultivo de productos farmacéuticos. La cepa, conocida como PfPailin, se está extendiendo ahora mismo en el sudeste asiático y no se puede combatir con fármacos antipalúdicos (los diseñados para prevenir o curar la malaria).

Al parecer, PfPailin surgió hace unos años en Camboya, y desde entonces se ha extendido a Tailandia y Laos. Ahora y según un grupo de investigadores, la cepa resistente a los medicamentos se ha extendido de Camboya a la sub región de Mekong, donde el número de pacientes infectados es cada vez mayor, pacientes a los que el remedio de hace unos años ya no les sirve.

Los números no engañan. Actualmente, en el sudeste de Asia las tasas de resistencia al tratamiento farmacológico alcanzan el 60%. Una noticia alarmante, ya que la Organización Mundial de la Salud afirma que 1,5 millones de personas están infectadas con malaria en el sudeste asiático cada año, lo que se traduce en más de 600 muertes anuales.

Mapa de la extensión de la enfermedad. The Lancet

Según explican en un artículo publicado en The Lancet, el principal problema es la resistencia desarrollada por la cepa a dos de los fármacos del tratamiento contra la enfermedad: la artemisinina y la piperaquina:

La propagación de la resistencia a la artemisinina en el Plasmodium falciparum (el parásito que causa la malaria) y la subsiguiente pérdida de fármacos antimaláricos asociados en la subregión del Gran Mekong, presenta una de las mayores amenazas para el control y la eliminación de la enfermedad.

La evolución y posterior propagación transnacional de este linaje de parásitos únicos de la malaria resistente a múltiples fármacos es de interés internacional.

Como los investigadores no dudan en señalar, el problema es una potencial amenaza global. La perspectiva de que esta cepa resistente a los medicamentos se propague a África es particularmente aterradora, y es que según la OMS, se estima que cada año se infectan 212 millones de personas con malaria en todo el mundo. [[The Lancet vía Gizmodo]