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Ciencia

Una cueva española acaba de aportar una pista para resolver uno de los grandes misterios de la geología

Investigadores de la UGR, el CSIC y la Universidad de Málaga han identificado en la Cueva de Nerja una fase mineral intermedia nunca observada antes en la naturaleza. El hallazgo ayuda a explicar cómo pueden formarse dolomita y magnesita a bajas temperaturas.
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La dolomita es uno de los minerales carbonatados más abundantes del planeta y forma enormes conjuntos rocosos. Sin embargo, desde hace décadas plantea una paradoja a los geólogos: es relativamente común en la naturaleza, pero extremadamente difícil de formar en laboratorio bajo condiciones de baja temperatura.

Esa contradicción ha dado lugar al llamado Problema de la Dolomita, uno de los debates clásicos de la geología.

Ahora, la Cueva de Nerja, en Málaga, ha aportado una pieza que podría ayudar a entender mejor el proceso.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Granada, el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra —centro mixto del CSIC y la UGR— y la Universidad de Málaga ha identificado por primera vez en un ambiente natural unas fases minerales intermedias que pueden transformarse posteriormente en dolomita y magnesita.

Una cueva española acaba de aportar una pista para resolver uno de los grandes misterios de la geología
© Pasión por viajar I Ad Astra Jean Dar
– Youtube.

La pista estaba en un extraño material blanco

Los científicos estudiaron depósitos conocidos como moonmilk, un material blanco, blando y húmedo que aparece en algunas cuevas y está compuesto principalmente por minerales carbonatados.

Mediante técnicas avanzadas de microscopía y análisis mineralógico, complementadas con experimentos realizados en los sincrotrones ALBA, en España, y SOLEIL, en Francia, los investigadores detectaron compuestos amorfos de carbonato de magnesio y de carbonato de calcio y magnesio.

La palabra clave es precisamente “amorfos”.

A diferencia de un mineral cristalino, cuyos átomos presentan una estructura ordenada, estos materiales carecen todavía de esa organización definitiva. Podrían funcionar como una especie de etapa previa antes de que aparezca el mineral completamente formado.

Una nueva ruta para fabricar dolomita

La importancia del descubrimiento está en que esos compuestos amorfos evolucionan naturalmente hasta convertirse en magnesita y dolomita dentro de las condiciones de la cueva.

Hasta ahora, una de las grandes dificultades consistía en explicar cómo podían generarse estos minerales a temperaturas relativamente bajas.

El nuevo escenario plantea que la dolomita quizá no se forme directamente como un cristal a partir de una disolución. Primero podría aparecer una fase desordenada y amorfa que, con el paso del tiempo, termina reorganizando su estructura hasta producir el mineral cristalino.

Es decir, el proceso podría ocurrir en dos pasos en lugar de uno. Primero aparece una especie de precursor mineral. Después, ese material evoluciona hasta convertirse en la dolomita que conocemos.

Un problema que lleva décadas desconcertando a los geólogos

La paradoja resulta especialmente llamativa porque la dolomita está presente en enormes cantidades en el registro geológico terrestre.

Sabemos, por tanto, que la naturaleza encontró formas de producirla de manera masiva. Lo difícil ha sido reproducir y comprender exactamente qué mecanismos permitieron hacerlo en ambientes de baja temperatura. El hallazgo de Nerja no significa que el Problema de la Dolomita esté completamente resuelto, pero proporciona una evidencia directa de un mecanismo que hasta ahora no se había observado de esta manera en la naturaleza.

La investigación forma parte de la tesis doctoral de Sarah Bonilla-Correa, dirigida por las profesoras Encarnación Ruiz-Agudo y María Pilar Asta Andrés.

Y convierte a una de las cuevas más conocidas de España en algo más que un extraordinario paisaje subterráneo: también en un laboratorio natural capaz de guardar pistas sobre procesos geológicos que llevan décadas desconcertando a la ciencia.

Fuente: CadenaSer.

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