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La nariz rota, un brazo lastimado, y una tumba horrible. Finalmente ahora pudieron ponerle rostro a este hombre de la Escocia de tiempos romanos

El esqueleto de 1.900 años revelaba muchas lesiones, sugiriendo que el hombre había pasado por dificultades y problemas antes de llegar a su última y horrible morada.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Visualizar el pasado no es fácil. Lo que se tiene por lo general es un cráneo fracturado o en los mejores casos, arte paleolítico que muestra la versión de la realidad desde la visión de un artista de épocas lejanas. Conozco el arte paleolítico pero debo admitir que llegar a un “rostro real” suena a algo inalcanzable pero mucho más íntimo, como sucedió con este hombre encontrado en una tumba extraña.

En declaraciones recientes el Museo Nacional de Escocia compartió la impactante imagen que vemos aquí. Así creen los científicos que era el rostro de un hombre que vivió hace 2.000 años en la Escocia romana. Lo notable es que estaba sepultado en una tumba en la que cuatro de los seis individuos hallados habían sido decapitados después de su muerte, aunque en el anuncio no se detalla si él era uno de esos cuatro. Pero el esqueleto del hombre daba indicios de lesiones en su nariz y su brazo derecho mientras todavía estaba vivo, señales que el equipo interpretó como dificultades que tal vez le dieran un aspecto avejentado (tenía unos 50 y tantos años al momento de su muerte).

“Con una perspectiva multidisciplinaria se analizaron los restos humanos, y eso nos permitió entender los atributos físicos de estos individuos y su historial de vida”, dijo Jess Thompson, curadora de osteoarqueología del museo. “Podemos investigar desde dónde viajarían estos hombres para llegar a la frontera, qué estaban haciendo allí y qué fue de ellos”.

Justicia “extrema”

La tumba se había excavado junto a un fuerte romano en Inveresk, en el este de Escocia. En un comentario de 2021 el arqueólogo de Cambridge Rob Wiseman explicó que alrededor del 2 o 3% de los entierros romanos en Gran Bretaña son de personas decapitadas. Aunque la evidencia arqueológica es limitada, los investigadores en general sostienen la hipótesis de que la decapitación formaba parte de un ritual fúnebre, escribió Wiseman.

“El rito de decapitación post-mortem no era poco común pero las razones no son fáciles de identificar y tal vez fueron cambiando con el tiempo”, explica la declaración del museo. “Tal vez se usaba como castigo vinculado a la creencia reinante al momento de la muerte de la persona, o quizá el motivo sería la preocupación por lo sobrenatural”.

Dicho esto, las tumbas de Inveresk en realidad fueron ejemplos iniciales en Escocia de tan horripilante ritual, añadió el museo. En parte es porque el suelo de Escocia rara vez preserva los esqueletos humanos, según le dijo a Live Science John H. Reid, arqueólogo del Trimontium Trust que no participó del nuevo trabajo.

Última morada

Según el museo, el hombre probablemente murió entre los años 140 y 165 d.C. “Su vida fue dura y físicamente activa”, y parece haber viajado al Firth of Forth en Escocia desde el sur de Gran Bretaña, donde creen que nació. Su nariz evidenciaba lesiones de fractura que luego sanó, y en el codo del brazo derecho había hueso crecido, tal vez por artritis séptica, que habrá limitado el uso del brazo.

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© Duncan McGlynn/National Museums Scotland

El equipo identificó “mucho desgaste” en los dientes frontales, lo que significaría que “compensaba su movilidad reducida sosteniendo objetos entre los dientes”. En general, no creen que fuese un soldado, o al menos no cuando murió, porque habría tenido dificultades para blandir una espada con el brazo derecho.

Próximamente

Las declaraciones del museo dicen que la reconstrucción se basó en la evaluación osteoarqueológica, en análisis isotópicos previos y en ADN antiguo. Señalan que la investigación incluyó determinar “la composición genética, origen geográfico e historia de vida” del hombre. A partir de esto, Chris Rynn, arqueólogo forense freelance, reconstruyó el aspecto que tenía el hombre.

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©Chris Rynn/National Museums Scotland

La imagen resulta impactante. Si estás por la zona, el National Museums Scotland presentará el rostro y los esqueletos originales en una nueva exhibición a partir del 14 de noviembre.

“La arqueología nos habla sobre personas que tenían esperanzas y miedos igual que nosotros, y es un privilegio presentar una visión de este habitante de Inveresk utilizando técnicas científicas de hoy”, dijo Fraser Huner, curador principal de prehistoria y arqueología romana del museo. “No podemos saber cómo era exactamente, pero creemos que su familia y sus amigos habrían podido ver el parecido”.

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