Un equipo de arqueólogos descubrió en el norte de Turquía un asentamiento de cazadores recolectores que habitaron la cueva Koskarlı hace aproximadamente 14.000 años. Los restos hallados durante la primera campaña de excavaciones, realizada en 2024, confirman que el sitio fue ocupado por grupos humanos durante el Epipaleolítico, la etapa de transición entre el Paleolítico superior y el Neolítico. El hallazgo se publicó en la revista Antiquity, en un trabajo firmado por Hülya Çalışkan Akgül y su equipo.
La cueva se ubica 40 kilómetros al sur de la ciudad de Trabzon, en el valle de Söğütlü, dentro del distrito de Kale, a 1.030 metros sobre el nivel del mar y a 24 metros por encima del arroyo Söğütlü, un curso de agua importante en la región. El sitio había sido detectado en 2019, aunque las excavaciones sistemáticas recién comenzaron en 2024, bajo la dirección conjunta del Museo de Trabzon y la Universidad Técnica de Karadeniz.
Un territorio que la arqueología apenas había explorado
La importancia del hallazgo radica en que constituye la primera investigación sistemática del período Epipaleolítico en la región oriental del Mar Negro turco. Hasta ahora, la mayoría de los estudios sobre esta época se habían concentrado en el sur de Anatolia, donde yacimientos como la cueva Öküzini, en Antalya, funcionaron como referencia principal para entender a las poblaciones de cazadores recolectores del final del Pleistoceno.
Las excavaciones en Koskarlı representan, según los propios investigadores, una oportunidad clave para examinar la dinámica de la ocupación humana durante el período de transición entre el Pleistoceno tardío y el Holoceno temprano en una zona geográfica prácticamente inexplorada hasta ahora para este período.
Un cruce estratégico entre Anatolia y el Cáucaso
El equipo destaca que la posición de la cueva no es un dato menor: Koskarlı se encuentra en un punto geográficamente estratégico, en el cruce entre Anatolia y el Cáucaso. Esa ubicación ofrece un marco valioso para explorar patrones de interacción regional, transmisión tecnológica y adaptación ambiental entre poblaciones que, hasta ahora, resultaban muy difíciles de rastrear en esta franja del Mar Negro por la escasez casi total de sitios documentados.
Entre los materiales recuperados durante la excavación aparecieron núcleos líticos, raederas, una punta tipo microgravette y otros artefactos de piedra tallada, un conjunto que empieza a perfilar las tecnologías y estrategias de subsistencia de los grupos que ocuparon la cueva durante el Dryas Reciente, el período de enfriamiento abrupto que interrumpió el calentamiento posterior a la última glaciación.
Por qué sobrevivir en esta zona durante el Dryas Reciente no era trivial
El Dryas Reciente, ocurrido hace entre unos 12.900 y 11.700 años, representó un retroceso brusco hacia condiciones más frías y secas en buena parte del hemisferio norte, justo cuando el planeta parecía encaminado hacia un clima más cálido tras la última glaciación. Ese cambio abrupto presionó a las poblaciones humanas de distintas regiones a adaptar sus estrategias de subsistencia, y en varias zonas del suroeste asiático se asocia con los primeros pasos hacia la domesticación de plantas y animales, que derivaría más adelante en la revolución agrícola del Neolítico.
Que un grupo humano lograra sostenerse en esta franja montañosa del Mar Negro durante ese período de inestabilidad climática aporta una pieza nueva para entender cómo distintas poblaciones de Anatolia enfrentaron, cada una a su manera, el mismo desafío ambiental.
Recién el comienzo
Los propios investigadores remarcan que se trata apenas de la primera campaña de excavación en el sitio, por lo que el registro de materiales y las dataciones todavía se encuentran en una etapa inicial. Futuras temporadas de trabajo en Koskarlı podrían aportar más precisión sobre la cronología exacta de la ocupación, los recursos que explotaban sus habitantes y el alcance real de sus conexiones con otras regiones del Cáucaso y Anatolia central.