Un equipo del Programa Nacional de Monitoreo de Arrecifes de Coral de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) logró medir, durante una expedición en 2025, la colonia individual de coral más grande de su especie jamás documentada: un ejemplar de Porites rus, un coral pétreo tropical, que crece dentro de la caldera volcánica sumergida de Maug, en el Monumento Nacional Marino de la Fosa de las Marianas, en el Pacífico occidental.
Thomas Oliver, científico jefe del programa, reconoció que el primer intento de medición fracasó por la propia magnitud del coral: era tan grande que, debido a las restricciones de seguridad para el buceo, no pudieron medirlo fácilmente en un primer momento. La estructura ya era conocida por los habitantes locales, pero nunca antes había sido medida científicamente con precisión.
Más ancho que cuatro autobuses escolares
Cuando finalmente lograron completar la medición, los resultados confirmaron la magnitud del hallazgo: el coral cubre una superficie total de 1.347 metros cuadrados, con una extensión de más de 31 metros en su parte superior y 62 metros en la base, una anchura mayor que la longitud de dos autobuses escolares en la parte de arriba y de cuatro autobuses escolares en la parte inferior, según describió la propia NOAA.
Un ejemplar que podría tener más de 2.000 años
Determinar la edad exacta de la estructura resultó más complicado que medir su tamaño. Hannah Barkley, también científica principal del programa, explicó que resulta difícil establecer la edad real de este coral porque no produce bandas de crecimiento anuales como otras especies. Como referencia aproximada, el equipo estima que un Porites rus crece hacia afuera cerca de un centímetro por año, lo que llevaría a calcular que una colonia de este tamaño podría tener más de 2.050 años de antigüedad.
Un laboratorio natural para estudiar el futuro de los océanos

La caldera de Maug, de aproximadamente 2,4 kilómetros de ancho y 250 metros de profundidad, con paredes internas muy pronunciadas, es considerada por la comunidad científica un laboratorio natural único para estudiar la acidificación oceánica, gracias a sus fumarolas submarinas de dióxido de carbono. Esas emisiones generan zonas localmente más ácidas, útiles para estudiar cómo podrían responder los corales a las condiciones futuras del océano, aunque ese efecto se limita a áreas muy próximas a las emanaciones y no afecta al gran coral, ubicado a pocos cientos de metros de distancia.
Barkley destacó lo inusual de encontrar ambos extremos en un mismo lugar: un megacoral resistente y próspero conviviendo con una zona muerta cerca de las fuentes hidrotermales de dióxido de carbono, lo que convierte a Maug en un sitio verdaderamente especial dentro de la investigación oceánica global.
Un coral gigante no es lo mismo que un arrecife
Conviene aclarar una distinción importante: aunque se trata del mayor coral individual conocido, no estamos ante un arrecife. Un coral como este es una sola colonia formada por miles de diminutos animales invertebrados llamados pólipos, mientras que un arrecife es una estructura mucho mayor, construida durante siglos por múltiples colonias de distintas especies junto con algas, esponjas, peces y otros organismos. El mayor arrecife del planeta sigue siendo la Gran Barrera de Coral, frente a la costa de Australia, que se extiende unos 2.300 kilómetros y ocupa una superficie comparable a la de Italia.
Un hallazgo que llega en medio de una crisis global de los arrecifes
El hallazgo se conoce en un contexto poco alentador para los ecosistemas coralinos: en los últimos cuarenta años se perdió aproximadamente la mitad de los arrecifes de coral del planeta, y según Naciones Unidas, si el calentamiento global alcanza los 1,5 grados respecto a niveles preindustriales, los arrecifes podrían reducirse entre un 70% y un 90%, mientras que con 2 grados de calentamiento la pérdida podría llegar al 99%. Ese contexto vuelve todavía más significativo encontrar una estructura coralina capaz de haber sobrevivido, prácticamente intacta, más de dos milenios.