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Una coalición ligada a Leonardo DiCaprio compró la mayor parte de una isla chilena de 215 kilómetros cuadrados. Ahora quiere donarla al Estado y convertirla en parque nacional antes de que la minería y la tala alcancen uno de los últimos santuarios intactos de Chiloé

La operación sacó a la isla Guafo del mercado inmobiliario y frenó posibles proyectos extractivos. El desafío ahora es transformar ese territorio privado en un área protegida sin dejar fuera a las comunidades mapuche-williche que llevan años defendiendo sus costas.
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Durante años, Guafo tuvo algo que parecía incompatible con su valor ecológico: un precio. La isla, ubicada al sur del archipiélago de Chiloé, estuvo disponible para compradores privados mientras organizaciones ambientales advertían sobre el interés forestal, carbonífero y minero que despertaban sus más de 20.000 hectáreas.

Eso cambió en 2025. Leonardo DiCaprio compró la isla. La adquisición fue realizada por una coalición encabezada por Re:wild (organización cofundada por el actor) junto con la Wyss Foundation, Art into Acres y la fundación de Jeff y Marieke Rothschild.

No es una isla privada para DiCaprio: es una compra diseñada para devolverla al Estado

Una coalición ligada a Leonardo DiCaprio compró la mayor parte de una isla chilena de 215 kilómetros cuadrados. Ahora quiere donarla al Estado y convertirla en parque nacional antes de que la minería y la tala alcancen uno de los últimos santuarios intactos de Chiloé
© Marcelo Flore.

La operación legal se cerró el 24 de abril de 2025, según la firma chilena Carey. La coalición adquirió la mayor parte del territorio privado, mientras que una pequeña parcela donde funciona el faro de la Armada continúa perteneciendo al Estado chileno.

El objetivo no es construir un refugio para celebridades ni explotar turísticamente el lugar. Re:wild pretende donar la propiedad a Chile para que sea declarada parque nacional, aunque ese traspaso todavía requiere acuerdos administrativos, ambientales y sociales. Tampoco se reveló públicamente cuánto se pagó.

En la práctica, la maniobra funciona como un cortafuegos financiero: comprar primero para evitar que el terreno termine en manos de una industria extractiva y transferirlo después al sistema público de conservación.

Un bosque nunca talado, cuatro millones de aves y ballenas que dependen de sus aguas

Una coalición ligada a Leonardo DiCaprio compró la mayor parte de una isla chilena de 215 kilómetros cuadrados. Ahora quiere donarla al Estado y convertirla en parque nacional antes de que la minería y la tala alcancen uno de los últimos santuarios intactos de Chiloé
© Armada de Chile.

La isla no es simplemente un enorme terreno sin urbanizar. Sus bosques de cipreses, olivillos y tepúes nunca fueron talados industrialmente y tampoco recibieron ganado introducido. Ese aislamiento permitió que Guafo funcionara como una especie de cápsula ecológica.

Allí se encuentra la mayor colonia reproductiva conocida de fardela negra: alrededor de cuatro millones de ejemplares, no cuatro millones de parejas como se ha publicado en algunos medios. También viven pingüinos de Magallanes, nutrias marinas y la colonia más septentrional de lobos finos australes.

Sus aguas forman parte de un corredor utilizado por ballenas azules y sei, ambas amenazadas. Según WWF Chile, proteger solamente el bosque no bastaría: la supervivencia del ecosistema depende también del mar que rodea la isla.

El parque nacional deberá resolver algo más difícil que comprar una isla

La compra fue celebrada internacionalmente, pero comenzó sin una consulta previa formal a las comunidades mapuche-williche de Quellón. Diez de ellas ya habían creado la Fundación Wafo Wapi y reclamaban un Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios para proteger sus actividades ancestrales, la pesca y los lugares ceremoniales.

Las comunidades no rechazan necesariamente la conservación. Lo que cuestionan es que una nueva figura de protección pueda decidirse desde fuera y limitar nuevamente su acceso. Tras las primeras críticas, Re:wild, WWF Chile y Cultiva comenzaron reuniones con autoridades y representantes indígenas en agosto de 2025.

Ahí está la verdadera prueba del proyecto. Comprar Guafo fue la parte rápida. Convertirla en un parque nacional que proteja el bosque sin sustituir la explotación industrial por una conservación impuesta será bastante más complicado.

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