Moscú ha amanecido ayer envuelta en una enorme nube de contaminación. La nube, que ha afectado a varios distritos muy céntricos de la capital rusa, estaba formada por sulfuro de hidrógeno, un gas nocivo para los seres humanos y con un desagradable olor a huevos podridos.

El origen y alcance de esta nube tóxica aún no ha podido ser determinado con exactitud. Según RT News, El ministro ruso de emergencias ha asegurado que la nube se había generado en una refinería de petróleo en Kapotnaya, al sureste de la ciudad. Sin embargo, la compañía que gestiona la planta, Gazprom Neft, ha salido al paso de las declaraciones diciendo que la instalación no ha sufrido ninguna incidencia y que las emisiones de sulfuro de hidrógeno (un gas que se produce al refinar petróleo) no han alcanzado niveles alarmantes. Reportes anteriores sugieren que la nube se ha generado en una red de plantas de tratamiento de aguas residuales.

Tampoco se ponen de acuerdo en la gravedad del incidente. El ministro de emergencias aseguraba que los niveles de sulfuro de hidrógeno han estado durante un rato por encima del máximo permitido, para luego bajar a niveles normales. Sin embargo, según Vestnik Kavkaza, la red de sensores ambientales del sureste de la ciudad detectó una concentración de este gas seis veces superior a la permitida a las 10 de la mañana. La cantidad de sulfuro de hidrógeno llegó a su máximo a las 4 de la tarde, y no retornó a niveles normales hasta las 18 horas.

La nube sembró el miedo en algunas zonas de la ciudad. Aparte de su desagradable olor, el sulfuro de hidrógeno produce dolores de cabeza, mareos, náuseas e irritación de los ojos. La oficina de seguridad de la embajada estadounidense en Moscú emitió un comunicado de emergencia recomendando a los ciudadanos estadounidenses en la ciudad que no saliesen a la calle ni abriesen las ventanas. [vía RT | BBC | Vestnik Kavkaza ]

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